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ABC VIERNES 29 9 2006 63 El Círculo de Bellas Artes abre una ambiciosa muestra del pintor y poeta Henri Michaux Un libro reúne 63 testimonios de personalidades del bando perdedor de la Guerra Civil Si creía que era arriesgado venir, tenía que haber pensado en los espectadores Reprochan a Rubianes que no acudiera al estreno de su Lorca eran todos b Parte del público que vio la obra, TEATRO Lorca eran todos Guión y dirección: Pepe Rubianes. Intérpretes: Esteban Labari, Alejandra Jiménez, Jonatan Minaya, Maite Molina, Eloi Benet, Marina Bermejo, Xesus Brañas, Ainhoa Roca, Silvana Pérez, Emili Pere y Laura Galán. Lugar: Ateneo Cultural 1 de Mayo. 28- IX de IU y de CC. OO. se sintieron abandonados por el actor, blanco de las iras de un centenar de personas a pocos metros del teatro JAVIER HERNÁNDEZ MADRID. Después de encender la mecha, Pepe Rubianes decidió dar un paso atrás, esconderse, justo en la noche del polémico estreno de su Lorca eran todos en la capital, el rompeolas de todas las Españas. Porque sí, la calle Lope de Vega, donde está el Auditorio- -que ha acogido la obra tras retirarla de la programación el Teatro Español- -y la propia sede de Comisiones, y a pocos metros, el bulevar del Paseo del Prado, parecieron ese rompeolas. Banderas de España al viento, pancarta rojigualda en ese Paseo del Prado, con la frase Rubianes: eres un actor nefasto, pero España no tiene la culpa Y gritos, insultos, algunos, claro, contra el actor, blanco de las críticas por esas declaraciones a TV 3 a comienzos de año: Rubianes, cabrón, al paredón ¡Golfos no, golfos no! España, España... ¡rojos no! o ¡Comisiones y UGT, la misma mierda es! Al otro lado, Adriana, que soporta la silenciosa cola (el aforo, reducido a la mitad, 225 butacas) en la calle Lope de Vega, cree que Rubianes cometió un exceso que no se lo debería permitir Tampoco entiende que no haya acudido al estreno: Me parece un poco huida; si creía que era arriesgado venir, tenía que haber pensado también en los espectadores que estamos aquí, que corremos un poco de riesgo al ver la obra en estas circunstancias Coincide, Inés Sabanés, de IU, en el mismo reproche: Tendría que estar aquí amparando la función y la libertad de expresión También Gaspar Llamazares, coordinador general de esta coalición, dijo no compartir las palabras que en su día dijo Rubianes, aun- TESTIMONIOS DE UN CRIMEN JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Un momento de la protesta en el Paseo del Prado contra Pepe Rubianes que no quiso profundizar en si debería haber acudido o no. Más asistentes: Candela Peña (entró al auditorio casi como una exhalación) Álex Rigola (director artístico del Teatro Lliure) Jordi Fortuny (secretario de comunicación de la Generalitat) la plana mayor de CC. OO. (hubo cierto malestar ante la espantá de Rubianes) y una exigua representación socialista a través del edil Óscar Iglesias (máxime cuando la propia ministra dijo que la obra hay que verla También sorprendió a la concurrencia la ausencia de Pilar Bar- DANIEL G. LÓPEZ dem y el cineasta Fernando León de Aranoa, que, en un principio, iban a acudir. Sólo Jorge Bosso, en representación de la Unión de Actores. Y mientras, Lorca eran todos también al otro lado, en ese Paseo del Prado, como dos horas antes en la protesta (Alternativa Española) también sin incidentes ante el PSOE en Ferraz. Carlos Rodríguez, presidente del Sindicato de Trabajadores Nacionalsindicalistas: Lorca podría ser muchas cosas, pero no hubiera permitido que se hubieran metido con España ablemos de teatro. Con el tableteo de una máquina de escribir mientras una voz lee el documento oficial que en 1940 certificó la muerte de García Lorca comienza este montaje. Un arranque que marca el tono y la vibración escénica de una función signada por su intención didáctica y testimonial: el asesinato del poeta fue una gota más de un mar de sangre, cada muerte, por humilde y anónima que fuera, se convirtió en un eslabón más de la cadena del horror. El espectáculo es un entramado de fragmentos de poemas y de textos de Lorca, entrevistas, testimonios de quienes le conocieron y estuvieron con a él en las horas previas a su detención y posterior asesinato en Granada, en agosto de 1936. Se subraya la valentía de Luis Rosales, que arriesgó su vida para salvar la de su amigo Federico, y se acusa sin paliativos al siniestro Ramón Ruiz Alonso y al gobernador Valdés. Todos los personajes visten de negro, a excepción del poeta, con un traje blanco que resalta su condición de ser luminoso. Lorca era todos contiene momentos traspasados por la emoción pese al estatismo de un montaje que tiene más contundencia como documento de denuncia que vigor dramático. Hablemos de otra cosa. El alcance de esta condena de la barbarie resulta, a mi juicio, hemipléjico. Las heridas cicatrizarán cuando Lorca sean realmente todos: las víctimas de los hunos y las de los hotros en sabia y horrorizada definición unamuniana. H