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6 Opinión SÁBADO 30 9 2006 ABC AD LIBITUM DESDE MI BUHARDILLA SUSPICACIA SEPARATISTA DE MOZART Y MORDAZAS gua. La que soñó con detener a Hitler. La que acogió, E aburre el simbolismo en el teatro. Casi dien tiempos de la guerra fría, a los jóvenes objetores de ría que me ofende. Como el de aquella obra conciencia. La del barrio alternativo. La del muro deque vi hace tiempo en Bruselas en que al firribado. Donde una mujer apostada bajo una farola lo nal, para hacer más patente la decadencia, la banalimismo podía ser una princesa que una sobrina de Lili dad, la descomposición moral de la clase burguesa Marlene. -que ya el texto denunciaba sin rodeos- los actores Resulta que un temor difuso, como de niño malo derramaban el contenido de unas latas de cerveza soque se sabe sorprendido con los dedos en la lubre un escenario inclinado que, a modo de reflena, le ha puesto una mordaza a esa pequeña rejo, lo trasladaba en viscosos regueros hasta el surrección de Mozart que es cualquiera de sus mismísimo proscenio, y de ahí hasta los especpartituras revisitada. Una mordaza que empietadores de las primeras filas. No sé cuántas burza en una ronca sospecha, pasa por el cable de bujas derrocharía el director en esta original un teléfono, bebe en la sangre de algún reciente mise en scène Yo nunca he pagado tanto, y cadáver, se multiplica en varias noches de inrecibido tan poco, por mancharme de espuma somnio, amanece en una torva prudencia, se los zapatos. LAURA contagia a cada fibra del miedo, estalla en el En el Idomeneo de Mozart, los hombres se CAMPMANY corazón de un programa y nos deja a todos con rebelan contra el dios del mar, y sólo por amor la mandíbula temblorosa, pero sellada. A este paso, salen airosos. Pero en la versión de Neuenfels, que es los que estamos acostumbrados a resolverlo todo con la que iba a estrenarse en Berlín el día 5 de noviemargumentos, los que ya no sabemos afirmarnos a trabre, ese triunfo sobre una deidad pagana y concreta se vés de la violencia, los que ya no nos atrevemos ni a materializa, extrapolándose, en la aparición en escemirarla a los ojos, acabaremos encerrados en un piana de todo un póquer de ases: las cabezas cortadas de no, componiendo nuestro afónico réquiem. Poseidón, Jesús, Buda y Mahoma. Por si alguien igno Idomeneo no se escuchará en Berlín porque en rara, me imagino, que los dioses de hogaño pueden Alemania, como en el resto de Europa, todo puede anaser tan crueles, y tan vulnerables o prescindibles, colizarse, afirmarse, cuestionarse, rebatirse, criticarse, mo los de antaño. O por si el libreto de Gianbattista colocarse ante un espejo cóncavo o convexo, sublimarVaresco no fuera lo suficientemente explícito. O por se o parodiarse, salvo los profetas ajenos. En su día, si el genio de Mozart, por sí solo, ya no fuera capaz de invitamos a millones de musulmanes a instalarse enestremecernos. tre nosotros. Y ellos llegaron con su necesidad y su Aunque sobren las cabezas, aunque sean el fruto trabajo, no sé si huyendo del hambre o de la ira. Ahoimpertinente de una inspiración discutible, y hasta ra algunos pretenden imponernos, en nuestra propia probablemente usurpadora, debería estrenarse esta casa, el estruendo de una fe con la que no comulgaópera. La mala noticia es que no se estrenará. Parece mos. O ellos se equivocaron de anfitrión, o nosotros que un fantasma muy en su sitio ha alertado del riesde comensales. O quizá no les hayamos explicado a go que correrían la directora, los artistas, el público y tiempo que aquí, con los dioses o contra ellos, caben hasta la Deutsche Oper. La mera sombra de un pelitodas las músicas. Y que para orquestar este conciergro ha sido suficiente para bajarle los decibelios a Berto, hay que haber escuchado mucho a Mozart. lín. Esa ciudad donde los cabarés te sacaban la len- E L hecho de que Batasuna, la expresión política de ETA, ponga pies en pared porque, en el curso de unas maniobras militares que se celebran en el límite cantábrico de España, unos paracaidistas exhiban su pericia en la playa de Ereaga, en Guecho, entra dentro del disparate establecido, asumido por el Gobierno de Rodríguez Zapatero y elemento de constante perturbación para nuestra convivencia democrática. Batasuna es un partido ilegal y raro sería que sus formas y expresiones resultaran democráticas. Más grave me parece la reacción ante el mismo hecho anecdótico, aplaudido por la mayoría de los civiles que se solazaban en tan hermoM. MARTÍN sa playa, de dos partidos FERRAND con representación en el Congreso y en el Parlamento de Vitoria. La Constitución todavía vigente sólo le dedica un artículo, el octavo del Título Preliminar, al Ejército: Las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional Eso es lo que dice y prescribe el reglamento del juego y por ello resulta ridículo, además de perverso, que para descalificar unas maniobras militares pueda decirse, precisamente, que el Ejército es el defensor de la unidad del Estado Eso dice Batasuna, y el PNV y EA, cada uno por su parte, le hacen el coro a los abertzales protestando por la exhibición paracaidista e interpretándola como una exhibición de fuerza. Lo que ocurre en el País Vasco suele sobrepasar los límites de la razón y, para empeorarlo, nos vamos acostumbrando a ello; pero que un Gobierno autonómico- -la representación del Estado en su propio territorio- -solicite la paralización de unas maniobras militares lleva el caso a los límites del absurdo total. El Ejército tiene la responsabilidad de defender la integridad de todo el territorio, País Vasco incluido, y en consecuencia tiene la obligación, además del derecho, de efectuar maniobras en cualquier punto que su Estado Mayor considere conveniente para el perfeccionamiento de la estrategia defensiva nacional. Mientras Vitoria no sea la capital de un nuevo Estado, su Parlamento debiera agradecer esta dedicación castrense. Un orate republicano y menor, incendiario acreditado, aconsejaba la quema de las iglesias porque el padrenuestro, al invocar el Reino de los Cielos, era una proclama monárquica intolerable. Así seguimos, instalados en el despropósito, a la búsqueda de la anécdota que permita el ruido para evitar que el sosiego imponga un toque de sentido común en nuestra vida política. Los separatistas vascos no tienen más que esperar para que, con la ayuda del socialismo local- -como en el caso de Cataluña- -y el patrocinio de Zapatero, la Constitución vaya perdiendo fuerza, pero no necesitan hacer el ridículo y escandalizarse porque un paracaidista llegue a la playa. M -Tenemos asustado a Occidente; pero, ¿será por nuestras amenazas fundamentalistas religiosas o porque los yacimientos de su energía están en nuestras manos?