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ABC VIERNES 29 9 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA BOTELLONA SÍ, VÍCTIMAS NO E EL DOMINGO EN SEVILLA S I los delicados manifestantes que el domingo están convocados en Sevilla por la AVT para mostrar su disconformidad con la política del Gobierno de Rodríguez Zapatero tienen la osadía de elevar la voz más de la cuenta y de atentar, consecuentemente, contra el civismo debido y la convivencia ciudadana todo el peso de la ley en forma de regañina del fiscal general del Estado caerá sobre sus cabezas y sobre el buen nombre de sus familias. Y algo más, probablemente. Una actitud vociferante no es lo que se espera de una víctima del terrorismo, que debe manifestarse de forma cabizbaja, como salía de la puerta de atrás de las iglesias vascas, como llegaba a los aeropuertos de Andalucía o Extremadura, como se escondía y se esconde en los pueblos en los que se han quedado a vivir. A dos militantes del PP les detuvieron por orden política del delegado del Gobierno CARLOS en Madrid, aquella lumbrera, por inHERRERA crepar a un ministro del Gobierno en una manifestación de carácter parejo a la de pasado mañana en Sevilla, pero los policías que cumplieron la orden fueron condenados por sentencia judicial. Tranquilos por ese lado. Éstos piensan que una madre de un guardia asesinado o un hermano de concejal muerto no tienen que manifestarse con la misma actitud de un miembro de Batasuna: cada uno a lo suyo, la víctima a callarse y el asesino a chillar. La Subdelegación del Gobierno en Sevilla ha advertido muy seriamente a la Asociación de Víctimas del Terrorismo: esa manifestación convocada para expresar la disconformidad de sus asociados con las políticas gubernamentales que afectan a la gestión de la tregua no podrá ocupar toda la calzada del trazado asignado- -deberá dejar un par de carriles para el tráfico- deberá ajustarse a las normativas acústicas de la ciudad y deberá haber aportado pre- viamente el número de manifestantes que esperan convocar. Que el ruido de la calle no moleste a mi señor, ha dicho el funcionario electo, el que señaló el dedo del poder para velar por la seguridad de todos. Me pregunto si el propio subdelegado irá escoltando la manifestación con un medidor de ruidos accionado en su mano izquierda: ¡A aquél, detengan a aquél, que ha gritado por encima de lo permitido! Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía autorizó en su día al sindicato de Policía y Bomberos a utilizar los medios acústicos que consideraran necesarios en una manifestación. El Ayuntamiento de Sevilla- -donde regía el mismo que hoy es subdelegado- que no había permitido efectos sonoros, recurrió y perdió. Por lo tanto, que vayan tranquilos todos los manifestantes este domingo al Paseo de las Delicias y griten lo que quieran hasta hartarse. Y lleven bocinas y matracas y altavoces si les da la gana. Y ocupen toda la calle y corten el tráfico y no le hagan ni puñetero caso a nadie. Ni siquiera al subdelegado se le ocurrirá ordenar a la Policía que cargue contra las madres, los hermanos y los hijos de los muertos, cosa que creo tampoco harían aunque se les dijese, por cierto. Que las víctimas del terrorismo reivindiquen su derecho a manifestarse en tiempos en que resulta políticamente incorrecto hacerlo por aquello de que hay un Gobierno que lucha por la paz y al que no se le debe obstaculizar. Las víctimas tienen, de momento, el mismo derecho que Batasuna a ocupar las campas sin que nadie les ladre: hace unos días, en Oyarzun, tres pistoleros tomaron posesión de la tierra sin que el Estado hiciese acto de presencia a pesar de estar cerca sus responsables de seguridad. ¿Y van ahora a decirle a las víctimas críticas con este Gobierno que no griten y que vayan por la acera? ¡Anda ya! Todos a Sevilla pasado mañana. Que si aquí el tráfico lo corta cualquier colectivo de mojones ¡cómo no lo van a cortar ellos! N la capital del botellón, un poncio muy duro con las espigas y muy blando con las espuelas quiere limitar los decibelios de una manifestación de la AVT. Vaya por Dios, hombre, lo que no logra de los jóvenes que se emborrachan en la madrugada, se mean en los portales y echan la pota en las plazas, se lo quiere exigir a las víctimas del terrorismo... ¡un domingo a las 12 de la mañana! Que no griten mucho, dice el pilatillos de turno, ordenancista y celoso como un burócrata de la Oficina Siniestra, no vayan a despertar a algún botellonero remolón que a esas horas ejerza el sagrado derecho al descanso que le niegan cada noche a los demás. Y que dejen libre un carril por caIGNACIO da lado, para que pase el CAMACHO tráfico que los guardias no son capaces de garantizar cuando la juventud toma las calles para beberse hasta el agua de las macetas. Te has cubierto de gloria, López Garzón; ¿qué queda de aquel gentil y abierto Superlópez de tus tiempos universitarios? Menudo complejo repentino de guardia de la porra te ha entrado de repente; ya te podía servir de algo ante los borrokitas de Astilleros. Pero es que, además, da igual. Primero porque a ver qué vas a hacer si el personal levanta demasiado la voz para decir eso que tan poco gusta a tus jefes: que en su nombre no. No vas a detener ni aporrear a una multitud pacífica, ni sé que está en tu ánimo la amenaza, así que más valía que en vez de ponerte tieso con las ordenanzas hubieses utilizado un poco esa manita izquierda. Más que nada para no quedar en ridículo. Pero, en segunda instancia, esa marcha del domingo tendría la misma fuerza si discurriese en un atronador silencio. ¿Te imaginas, Superlópez, decenas de miles de ciudadanos a cuerpo limpio, por sus carriles reglamentarios, desfilando para decirle sin palabras a tu Gobierno que esa negociación con los etarras que mataron a Jiménez Becerril y al doctor Cariñanos les parece una ignominia? De verdad, amigo, quítate el uniforme de antidisturbios, que te queda fatal y por ende no te hace con las víctimas ninguna falta. Son gente civilizada y decente, no como ésos de las pistolas y los subfusiles con los que se quiere sentar a hablar Zapatero. Y esa gente se va a pasear el domingo por Sevilla, señor Delegado. Y te va a dejar como Cagancho en Almagro. Y va a gritar si le apetece con toda la fuerza de sus pulmones, y te vas a tener que aguantar en tu despacho, allí al lado de donde tomaba cafelitos Juan Guerra. Y va a ser una multitud muy grande, tan grande o más que la de las macrobotellonas que permites a pesar de ser ilegales, así que ve preparando el contador trucado para quedar bien con tus superiores. A menos que te dé un arrebato de dignidad en el fondo de tu alma de persona de bien y te arrimes siquiera a la cola de la manifa. Serías bien recibido. Ah, es el domingo, 1 de octubre, a las doce del mediodía. En el Paseo de las Delicias, ya lo sabes.