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64 Cultura MARTES 26 9 2006 ABC José Sacristán: Pasar del reconocimiento y el aplauso a la ignorancia tiene lo suyo. Y esto, en ocasiones, ocurre de una manera natural; lo normal es que esto ocurra Fernando Fernán- Gómez: Cuando se es niño se juega casi siempre a ser otro. Hay que preguntarse por qué enormes cantidades de personas, cuando se hacen mayores, pierden ese deseo Javier Bardem: Las actrices españolas tienen una forma de involucrarse en el trabajo muy bella Victoria Abril: Yo tuve que entrar a matar a los 14 años y hacerlo bien. Esa es una escuela buenísima: la de hazlo bien o la siguiente no la haces Varias decenas de los más grandes actores españoles nos cuentan en un espléndido documento algunos de los sentimientos de ellos y de su profesión de cómico en el documental Hécuba, un sueño de pasión de López Linares y Arantxa Aguirre Los actores españoles y las ganas de manifestarse TEXTO: E. RODRÍGUEZ MARCHANTE SAN SEBASTIÁN. En una sesión especial de la sección Zabaltegui se ha proyectado la película Hécuba, un sueño de pasión dirigida por José Luis López Linares y Arantxa Aguirre, que la sobrepondremos a las otras películas de día y de esta crónica por dos razones. Dos razones impregnadas de un sarcasmo inocuo y con la esperanza de que no se malinterpreten. La primera es que Hécuba... lleva en su esencia una insalvable contradicción: es un documental pero está lleno de actores, que, como se sabe, son incompatibles con el género. Se trata de un documental en el que se expresan un buen puñado de los mejores actores españoles, una nutrida representación de nuestros cómicos y la cámara de Linares y Aguirre simplemente los muestra a ellos y a sus diversas manifestaciones... Y he aquí que es cuando surge el segundo motivo por el que esta película ha de ser tratada de forma especial: hacía mucho, mucho tiempo que nuestros cómicos no se manifestaban tan bien y tan sin otras consignas que las de su corazón lleno de dudas y sinceridades. La lista de los que hablan es tan larga que su enumeración agotaría este espacio y el interés del lector, con lo que sólo se apuntarán algunos de los brochazos que resaltan en el lienzo y que colabora a que esto sea, aunque suene pomposo, una reflexión sobre la realidad de los actores en España, unos tipos que se confiesan inseguros, vanidosos, valientes, tímidos, honrados, frágiles, optimistas... en general, buena gente que se pasa la vida esperando que suene el teléfono y que el que llame sea un director o un productor que le ofrece un trabajo. El cálido acercamiento de esta cámara de López Linares yArantxa Aguirre les permite, en efecto, manifestarse en primer plano, escribir su propia pancarta, transmitir un sentimiento cercano, húmedo. Y sorprender: Carlos Hipólito expresa humildemente sólo grandes ideas, una profundidad de pensamiento que lo haría merecedor de una cátedra en la mejor universidad americana. ¡Qué tío tan listo, qué bien lo ve y qué bien lo expresa! Y Emilio Gutiérrez Caba y, por supuesto, Fernando Fernán- Gómez, y muy aguda y lúcida Ariadna Gil, y tan intensa Lola Dueñas, y tan directo Eduard Fernández, y tanta chispa en Marta Fernández Muro, y Ramón Fontseré y Jesús Agelet... Y ese primer plano arrebatadoramente sereno de Pilar López de Ayala o de Emma Suárez... Hécuba, reina de Troya y una cita volandera de Hamlet es el hilo que nos ata esta sarta de confesiones, impresiones y reflexiones que nos acercan a los demás, a los que no somos ni héroes ni dioses, a una profesión que está llena de ellos; gente de otra ga- laxia a la que rara vez vemos sin su disfraz de marciano y que es capaz de llevar lágrimas a los ojos y angustia a su semblante por una ficción, un sueño, tal y como hace la joven actriz Alessia Cartoni en esta película, en los impresionantes tramos en los que aparecen alumnos del Estudio Corazza para el Actor. Dos títulos a competición La competición ofreció ayer dos películas, una coreana de título El viejo jardín muy romántica y revolucionaria en su propósito argumental, pero también algo plasta y plagadita de tópicos visuales y textuales. La dirige Im Sang- soo, que no es uno de los santones del cine oriental y festivalero, con lo que no cometeremos ningún gran pecado si la dejamos aquí y nos vamos a otra, a la francesa Mon fils à moi de Martial Fougeron, que ofreció uno de esos momentos insólitos que uno no pensó que viviría nunca en la sala de un cine. En una escena, el hombre, que no es Glenn Ford, sino el soso Olivier Gourmet, le da un bofetón a ella, que no es Gilda, sino el ama de casa que interpreta Nathalie Baye, y toda la sala siente la necesidad de aplaudir hasta hacerse daño. Tremendo. Violencia doméstica coreada y alentada... Cuenta la historia de una madre que no existe de puro mala, que machaca a su hijo de trece o catorce años con un estilo que hace rechinar los dientes, que tiene al marido más quieto que un bonsai (el tío da clase en la universidad y dice constantemente que trabaja mucho, o sea figúrense la contradicción y la pasta del individuo) y que a la búsqueda Eduard Fernández: ¿Cómo vas a salir al escenario a decir esas grandes cosas si no fueras vanidoso? Ese es un buen lugar donde poner la vanidad. Así tienes menos en la vida, y tu gente te lo agradece Emma Suárez: Este es un trabajo un poco para locos, o para insensatos, o para niños... en definitiva, para la gente a la que le gusta jugar Ariadna Gil: Sé que ahora voy a empezar a perder el pie. Lo ves venir, ya no hay tantos papeles a partir de una cierta edad Ana Belén: Lo que menos me gusta es el escaparate, cuando tu imagen está ahí fuera y tienes que atender a otras cosas que no son estrictamente tu profesión