Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 26 9 2006 Internacional 39 Estados Unidos relaja las medidas de seguridad para los aviones b Los pasajeros podrán volver a llevar bebidas y perfumes, pero en pequeñas cantidades y siempre que vayan en bolsas de plástico transparentes MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Las autoridades estadounidenses pusieron ayer fin a la tajante prohibición de llevar líquidos en los aviones que vuelan a Estados Unidos, una medida que ha presidido los vuelos a EE. UU. desde que, el mes pasado, se desarticulara en el aeropuerto de Londres un plan de atentado múltiple con explosivos líquidos. Desde esta mañana, los pasajeros podrán adquirir bebidas y perfumes en las tiendas localizadas dentro del área de seguridad de los aeropuertos, e incluso llevar consigo pequeñas cantidades, si así lo desean. Esto no significa que las cosas vuelvan a ser tal y como eran antes: la cantidad permitida es mínima (apenas hasta un máximo de tres onzas, que equivale a unos 90 miligramos) y el requisito indispensable es que los botes estén contenidos en bolsas de plástico transparentes. De todas maneras, aún no están del todo claro los criterios exactos con los que se juzgará su legalidad. En la normativa expedida por el departamento de la Administración de Transporte y Seguridad aéreas (TSA, por sus siglas en inglés) se habla de brillo labial y crema de manos, pero muchos se preguntan qué diferencia hay con otras cremas hidratantes, pasta dentrífica o gel para el cabello. Otros lamentan el descarte gratuito de tantos productos de belleza especialmente caros que se han confiscado en los aeropuertos de todo el mundo durante el último mes. Víctimas del accidente yacen en la carretera junto a los restos del autobús accidentado ayer, al sureste de Quito AP Cuarenta y siete personas, entre ellas veinte niños, perecieron al estrellarse un autobús que había alquilado un emigrante ecuatoriano para celebrar su regreso de España. Era la primera vez que volvía a su país tras casi cuatro años trabajando en el nuestro El sueño español de un emigrante ecuatoriano acaba en tragedia ABC QUITO. Se han contabilizado un total de 47 víctimas mortales, entre ellos una veintena de niños. El accidente se produjo unos 45 kilómetros al sureste de Quito, en un tramo que une la capital ecuatoriana con el sector de Papallacta, en una carretera típicamente andina: estrecha, sin asfaltar, llena de curvas y en mal estado. En el interior del autobús viajaban 52 ecuatorianos de todas las edades, incluidos pequeños y ancianos, 40 de los cuales pertenecían a una misma población, Sangolquí, situada en el Valle de los Chillos, que ha quedado conmocionada por el accidente. La persona que alquiló el autobús había emigrado hacía tres años y nueve meses a nuestro país, España, para prosperar en la vida. Su nombre era Patricio Gutiérrez, tenía 37 años, trabaja en una empresa construyendo toldos y carpas, en Valencia, y decía que tenía un buen jefe dijo Rosa Gutiérrez, su tía. De regreso a Ecuador, quería compartir su suerte con sus familiares, amigos y vecinos. Había pagado un autobús escolar con la idea de transportar a sus invitados hasta Papallacta, donde había planeado celebrar una fiesta mucho antes de que él viniese agregó Rosa. Papallacta es un lugar de ensueño ubicado en la cordillera de los Andes, muy cerca del comienzo de la Amazonia ecuatoriana, una zona llamada la tierra del horneado por sus sabrosos chanchos (cerdos) asados y muy conocida por sus balnearios de aguas termales en plena naturaleza, desde donde se pueden realizar excursiones o pesca deportiva con la presencia de numerosas lagunas e imponentes volcanes. En el camino de vuelta Allí habían disfrutado muchos, sin saberlo, de la última noche de su vida. Nadie podía prever que, en el camino de vuelta, llegando a la zona de La Virgen, el autobús, demasiado acelerado (la Policía sostiene la tesis de que el vehículo superaba el límite de la velocidad permitida) iba a encontrarse con una curva diferente a las demás. De regreso a su país, Patricio quería compartir su suerte con sus familiares, amigos y vecinos De repente, una frenada desesperada (hay huellas en la carretera de una longitud de 160 metros, que atestiguan un interminable derrape) una curva muy cerrada (conocida como la curva de la muerte por sus siniestros antecedentes) y una inclinación fatal del terreno (fuera de la calzada) hicieron que el autobús se empotrara contra un talud, partiendo el vehículo en dos y aplastando el techo contra las cabezas de los ocupantes Un equipo de rescate formado por treinta miembros tuvo que emplearse a fondo para sacar los cadáveres (incluido el del conductor y el del propio Patricio, su madre y tres hermanos) y a los únicos supervivientes, cinco niños (otro hermano de Patricio se salvó) de entre 6 y 11 años, que fueron llevados al hospital infantil Baca Ortiz de Quito, donde permanecen bajo observación. Alrededor del amasijo de hierros, muchos curiosos observaban la cantidad de objetos que quedaron desparramados por el suelo: maletas abiertas, prendas de ropa, pelotas y botellas de cerveza. Una de las causas que todavía se barajan es la ingesta de alcohol por parte del conductor, aunque tampoco se descarta un fallo mecánico. Tiendas desiertas Obviamente, ha habido mucha frustración admitió Richard Marchi, consejero de la firma Airports Council International. Hacen bien en buscar una forma de relajar este peso y mantener un nivel razonable de seguridad recalcó. Sin duda, ha sido la industria la que ha logrado llegar hasta los oídos del Gobierno norteamericano. Por un lado, las tiendas aeroportuarias se habían quedado desiertas, y por el otro, las líneas aéreas se habían visto desbordadas con una ingente cantidad de maletas para facturar que antes pasaban por equipaje de mano. Para Kip Hawley, director de TSA, lo que ha hecho posible estos cambios es el sentido común y el conocimiento acumulado en este tiempo de veda total.