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48 Madrid MIÉRCOLES 27 9 2006 ABC Este trabajo tiene un halo triste. Hay mucha gente que ya no está aquí, que ha muerto y recuerdas con mucho amor Quiere que esta exposición deje un vapor en la cabeza del espectador. A mí también me hierve dice laboratorio estableces monólogos con las fotografías. Y ahí están tus amigos muertos y tú mismo. Cómo eras, quién eras... Pero lo realmente emocionante es una selección de fotografías de época, de formato más pequeño, rescatadas de los fondos del propio artista. Buena parte de este material es inédito y nos permite descubrir al García- Alix más íntimo y personal. Esta primera parte de la exposición se completa con dos dobles diaporamas. Y es aquí donde surge Xila, alter ego del artista (invierte las letras de una parte de su apellido) que le acompaña en este viaje y en los Tres vídeos tristes realizados entre 2003 y 2006, que pueden verse en la sala del Canal de Isabel II. Estos vídeos constituyen un viaje introspectivo, una mirada al interior de sí mismo, una búsqueda de su propia identidad. La narración surge tras revisar su trabajo en París. Necesitaba a alguien que conociera bien lo que vivimos. Pero los amigos habían muerto y tuve que enfrentarme yo mismo Nace entonces el personaje de Xila, que reflexiona sobre Alberto: Hoy hablaré por esas letanías. Lo haré al arrullo fresco de los recuerdos y del rencor que no me falta, y así pago a Alberto algo de la deuda. De momento sólo largaré de los diez primeros años. Ésos tan divertidos, donde la esperanza era lo último que se perdía... Autorretrato en moto (1978) ALBERTO GARCÍA- ALIX Las fotos con las que aprendió a enamorarse de la fotografía salen de su colección particular y se exhiben en la Fundación Canal. Las realizó entre 1976 y 1986, año en el que se hizo profesional. Alberto García- Alix aparca sus pudores y nos abre de par en par el álbum más personal de su vida García- Alix antes de García- Alix: autorretrato íntimo y emocional TEXTO: NATIVIDAD PULIDO MADRID. Tras esa fachada de tío duro, de malo de western que muere a manos de John Wayne (chupa de cuero, botas, patillas prominentes, dos aros en la oreja y un cuerpo castigado, cosido a cicatrices e inundado de tatuajes- -luce una tela de araña en su cuello- se esconde un tipo tímido, enamorado de la fotografía, que recuerda con mucho amor a los amigos que cayeron por el camino. No me sigas... estoy perdido Lejos de autoconfesarse poco recomendable, estas palabras, grabadas en un rincón de su cuerpo allá por 1979 (fue el primero de sus muchos tatuajes) le valieron para definir a la perfección lo que quería contarnos con este ambicioso proyecto, que consta de una exposición doble y una publicación (coeditada por la Fundación Canal, la productora No hay Penas y La Fábrica) y que abarca de 1976 a 1986. Por eso las escogió para darle título. Para mí define en mi carne aquellos diez años... Me dice mucho de quién era yo Ahora goza de reconocimiento internacional, expone en importantes galerías y sus fotos cuelgan en los mejores museos, pero sus comienzos no fueron nada fáciles. Y este proyecto abarca justamente sus inicios como fotógrafo, esa década anterior a la fecha en que se hizo profesional. Aprendí a enamorarme de la fotografía haciendo estas fotos comenta. Es mi pasado, la gente que conocí, porque yo siempre trabajé lo que era mi mundo más inmediato, más cercano Un mundo retratado en toda su verdad y crudeza, en blanco y negro; un mundo de excesos, jeringuillas y camas deshechas; de sexo, noches sin fin, cuerpos heridos, rotos (en una instantánea se autorretrata sangrando tras sufrir una puñalada) y amigos: anónimos (la mayoría) y caras conocidas de la Movida (Alaska, Ana Curra, Ceesepe... Me doy cuenta de que es un trabajo que tiene un halo triste. Hay mucha gente que ya no está aquí, que ha muerto y recuerdas con mucho amor... El amor también lo reflejan las fotografías Reconoce que fue difícil revisar, junto al comisario de la muestra, Nicolás Combarro, todo este material, tan cercano a él y a su biografía: Siempre hay un anhelo de presencia constante en la fotografía Producida por la Fundación Canal, la muestra recurre al flashback gracias al cual vemos sus primeros pasos Estaré perdido siempre Entre las fotografías de los años 70 y 80 y su trabajo actual, García- Alix advierte algunas diferencias: No he variado mucho, yo creo que ni he mejorado. He educado más el ojo, soy más consciente del hecho fotográfico. Fue una época muy seductora, porque todo era un aprendizaje. A mí me gustaba mucho la fotografía intuitiva, ahora es más consciente y abstracta. Al principio era un hobby, no sabía que iba a vivir de eso Entiende la cámara como un pasaporte que le ha permitido ver mil cosas que de otra forma no hubiera visto, y quiere que esta exposición deje un vapor en la cabeza del espectador. A mí también me hierve ¿Sigue perdido? le pregunta un periodista. Estaré perdido siempre respondió sin pensar un instante este fotógrafo, para quien lo que prima es la mirada. No me sigas... estoy perdido Es lo que parece decirnos un jovencísimo Alberto García- Alix en un Autorretrato en moto de 1978, que ilustra esta página. Pero el público no hace caso a la advertencia, pues desde hace años es uno de nuestros fotógrafos más respetados y admirados. Y le siguen, aunque él continúe perdido. Las manos del artista, con su cámara tuneada IGNACIO HERNANDO en el mundo de la fotografía a mediados de los setenta. Por una parte, se exhiben 93 copias hechas a partir de negativos originales. No los he positivado yo. Y eso es una virtud, porque en el