Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 9 06 AIRE LIBRE LUGAR DE LA VIDA Las Bermudas C Mónica FernándezAceytuno La vegetación empieza a crecer en las sendas que recorren las laderas próximas al glaciar Río de hielo Otoño en el glaciar Aletsch (Viene de la página anterior) Región de Valais sc cos en otros lugares del mundo. Cassel llevó a su residencia de descanso a muchos de sus amigos, entre ellos Winston Churchill, que pasó aquí al menos cuatro temporadas. Las habitaciones que ocuparon todos ellos, inmensas, con vistas al perfil alpino, se alquilan ahora a precios razonables, con el único inconveniente de que el baño- -común- -está en los pasillos. En una de las salas de la residencia Cassel se proyecta un documental para entender visualmente la geografía que nos rodea. Y unos metros más allá comienza una ruta circular y casi llana de una hora creada por el millonario inglés, con el valle a nuestro pies. El otoño en el glaciar invita al senderismo; el invierno, al esquí, a los deportes de nieve, en las estaciones de este valle o en las próximas de Zermatt o Sass Fee. A finales de noviembre, la piel verde mudará al blanco, pero el glaciar permanecerá como el gran faro turístico, complementado con otras actividades. A media tarde, hay atasco de vacas en Betten. Istvan Stucky amasa pan de centeno según las técnicas tradicionales. En otro punto, cerca de Riederalp, un artesano elabora queso en el Alpmuseum (www. alpmuseum. ch) un centro para observar la transformación de la montaña, desde aquel 1902 cuando llegó Cassel hasta hoy. Y junto al Golfhotel Riederhof, un grupo de aficionados saca los palos de golf. El entorno es abrumador: calles y greenes enmarcados por cuatromiles de cumbres eternamente nevadas. A la hora de la cena, a eso de las siete y media, el queso y el chocalete sustituyen a las sendas y a la montaña. Gilles, suizo, recibe un mensaje en su móvil: ¿Estás en Riederalp? Pero si eso está lejos de cualquier parte Los comensales sonríen. Está lejos, sí, pero casi siempre el éxito exige esfuerzo. ALPES Gla ci a h Vía férrea Fiescheralp Lax Grengiols Binn R Río Fiesch l rA Bettmeralp Riederalp Blatten Mörel Naters Brig Infografía ABC et o an ód Ausserbin Francia Alem. Bitsch Termen Ried- Brig Suiza Italia Aust. Cuaderno de viaje Cómo ir. Swiss ofrece vuelos a Zúrich desde Barcelona, Madrid, Málaga y Palma de Mallorca, y a Ginebra desde Barcelona y Málaga. De Barcelona a Zúrich desde 155 euros; desde Madrid, a partir de 79 (ida y vuelta, tasas y recargo combustible no incluido) 901 11 67 12, www. swiss. com spain. Red de ferrocarriles. En el aeropuerto de Zúrich se toma el tren hacia Brig, el centro de la región. El Swiss Travel System es un billete que permite viajar en trenes, barcos, autobuses, y entrar en museos. http: www. myswitzerland. com sp navpage- Railway. html En la habitación de Churchill. El Pro Natura Zentrum Aletsch alquila las habitaciones de la residencia Cassel, donde se alojó Winston Churchill. En las afueras de Riederalp. pronatura. ch aletsch Después del senderismo, un spa. Golfhotel Riederhof. En Riederalp. www. golfhotel- riederhof. ch Turismo de Bettmeralp. www. bettmeralp. ch Turismo de Riederalp. www. riederalp. ch Aletsch. www. aletsch. ch Para saber más: www. MiSuiza. com (la página en español de MySwitzerland. com) Tel. 00800 100 200 30 (internacional gratuito) ultivar las letras y la tierra, es lo que más me gusta. A veces se sufre lo mismo y tan difícil es encontrar un lugar para escribir como una buena tierra para cultivar. En ocasiones, ni siquiera hay una hoja a mano cuando se te ocurre algo, y tienes que ir repitiéndote la frase, para que no se desordene en la memoria. Cuando empecé a escribir, decidí que si al sentarme, ya no recordaba lo que pensé por el camino, es que la frase no merecía la pena, aunque con el tiempo terminé comprando un cuaderno, que se quedaba varado en los cambios de bolso, así que apunto las cosas en la esquina de un periódico, o en el sobre vacío de un banco. De Albert Camus, me admiran sus Carnets que no encuentro ahora porque los libros suelen desaparecer cuando más los necesitas, pero ah, milagro, está justo detrás de mí, Carnets, 2 y lo abro: Machado. Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar y así todo, apuntes, frases propias y ajenas, ideas repentinas, posibles títulos, conversaciones escuchadas en una calle. Pero más meritorio que llevar un cuaderno me parece que es encontrar sólo para cultivar algo de tierra. Esto le vale para urbanizar me dice la intermediaria. Trescientos chalés. Al fondo, se oye el rítmico y fresco ruido de la guadaña que hace al segar la hierba una mujer muy mayor. Lleva un delantal azul de cuadros y un sombrerito de lona y, por detrás de ella, hay una valla de chantos de piedra clavados al suelo y un bosque de galería de fresnos y acacias que la vuelven diminuta, aunque el ruido, que es singular porque cada uno siega de una manera, resuena en el bosque y se propaga por el cañaveral y el pasto. Urbanizar enriquece y empobrece al mismo tiempo, y más que a la tierra, cambia a las personas que la venden pues pasan de querer hacer algo con su vida, a no querer hacer ya nada. Mi marido sobrevoló el otro día la isla Bermuda, y dice que está toda urbanizada. ¿No era allí donde iba Merlín cuando se enfadaba con el rey Arturo? Qué curioso, las Bermudas siguen desiertas en mi imaginación, que es la mejor tierra que tengo.