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4 Opinión MIÉRCOLES 27 9 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco G. Mendívil LABORISMO Y EL ERROR DE BLAIR S MERCADO Y REESTRUCTURACIÓN ELÉCTRICA A audacia de los grandes y tradicionales empresarios nacionales de la construcción ha cambiado en apenas dos días el paisaje del sector eléctrico español y modificado sustancialmente el rumbo previsto, pues la opa de E. ON, que ayer decidió seguir adelante y pujar hasta los 35 euros, parece toparse con una realidad bien distinta a la acordada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la canciller federal, Angela Merkel, en su reciente reunión en Alemania. Una serie encadenada de operaciones que acreditan una vitalidad que para sí quisieran otros países comunitarios ha alterado en poco más de 24 horas el mapa energético y ha dejado en evidencia la actitud intervencionista del Ejecutivo socialista. La ligereza con la que la prensa financiera alemana ha calificado de gubernamental la estrategia de Acciona- -brillantemente dirigida por José Manuel Entrecanales- -en Endesa revela el desconocimiento que tienen de esa realidad empresarial. Los mismos medios que ya se asombraron de las compras europeas de Telefónica, Santander y Ferrovial se sorprenden ahora ante la pujanza de otra compañía tradicional española. Hace ahora un año, las fusiones eléctricas tomaron nuevo impulso, tras los fracasos anteriores, y la catalana Gas Natural se sintió suficientemente respaldada como para aspirar al control de la primera eléctrica española. Formuló una opa hostil y a bajo precio sobre Endesa y, con el apoyo de su principal accionista (La Caixa) y el apoyo indisimulado del Gobierno- -que forzó a los reguladores a favor de la operación- pretendió liderar el sector. La legítima resistencia planteada por el consejo de Endesa, disconforme por el precio y la naturaleza de la operación, propició la entrada en liza de otro pretendiente, la alemana E. ON, sobrada de recursos y decidida a pagar más y mejor por las acciones de Endesa. El Ejecutivo socialista, airado por la irrupción de la compañía germana, respondió con una desmedida batería de medidas legales que, según con- L firmó ayer la Comisión Europea, vulneraron sin matices los principios comunitarios de competencia y libertad de inversión. También los tribunales españoles han admitido a trámite demandas por un posible abuso político que mantienen paralizadas las operaciones financieras. Con tan complejo panorama- -pleitos en los tribunales españoles y obstruccionistas medidas gubernamentales desactivadas por Bruselas- la suerte de las opas competitivas sobre Endesa parecía decantarse a favor del pretendiente alemán, dispuesto a admitir modificaciones en su oferta que satisficieran a todas las partes implicadas, especialmente a la dirección de Endesa, cuyo informe es preceptivo antes de apelar a los accionistas para aceptar la oferta. Con las dos opas varadas en la playa de los pleitos y de las exigencias de los reguladores, desde el mercado se ha abierto otra hipótesis: un grupo empresarial español con ambición y musculatura financiera ha tomado el riesgo de pagar 32 euros por acción para hacerse con un paquete significativo de Endesa, hasta el umbral del 25 por ciento, que le convierte en árbitro para determinar quién gestionará la compañía y decidir la suerte final de las ofertas pendientes. La iniciativa y riesgo empresarial introduce oportunidades donde los burócratas siembran abuso y obstáculos. Y, simultáneamente, Iberdrola y ACS, principal accionista de Unión Fenosa, conciertan sus estrategias para estructurar el otro lado del sector y, probablemente, ceder algunos activos a algunos competidores (o aspirantes a serlo) Estamos en vísperas de una reestructuración completa de la industria eléctrica española, ante la que el Gobierno ha abusado de su papel y ha sido incapaz de defender la legalidad y el mercado, que son los verdaderos intereses nacionales. Por fortuna, las habilidades de empresarios nacionales capaces y competitivos han provocado un punto de inflexión que merece valorar en positivo. ESPALDARAZO AL SUMARIO DEL 11- M A confirmación de todos los procesamientos decretados por el juez Juan del Olmo en el sumario del 11- M supone un importante impulso hacia el juicio oral de este proceso. Aunque las ratificaciones decididas por la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se limitan, desde un punto de vista procesal, a confirmar los indicios racionales de criminalidad puestos de manifiesto en el auto de procesamiento, también tienen una evidente trascendencia material, en la medida en que igualmente respaldan el resultado de la investigación judicial y las conclusiones del instructor sobre los autores del atentado y su modo de actuación. La Sala no ha sido indiferente a la evidente incorrección técnica del auto de procesamiento, al que califica de extralimitado y desmesurado si bien reconoce que un auto posterior- -lo que tampoco fue un ejercicio de