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12 Nacional LA INVESTIGACIÓN DEL 11- M MIÉRCOLES 27 9 2006 ABC En muchos casos, los explosivos son caseros o convencionales, comprados en el mercado negro Los islamistas siempre eligen como objetivos medios de transporte masivo para causar el mayor daño posible (Viene de la página anterior) Los autores del 11- M manipularon los móviles de las bombas con técnicas impartidas por Al Qaida en Jalalabad El campo está dirigido por el GICM, al que pertenecen varios procesados b Los teóricos de la conspiracion también utilizaron los teléfonos móviles para su campaña de intentar vincular a los etarras con los atentados de Madrid N. COLLI, P. MUÑOZ MADRID. La Unidad Central de Información Exterior precisa en uno de los informes que fueron enviados al juez Juan del Olmo que la técnica de utilizar móviles programados para activar bombas es una técnica que se enseñaba en un campo de adiestramiento de Jalalabad (Afganistán) que estaba dirigido por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) organización terrorista a la que pertenecen varios de los implicados en el 11- M. Esta conclusión está recogida en uno de los dos tomos en los que se incluyen los documentos policiales que echan por tierra las sospechas de que la mano de ETA estuvo detrás del 11- M y que han llevado a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a concluir que la vinculación entre ambos grupos en modo alguno ha resultado adverada Uno de los elementos utilizados por los teóricos de la conspiración para alimentar sus dudas sobre la presencia de la banda terrorista en los atentados de Madrid son los teléfonos móviles que integraban las bombas que estallaron en los trenes de cercanías, ya que ETA también ha hecho uso de este tipo de aparatos en tres atentados. Pero la utilización que de ellos hicieron los etarras es muy diferente a la llevada a cabo por la célula dirigida por el marroquí Jamal Ahmidan y el tunecino Serhane ben Abdelmajid Farkhet. Así, mientras que los primeros usaron los móviles como activadores a distancia, los segundos lo hicieron como temporizadores. Es decir, dos formas distintas de fabricar bombas. Los informes policiales recuerdan que ETA empleó móviles, pero como radiomando, el 9 de enero de 2001, cuando el comando Buruntza quiso asesinar a la dirección del PP vasco durante el homenaje que rindió en el cementerio de Zarauz al concejal José Ignacio Iruretagoyena, asesinado por ETA en enero del 1998. Las otras dos ocasiones fueron un atentado contra el cuartel de la Guardia Civil en San Sebastián y contra una garita del Puerto de Pasajes. El mismo informe que destaca que la técnica de utilizar móviles programados procede de un campo de entrenamiento de Afganistán añade que la buena planificación y ejecución de los atentados (varias explosiones prácticamente simultáneas eligien- igualmente bien preparado, y en el 7- J se trataba de un británico de origen paquistaní con una gran formación académica. En la mayoría de las ocasiones, destaca el documento, las acciones llevan aparejado el suicidio directo de los autores, mientras en que otras, como en los casos de Bombay (atentado en trenes con el resultado de 207 muertos) el suicidio no entraba en los planes de los terroristas En lo que se refiere al 11- M, es evidente que los autores no se suicidaron en ese momento- -tenían decidido continuar con su campaña de atentados- pero también que lo hicieron al verse descubiertos por la Policía. Además, para los expertos en terrorismo internacional resulta evidente que los atentados no suelen requerir un alto nivel de complejidad técnica- -salvo, obviamente, el 11- S- -y los terroristas utilizan para su comisión explosivos de fabricación casera o explosivo convencional obtenido del mercado negro Este último fue el caso de la matanza de Madrid, cuyos autores acudieron a los canales de la delincuencia común- -el ex minero Suárez Trashorras- -para abastecerse de goma 2 eco. Financiación En cuanto a la financiación de las células, en muchos de los casos- -el del 7- J en Londres, el de la tentativa del 21 de julio de 2005 en la misma capital, el de Casablanca y también el de Madrid- -era autónoma en su totalidad o al menos en parte. En los ataques de nuestro país, los terroristas recurrieron a la delincuencia común, algo que les permitía su adscripción a la corriente Takfir Wal Hijra, que autoriza a realizar actos contrarios al islam si se utilizan para atacar a los infieles En tres ataques (Madrid, Estados Unidos y Bombay) se elige precisamente un día 11 para atentar. En principio puede ser que con el de los trenes los terroristas quisieran conmemorar las matanzas de EE. UU. o el de la sinagoga de Djerba (Túnez) perpetrado el 11 de abril de 2002, pero también algunos expertos aluden a una cuestión cabalística. Finalmente, el análisis llama la atención sobre el hecho de que probablemente uno de los elementos más significativos común a todos los atentados es que siempre buscan causar el mayor número de víctimas posible, razón por la cual utilizan como objetivo los medios de transporte públicos de carácter masivo, con la excepción de los atentados de Casablanca. Mochila bomba y móvil encontrados en la estación de El Pozo do cuidadosamente los objetivos para causar el mayor número de víctimas) y las características de los artefactos explosivos plantean la posibilidad de que haya intervenido en los hechos algún terrorista, con más conocimientos y experiencia, adquirida en Afganistán o en otros frentes de lucha, que la de los detenidos hasta ahora No obstante, el documento subraya que algunos de los procesados también podrían tener la suficiente capacitación, obtenida por otros me- ABC dios En este sentido, cabe destacar los casos de Youssef Belhadj y Hassan el Haski, destacados cabecillas del Grupo Islámico Combatiente Marroquí a los que el juez Juan del Olmo considera ideólogos de la matanza del 11- M. A esta organización terrorista, que forma parte de la red nortefricana de Al Qaida junto al Grupo Islámico Combatiente Libio, pertenecen también los procesados Abdelmajid Bouchar y el huido Mohamed Alfalah. Zuloaga, subdirector de La Razón niega la teoría de la conspiración Jesús María Zuloaga, subdirector de La Razón y considerado uno de los mejores expertos en la información sobre terrorismo, aseguró ayer a Periodistadigital. com que no hay ningún dato que avale la colaboración de ETA con el 11- M El periodista, que acaba de publicar el libro Objetivo Cero en el que narra la historia del etarraconfidente de la Guardia Civil que entregó a la cúpula de la banda en Bidart, asegura que no veo ninguna conspiración de las Fuerzas de Seguridad para derribar a un Gobierno. La investigación que hizo la Policía aquellos días fue modélica Objetivo Cero está prologado por el ex general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, quien dirigió la operación de Bidart, y está editado por La esfera de los libros