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48 Madrid MARTES 26 9 2006 ABC Las medidas que se han tomado son las únicas para evitar que esto fuera un verdadero muelle de carga Es una temeridad. En cuanto no haya tráfico, no haya comercio, no haya vida... se apoderarán de la calle de y hacer entender a todo el equipo de Gobierno municipal que esta zona debe de ser un espacio para todos. De lo contario, el comercio mayorista tradicional del barrio lo va a pagar muy caro concluye. He podido dormir la siesta Quien apuesta claramente por el Área de Prioridad Residencial es Manuel Osuna, de la Asociación de Vecinos La Corrala. Digan lo que digan, esto está mucho más tranquilo. Hay vecinos que, este verano, me han dicho: Manolo, por fin he podido dormir la siesta Las medidas que se han tomado eran la única solución para que este barrio dejara de ser un muelle de carga asegura Osuna, quien admite, sin embargo, que la velocidad ha aumentado un poquito. Eso no es bueno Elisa, otra vecina de esta zona de Lavapiés, encuentra una pega muy grande con tanto tratamiento de prioridad residencial nos dice. Vivo en la calle de Juanelo. Casi siempre, sola. Mi hijo no viene demasiado a verme, aunque sí de vez en cuando. Ahora, con esto de que no se podrá aparcar, vendrá mucho menos o, simplemente, no vendrá porque tiene una excusa muy buena para hacerlo La circulación es, en honor a la verdad, bastante caótica en Lavapiés. Mientras charlamos con Elisa, un camión de refrescos ha tenido que aparcar como ha podido. El empleado, corre que te corre, va dejando las cajas de bebidas en varios bares y establecimientos de alimentación que están más o menos cercanos. Aunque va deprisa y suda la gota gorda no puede evitar las críticas de los conductores que no pueden seguir su camino. A partir de octubre, la carga y descarga quedará limitada en el barrio de Embajadores a dos horas por la mañana División de opiniones ante la declaración del barrio de Embajadores, Lavapiés incluido, como zona prioritaria para los peatones. Los comerciantes mayoristas se sienten los más perjudicados porque no van a poder desarrollar su trabajo con normalidad y ven peligrar sus negocios No todos aplauden el área de prioridad residencial para Lavapiés TEXTO: MARÍA ISABEL SERRANO FOTO: JAIME GARCÍA MADRID. Una vez más se cumple el viejo dicho de que nunca llueve a gusto de todos Es lo que está ocurriendo en el barrio de Embajadores, con la popular zona de Lavapiés incluida, desde que, a principios de julio, se delimitó este barrio como Área de Prioridad Residencial (APR) siguiendo así la estela del barrio de Las Letras. Los pareceres de vecinos y comerciantes son muchos y dispares. Existe una clara división de opiniones. Hay quienes ven con buenos ojos que se dé prioridad al peatón y que el coche pase a un segundo plano. Muchos de los residentes critican, sin embargo, el engorroso papeleo para obtener el permiso de aparcamiento y el volumen de gestiones que hay que llevar a cabo. La calificación de Área de Prioridad Residencial (APR) para el barrio de Embajadores se puso en marcha a principios del mes de julio. Era de forma provisional. Las verdaderas restricciones para el tráfico, y hasta las cámaras de vigilancia, se ponen en marcha el próximo 2 de octubre. La carga y descarga tendrá, además, un horario muy concreto: en principio, de once de la mañana a una de la tarde. Poco operativo Lo peor vendrá a partir de ese día, el 2 de octubre, porque, hasta ahora, lo que estamos viviendo en Lavapiés es un periodo de laxitud. Los comerciantes, en especial mayoristas, lo llevamos muy mal. Es un error y, además, todo se ha hecho prácticamente sin consultarnos dice Roberto Lamas, portavoz de la Asociación de Comerciantes Mayoristas de la Zona Centro. Los clientes no van a poder entrar a descargar con normalidad añade Lamas. Es imposible que todos puedan cargar y descargar en sólo dos horas. Resulta muy poco operativo se queja la empleada de un local en la calle del Amparo. Roberto Lamas lamenta amargamente las medidas municipales, pero confía en el diálogo. Esperamos poder cambiar impresiones con el alcal- No saben lo que hacen Mal, pero que muy mal, ha encajado la nueva situación el vicepresidente de la Asociación de Comerciantes y Vecinos Tirso de Molina- Lavapiés, Celestino Nieto. No se puede quitar el tráfico de aquí. No saben lo que hacen. Es una temeridad. Crecerá la inseguridad ciudadana señala. ¿Por qué habrá más inseguridad? le preguntamos. -No nos engañemos: este es un barrio caliente En cuanto no haya tráfico, no haya comercio, no haya vida... se apoderarán de la calle. Lo que han hecho es como querer quitar un dolor de cabeza a base de quimioterapia. Nieto se hace otra pregunta: ¿Qué pasará cuando necesites que vengan a arreglar la lavadora y el operario no pueda aparcar? Pues así, todo. Sin pies ni cabeza Pitidos continuos Los comerciantes, en especial los de origen chino, están que trinan porque encuentran muchos obstáculos para sus habituales tareas de carga y descarga en sus locales, la mayoría mayorista. ¡Que se aguanten o se adaptan a las nuevas circunstancias! Antes hacían lo que les venía en gana y no les importaba que se formara una cola enorme de coches detrás de su furgoneta o su camión. Les daba igual: terminaban de cargar y descargar en medio de la calle comenta Aurora, una vecina de la calle de Mesón de Paredes harta de escuchar, desde sus balcones, continuos pitidos de los coches metidos en el atasco diario. Noches de bebida, droga y marginalidad en la plaza Que Lavapiés sigue siendo una zona caliente lo dicen más de uno y más de dos. Muchos vecinos coinciden en que en cuanto entra la noche la plaza de Lavapiés se convierte en un hervidero de gente que bebe, se droga y acampa en medio de la vía pública aprovechando que todavía hace buen tiempo. No es nada agradable contemplar ese panorama, pero llevamos años con la misma estampa y, según parece, es difícil acabar con la situación dice Antonio Lujan, un vecino de la calle de Argumosa. A su lado, Amalia nos confiesa que ella no deja a sus nietos, menores de edad, que bajen a la calle en cuanto anochece. Muchas veces, mi hija me los deja porque tiene compromisos. No les dejo que salgan a ciertas horas y menos que se acerquen a la plaza. No digo que les vaya a pasar nada malo, que no lo sé. Lo que no me gusta es que vean tanta marginalidad como se concentra en esa plaza y aledaños