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ABC SÁBADO 30 9 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL PERRO DEL HORTELANO E EL TRIUNFO DEL MIEDO E permitirán que cite un opúsculo de Jacques Maritain que fervorosamente les recomiendo, Cristianismo y democracia (existe traducción española en Ediciones Palabra) publicado originariamente en plena Segunda Guerra Mundial y sin embargo hoy más que nunca vigente. Escribe Maritain: Las causas del fracaso de la democracia son diversas. En primer lugar, los enemigos del ideal democrático no se han desarmado nunca y sus resentimientos, su odio al pueblo y a la libertad, no han hecho más que crecer, a medida que las debilidades y las faltas de las democracias modernas les daban más pretextos Y prosigue: Pero la causa principal es de orden espiritual y reside en la contradicción interna y el malentendido trágico, del que han sido víctimas las democracias modernas, sobre todo en Europa. En su principio esencial, esta forma y este ideal de vida en común que se llama democracia procede de la inspiración JUAN MANUEL evangélica y no puede subsistir sin DE PRADA ella Ambas causas enarboladas por Maritain se resumen en una: las democracias europeas, al renegar de esa inspiración evangélica, se desnaturalizan y debilitan, pierden la fe en sí mismas, se arredran ante los enemigos de su ideal, entre otras razones porque ese ideal ha dejado de ser más fuerte que el miedo. Cuando el miedo conquista el corazón de los hombres, sobreviene la muerte de la democracia. Quizá sus ornatos externos conserven su brillo originario, quizás incluso lo hayan acrecentado, disfrazándolo de oropeles y bisuterías de mucho relumbrón, pero su meollo ya está podrido. Para tener fe en la democracia, que es fe en el futuro de la humanidad y capacidad para sobreponerse a las tentaciones de desistimiento que nos ofrece la historia; para tener fe en la dignidad del hombre, en los derechos humanos y en la justicia, que son valores eminentemente espirituales; para tener fe en la libertad- -volvemos a citar a Maritain- hace falta una inspiración heroica y una creencia heroica que fortifiquen y M vivifiquen la razón, y que nadie salvo Jesús de Nazaret ha inspirado en el mundo La democracia es la única expresión política propia del cristianismo; presentarla como una creación ex novo del espíritu ilustrado constituye un sofisma insostenible. Sólo un Dios que se percibe como Logos, como razón creadora, puede propiciar que los hombres renieguen del fardo de animalidad, egoísmo y barbarie que arrastran consigo. El reconocimiento de la suprema dignidad del hombre, corolario natural del misterio de un Dios que adopta la naturaleza humana, es una creación cristiana. Los principios de igualdad, tolerancia, respeto, solidaridad y compasión hacia el prójimo, hacia cualquier prójimo, con independencia de su raza, sexo, credo o condición, serían ininteligibles sin el sacrificio redentor de Dios, cuyos beneficios se extienden sobre todo el género humano. La propia separación ente Iglesia y Estado (que no debe confundirse con la separación entre política y religión, pues como dijo Roosevelt el respeto a la persona humana, la libertad, la buena fe internacional, tienen su fundamento más sólido en la religión y dan a la religión sus mejores garantías ya se prefiguraba en aquel episodio evangélico del denario del César. Todas las muestras de debilidad que las democracias europeas exhiben tienen una raíz común. Desgajadas de esa inspiración evangélica que las hacía fuertes y orgullosas de sus conquistas, extravían su juicio político, pierden ese suplemento de alma que Maritain consideraba constitutivo de la democracia y, por tanto, dejan de ser instrumento de liberación humana, para rendirse al miedo. Miedo que adopta muchas y proteicas manifestaciones: egoísmo particularista, desistimiento ante los enemigos del ideal democrático, bulimia de riqueza y prosperidad, abolición del hombre. Pero todas esas formas no son sino expresiones de una realidad común: como decía el salmista, si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los constructores Las democracias europeas están muertas; aunque todavía brillen con esa fosforescencia espectral que irradian los cadáveres. N pleno frenesí de las teorías de la conspiración, hay una bien real que está pasando inadvertida, pese a que se trata nada menos que de una conjura contra el bolsillo de los ciudadanos. La están perpetrandoa pachas la Generalitat de Cataluña, como inspiradora, y el Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda, y consiste en la posibilidad de bloquear las rebajas de impuestos que planteen las autonomías. Es la fábula del perro del hortelano en versión estatutaria: se trataría, en resumen, de incrementar el porcentaje estatal en caso de que bajase el autonómico, o incluso deretirar parte de la financiación pública a las comunidades que se atrevan a reducir su fiscalidad. IGNACIO Naturalmente, la pieza CAMACHO a cazar es Madrid. Después de eliminar el impuesto de sucesiones, Esperanza Aguirre ha decidido bajar un punto del tramo autonómico del IRPF, en vista de que sus ingresos fiscales aumentan alrededor de un 10 por ciento al año. Y hasta ahí podíamos llegar: ¡un Gobierno que alivia a los ciudadanos y premia la bonanza económica! Intolerable. Si no setoman medidas, los catalanes podrían llegar a plantearse por qué demonios sus dirigentes no sólo no rebajan los impuestos propios, sino que piden de manera incansable una porción mayor de los ajenos. Y por ese camino, un vecino de Cataluña podría llegar ala inadmisible y poco patriótica conclusión de que las políticas de construcción nacional le están costando demasiado dinero. Eso no se puede consentir, porque además da pábulo a la impensable hipótesis de que la derecha liberal gestiona en Madrid mejor que la izquierda y el nacionalismo en Cataluña o en Andalucía. La verdadera cohesión territorial consiste en igualar a todos a la hora del pago y diferenciar en el reparto de la cobranza. Si Madrid se conforma con menos ingresos, porque no tiene que financiar mossos d esquadra ni inmersiones lingüísticas ni tres canales de televisión, que entregue lo que le sobra para repartir entre quienes lo necesitan. Extremadura y Andalucía no, hombre: Cataluña. ¿Que ya se lleva mucho, y más a partir del nuevo Estatuto? Rancios tópicos españolistas: no saben ustedes lo caro que resulta construir una nación. Además, eso de bajar los impuestos es retrógrado, ¿verdad, profesor Rodríguez Braun? por mucho que Zapatero dijese en un arrebato enajenado que se trataba de una medida progresista. Para eso no se puede utilizar la autonomía; qué perversión. La autonomía se inventó para gastar más, para duplicar la Administración, para hacer clientelismo, ¿verdad, señor Chaves? Y los nuevos estatutos se han inventado para trincar más tela, con sus agencias tributarias propias y sus porcentajes de inversión a la carta. No venga Madrid ahora a fastidiar, con el centralismo y las gaitas, que hay catalanes dispuestos a domiciliarse allí para pagar menos. De manera que oiga, señor presidente Zapatero, ordene usted hacer algo pronto, que así no hay modo de ser una nación como Dios y el Estatuto mandan.