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ABC MARTES 26 9 2006 Sociedad 61 Educación El descenso del número de alumnos obliga a las universidades a buscar soluciones singulares para captar estudiantes y son cada vez más numerosas las ofertas de las llamadas carreras híbridas es decir, las dobles titulaciones, algunas de las cuales gozan de gran aceptación. La desaparición del desequilibrio entre la oferta y la demanda se mantiene en el área de Ciencias de la Salud y en algún título de Ciencias Jurídicas y Sociales. Los rectores catalanes critican los planes de Educación para imponer títulos de grado de 4 años Cataluña apuesta por la fórmula de 3 años porque es la más utilizada en el resto de Europa b El rector de la Autónoma de Barcelona, Lluís Ferrer, critica la propuesta de realizar un primer curso común para todos los títulos de Grado de una misma área J. GUIL BARCELONA. Los rectores catalanes están indignados con los planes de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior que adelantó el pasado martes la ministra Mercedes Cabrera en el Pleno del Consejo de Coordinación Universitaria, celebrado en Zaragoza, y que hoy se concretarán. Los máximos responsables de las universidades de Cataluña discrepan de la decisión de imponer que todos los títulos de Grado- -salvo pocas excepciones- -sean de cuatro años y también censuran que se instaure un primer curso común para todos los Grados de una misma área de conocimiento. Así lo expuso el rector de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Lluís Ferrer, durante la presentación del curso 2006- 2007 de esta institución. Ferrer, que asistió a la cita de Zaragoza, dijo expresar el sentir de todos los rectores catalanes cuando calificó de gran error la propuesta de que todos los Grados sean de 4 años. Argumentó que esta fórmula aleja a España de la homologación que se pretende con el resto de Europa, ya que en la mayoría de países europeos se ha optado por instaurar Grados de 3 años. Lo propuesto por el Ministerio también choca con los intereses de las universidades catalanas, que siempre se han decantado por la fórmula de 3 años UNIVERSIDADES DE PRIMERA Y SEGUNDA CÉSAR NOMBELA LOU y Espacio Europeo Como ocurriera el curso pasado, éste nace marcado por la reforma parcial de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) que, si se cumplen las previsiones, estará aprobada en primavera, y por la reordenación del actual mapa de titulaciones para adaptarlo al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) En todo caso, la LOU marcará el ritmo de todas las reformas. Sobre la LOU y aunque se han tenido en cuenta las sugerencias del Consejo de Estado, los rectores insisten en que es la ley posible más que la ley deseable Por tanto, la califican de contenida y limitada pero imprescindible debido a que la LOU ha provocado disfunciones muy importantes en la Universidad que perturban su actividad. La nueva propuesta del Gobierno sobre la remodelación del sistema universitario ha sido recibida con cierta prevención en la Universidad, ya que supone modificar los decretos que regulan los estudios de Grado y de Posgrado y perder todavía más tiempo en el proceso hacia la convergencia europea. Algunos sectores opinan también que no se debe imponer una duración de cuatro años para todos los títulos de Grado, porque en los países de nuestro entorno se opta por tres. Otro aspecto que preocupa es el relacionado con la financiación de las universidades. A expensas del informe que a finales de año emitirá una comisión de expertos, Educación se decanta por la financiación por resultados, modelo- -dicen los rectores- -nada novedoso, porque ya existen experiencias similares y muchas universidades se acogen al sistema de contrato- programa para generar recursos económicos. D Lluís Ferrer EFE e incluso han implantado planes piloto de carreras con este formato. Ferrer censuró además los continuos cambios de rumbo que hace el Ministerio de Educación en este asunto. Él es partidario de que se adopte la postura que se venía barajando hasta ahora, la de conceder un margen a las universidades para impartir Grados de entre 3 y 4 años, según sus intereses. Por otra parte, el rector de la UAB criticó también la instauración de un primer curso común para todos los títulos de Grado de una misma área. Según Ferrer, dificultará que las universidades planifiquen cuántas plazas ofertan de cada carrera porque deberán esperar a la conclusión de este primer curso. Asimismo, añadió que si éste se utiliza como criba para seleccionar a los alumnos por nota eso añadirá una presión académica nociva. esde nuestra transición política, rara ha sido la etapa sin un proyecto de ley universitaria. La LRU, de 1983, introdujo reformas muy amplias, pero, antes de que se completaran, ya se diseñaban nuevas normas de rango legal, para nuestras instituciones de educación superior. Concluyamos que, al día siguiente de aprobarse la próxima reforma universitaria, comenzará el análisis de cuáles han de ser los cambios ineludibles que quedaron pendientes. Si algo caracteriza a la última propuesta es la falta de entusiasmo que suscita. Un nuevo cambio, que hay que abordar porque se prometió, y que ya veremos a dónde conduce. Preocupa el fatalismo, de algunos expertos y altos responsables, que aceptan que la calidad de nuestras universidades pueda depender de lo que decidan quienes la integran. Se habla incluso de universidades de primera y de otras de menor nivel, como si la organización de instituciones sostenidas con fondos públicos no tuviera que diseñarse para garantizar la máxima calidad. No se puede plantear una reforma para ver qué sucede, sino para avanzar hacia una situación mejor. Las necesidades se van identificando con claridad. La Comisión Europea reclama unas universidades que respondan ante el retroceso que experimenta la competitividad de la UE frente a los bloques equivalentes. La clasificación de universidades en el mundo no nos favorece. Analicemos, pues, qué progresos puede razonablemente garantizar la nueva ley, porque de no ser así mejor sería esperar y formular otra. De eso nos hemos de ocupar.