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60 Sociedad VIERNES 29 9 2006 ABC Ciencia Hazaña del Opportunity que llega al cráter Victoria tras 21 meses en Marte El ingenio teledirigido empieza a facilitar espectaculares panorámicas b Contra todo pronóstico de super- Muy agradecidos a los vientos del Planeta Rojo Los ingenieros de la NASA responsables del robot Opportunity -y su gemelo Spirit desplegado en otra región del Planeta Rojo y ahora sometido a un proceso de hibernación- -pensaban que sus máquinas dejarían de funcionar en cuestión de pocos meses porque el polvo marciano se depositaría sobre sus paneles solares impidiendo la recarga de sus baterías eléctricas. Sin embargo, los frecuentes y significativos vientos que registra la superficie de Marte han actuado como una especie de servicio de mantenimiento al dejar limpios estos paneles solares, vitales para conseguir la energía necesaria para propulsar estos robots y mantenerlos a una temperatura aceptable durante las largas y gélidas noches marcianas. vivencia en las durísimas condiciones de Marte, Opoortunity completa una ardua marcha de nueve kilómetros en casi dos años PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. La propia NASA ha sido la primera en sorprenderse. Su robot Opportunity colocado sobre la superficie de Marte en enero de 2004, estaba diseñado por el Laboratorio de Propulsión de Pasadena para funcionar durante noventa días en las durísimas condiciones del Planeta Rojo con temperaturas diarias que llegan a oscilar noventa grados centígrados. Pero contra todo pronóstico, la vida útil de este ingenio teledirigido se ha multiplicado por diez. Lo que le ha permitido, centímetro a centímetro, llegar hasta el borde del cráter Victoria, que con sesenta metros de profundidad y ochocientos de diámetro, es el equivalente a un libro que contenga la historia geológica marciana. Durante veintiún meses, con un derroche de tenacidad y bromas un poco subidas de tono por aquello de que el secreto de Victoria es una famosa marca de lencería en Estados Unidos, los especialistas de la NASA han conducido su todo- terreno del tamaño de una máquina para cortar el césped hasta cubrir la distancia de nueve kilómetros que les separaba de su codiciado objetivo. Esfuerzo recompensado por la colección de espectaculares panorámicas del cráter remitidas por Opportunity a sus controladores terrestres. Unas impresionantes postales de este peculiar turista espacial que en estos momentos se encuentra a más de cuatrocientos millones de kilómetros de la Tierra. En opinión de Steven Squyres, profesor de la Universidad de Cornell y el principal responsable científico de es- ta misión valorada en novecientos millones de dólares, las fotografías que tenemos nos confirman que existe una tremenda cantidad de información geológica escondida en ese cráter. Pero para descifrar esos secretos tendremos que seguir trabajando en los datos conseguidos aunque solamente las imágenes remitidas justifican toda esta singladura Las secuencias iniciales muestran con detalle las escarpadas paredes del significativo cráter, con capas de rocas expuestas que prometen ofrecer una mina de oro de información sobre el pasado medioambiental de Marte. Mientras que el fondo aparece como cubierto en el centro por un gran campo de dunas. Con un especial interés por parte de la NASA en determinar qué partes del Planeta Rojo han estado alguna vez cubiertas por agua, elemento esencial para el concepto de vida terrestre. A partir de ahora, el plan de trabajo previsto pasa por elaborar un mapa lo más detallado posible del cráter Victoria aprovechando las observaciones privilegiadas de las múltiples cámaras del robot Opportunity situado ahora en una especie de balcón conocido como la Bahía del Pato Una vez logrado este objetivo cartográfico, la NASA no descarta la posibilidad de seguir apurando la buena fortuna de esta misión de exploración conduciendo el robot hasta el fondo del cráter Victoria. Desafío que pondría a prueba la capacidad informática de este ingenio con seis ruedas para determinar por sí mismo el peligro de sus movimientos milimétricos. Vista panorámica del cráter Victoria enviada a la Tierra por el Opportunity NASA NUEVA YORK. Cuando te metes en ingeniería informática y software como lo hice yo, el hecho de que el cerebro humano funcione de forma tan distinta a los ordenadores y a la vez haga tantas cosas mejor que ellos, resulta fascinante explicó en una ocasión el confundador de Microsoft Paul Allen. Para el sexto hombre más rico del mundo, la decisión de convertirse en filántropo y ayudar a que se desentrañe el misterio era relativamente sencilla: ¡Hay tanto que descubrir! Reuní a un grupo de científicos y les pregunté qué podíamos hacer que no se hubiera hecho todavía. Algo que se pudiera lograr en un número razonable de años y que supusiera un gran avance De las deliberaciones con los investi- Desafiado por la superioridad del cerebro humano sobre los ordenadores, el cofundador de Microsoft descifra con cien millones de dólares el mapa genético... de las ratas El flautista de Microsoft TEXTO: MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL gadores salió la idea de elaborar el mapa genético del cerebro de las ratas, donde el 90 de sus 3.000 genes activos recuerdan extraordinariamente a los del ser humano. El socio de Bill Gates creó entonces un instituto científico con su nombre en Seattle y lo dotó con 100 millones de dólares, de los que en estos tres años se han destinado 41 al proyecto. Terminado el atlas genético, el genio de la informática lo ha subido a la red para que todos los científicos del mundo tengan acceso fácil y gratuito, con la esperanza de que les ayude a desarrollar curas para tantas enfermedades cerebrales y conductas erróneas, desde el Alzheimer hasta las adicciones. Se trata de un gigabite de análisis por cada uno de los 21.000 genes estudiados, ilustrado con 85 millones de fotos. El siguiente paso será el ser humano, campo en el que los experimentos resultan mucho más costosos y las muestras bastante más difíciles de conseguir. Por eso, el Allen Brain Institute se centrará sólo en la neocorteza, una de las capas externas en la que se producen emociones y los pensamientos más elevados.