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30 9 06 TENDENCIAS Sargent- Sorolla El esplendor del naturalismo moderno El Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid reivindican a estos dos grandes artistas (cuyas trayectorias corren paralelas y convergen al final) en una doble exposición, que inaugurarán el lunes los Duques de Lugo POR NATIVIDAD PULIDO erá, sin duda, una de las exposiciones estrella de la temporada artística en Madrid. John Singer Sargent y Joaquín Sorolla, frente a frente, en el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid. El comisario, Tomás Llorens, que ha llevado a cabo un ambicioso proyecto científico, advierte que el objetivo no es poner en relación a ambos S artistas, sino mostrar sus paralelismos, que, al final de sus carreras, acaban convergiendo. Siete años separan sus biografías. Pero no es lo único que les distancia. Uno nació en Valencia; el otro, de padres americanos, en Florencia. Sus sensibilidades, desvela Llorens, son casi antagónicas: la de Sorolla, barroca y exuberante; delicada y flamenquizante, la de Sargent. Éste fue un pintor pre- les colocaron. También, la de su supuesta vinculación con una pintura nacional. La de la pintura norteamericana le es bastante ajena a Sargent- -advierte Llorens- Sorolla sí estuvo mas cerca del 98, pero le sitúan en el marco de la historia nacional y no en el de la modernidad internacional. Muchos se sorprenden cuando les dices que entre 1900 y 1910 Sorolla gozaba de mayor reconocimiento internacional que Picasso Y hay más etiquetas que despegar. Se les encasilla como pintores luministas También ayudó a su reconsideración tardía el hecho de que ambos apostaran por un naturalismo al servicio de la vida moderna, que tendría un equivalente literario en autores como Zola o Henry James. Una corriente que abogaba por la conciencia histórica, la prioridad de la luz y el color, el orientalismo o la pasión por la fotografía, entre otras cosas. Pero esta yuxtaposición de dos antológicas personales, como define el comisario la muestra, también evidencia paralelismos entre Sorolla y Sargent. La principal, la pasión desbocada de ambos por la pintura. Maestros de la luz y el color, sentían devoción por Velázquez. El resto de afinidades puede descubrirse visitando en sus dos sedes esta espléndida exposición, organizada por el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid, en colaboración con el Ministerio de Cultura y el Museo Sorolla. Son más de cincuenta prestadores los que han cedido 128 obras, que podrán verse hasta el 7 de enero. Después viajarán al Petit Palais de París. Grandes retratistas El recorrido arranca en el Thyssen, cuyo vestíbulo preside una obra maestra cedida por el Museo d Orsay, La vuelta de la pesca con la que Sorolla ganó la Medalla de Honor en la Exposición Universal de París de 1900. Los comienzos de estos artistas (por separado) abren la muestra. El contraste entre ambos es radical. Mientras Sargent apostaba por obras íntimas y de pequeño formato Stevenson y su mujer Madame Gautreau brindando el joven Sorolla hacía reivindicaciones sociales en cuadros de gran formato Trata de blancas o ¡Aún dicen que el pescado es caro! El recorrido nos acerca al Sargent enamorado de España (pasión que retoma de su maestro Manet con lienzos sobre la Alhambra o recreaciones velazqueñas) y de Venecia; y a Sorolla en estado puro con sus codiciadas marinas. Hay espléndidos ejemplos: Cosiendo la vela Paseo a orillas del mar Los dos fueron grandes retratistas; en especial, Sargent. Fue su especialidad. Se aprecia su maestría en el género en Lady Agnew of Lochnaw o Lord Dalhousie que se miden con los retratos que el valenciano hizo de Beruete, Echegaray o Blasco Ibáñez. La siesta de Sorolla (Museo Sorolla) coz, aquél titubeó en sus primeros años. Se conocieron, aunque nunca fueron amigos; se apreciaron mutuamente y, a pesar de gozar en vida de gran fama, fueron infravalorados por críticos e historiadores. El canon moderno les obvió. Por eso, esta exposición tiene un halo reivindicativo. Sargent y Sorolla han llevado a cuestas la etiqueta deformada de que son impresionistas de segunda o impresionistas provincianos se lamenta el comisario. Y nada más lejos de la realidad. Pero no fue la única etiqueta que Dos muchachas vestidas de blanco de Sargent (Colección privada)