buena técnica judicial- -remedió el error del instructor. Evidentemente, este nuevo paso judicial en la causa del 11- M no prejuzga el resultado de la vista oral, que se celebrará ante otra sección de la misma Sala de lo Penal y con todas las pruebas que soliciten las partes y les sean admitidas. Sin embargo, no cabe duda de que la confirmación de los procesamientos consolida las conclusiones obtenidas por el instructor hasta ahora y despeja interrogantes- -legítimos en su origen, pero manipulados desde fuera- -sobre un extremo tan esencial L como el tipo de explosivo que detonó en los trenes. Para los tres magistrados no hay duda de que fue Goma 2 Eco. Aún restan más trámites hasta la confirmación definitiva de la conclusión del sumario y de la apertura de la vista oral. Pero lo importante es que el proceso sigue su marcha, que los procesados lo están por indicios ya ratificados por un órgano judicial colegiado y que las víctimas ven más cerca la posibilidad de recibir justicia. Aún subsisten lagunas en la investigación. El propio juez instructor lo reconoció en sus autos finales, al referirse a huellas anónimas y a movimientos desconocidos de los autores en las horas anteriores a los atentados, y por eso manifestó Del Olmo que la investigación debía continuar. Cuando la propia Justicia reconoce sus limitaciones, no tiene sentido construir sobre ellas juicios paralelos ni sospechas sin sentido sobre jueces, fiscales y policías. Por otro lado, la polémica interesada sobre conspiraciones que nadie ha podido demostrar está impidiendo que ahora se valore, en su justa y amplia dimensión, la eficacia con la que el Gobierno en funciones de José María Aznar resolvió, en cuestión de días, las incógnitas principales de este terrible atentado, con detenciones de los principales responsables y datos decisivos sobre su organización que ahora forman el núcleo duro de una investigación a la que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha dado un claro apoyo. I Tony Blair fuera capaz de comprender que su tiempo ha pasado, el centro- izquierda británico tendría más posibilidades de afrontar con mejores expectativas las próximas elecciones. Incapaz de ello, el primer ministro incurre en el error de creerse insustituible a pesar de los bajos índices de popularidad que cosecha en los sondeos. Por lo pronto, su actitud de dificultar el liderazgo de Gordon Brown al frente de los laboristas abre un frente interior en el seno de su partido cuando aborda, precisamente, un difícil congreso en la ciudad de Manchester. De hecho, la reticencia de Blair de reconocer como sucesor natural al actual canciller de Exchequer amenaza con fracturar la fortaleza del laborismo. Máxime si, como algunos apuntan, está maniobrando desde la retaguardia de Brown, promocionando un candidato alternativo a través de Alan Johnson, ministro de Educación, o John Reid, titular de Interior. Así las cosas, el futuro se pone negro para los laboristas, que ven alejarse las posibilidades de una victoria en las próximas elecciones, que de producirse sería la cuarta después de lograr en 1996 un cambio histórico que dio la vuelta al mapa electoral del Reino Unido después del agotamiento de la hegemonía de los tories lograda bajo el brillante liderazgo de Margaret Thatcher. Con un impecable balance de gestión detrás y con una reformulación de sus planteamientos ideológicos siguiendo la estela centrista de la llamada Tercera Vía el laborismo británico parece condenado a un fin de ciclo agónico por culpa del empecinamiento personalista de Tony Blair. Su incapacidad para decir adiós con todas las consecuencias a su carrera política después de prestar servicios impagables a un partido que estaba al borde del colapso en los años ochenta, desluce notablemente su imagen de estadista. De hecho, las causas del desencuentro de Blair y Brown giran alrededor de las diferencias vividas entre ambos en los últimos años y, sobre todo, al intento del primer ministro por marcar el futuro del proyecto ideológico de quien aspira a ser sucesor. De cómo encare el Partido Laborista esta especie de congreso refundacional dependerán muchas cosas. La primera es saber el nombre del elegido para suceder a Blair, así como el margen de maniobra que tendrá éste para hacer su política. Y la segunda, si el partido que surja de estos cambios seguirá siendo un partido con posibilidades de gobierno. De agravarse las diferencias entre Blair y Brown, el único ganador será su oponente, el conservador David Cameron. Precisamente este dato es lo que al final probablemente resuelva la controversia. No en balde, los conservadores siguen ganando terreno en las encuestas gracias a un líder que ha llevado a cabo hábilmente una renovación generacional, al tiempo que ha sabido aglutinar un conservadurismo que no oculta su deseo de recuperar el poder abriéndose a los segmentos más centrados y liberales de una sociedad que quiere mantener vivo el discurso de modernidad que ha significado el blairismo durante estos años.