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36 Internacional MARTES 26 9 2006 ABC NO ES EL MOMENTO S e puede ser más o menos simpatizante del proceso de unificación europea, de su mera existencia o de la forma en que se viene realizando, pero está fuera de discusión que es uno de los hechos históricos más relevantes de las últimas décadas del siglo XX y que lo continuará siendo, por lo menos, durante las primeras del siglo XXI. Hoy el proceso está estancado. Los Estados miembros eran conscientes de que no se podía seguir adelante, aumentando el número de sus miembros y profundizando en la unificación, sin establecer unas bases más sólidas. Ese fue el origen del Tratado de la Constitución. A la ConFLORENTINO vención se le pidió un PORTERO texto conciso, de principios, que pudiera llegar al ciudadano, que le ilusionase hasta el punto de convertirse en el punto de arranque de un salto adelante. El resultado fue el contrario, un texto largo, prolijo e inaccesible para el europeo de a pie, donde el detalle reglamentista ocultaba lo realmente importante. El Tratado ni ilusionaba ni podía ser el punto de arranque de otra cosa que no fuera un desastre. Y así fue. Hoy nos encontramos en mitad del camino sin tener muy claro quiénes somos ni a dónde vamos. Tras el rechazo popular del Tratado de la Constitución nos hemos quedado sin guión. Los actuales gobernantes europeos no son capaces de retomar tan espinoso asunto y prefieren ganar tiempo. Angela Merkel se encuentra maniatada por sus aliados enemigos socialdemócratas y no encuentra en Chirac el socio necesario. La posible llegada de Sarkozy al Palacio del Elíseo despierta esperanzas, dada su sintonía personal e ideológica con la canciller alemana, pero habrá que esperar a mayo para conocer el nombre del nuevo, o no tan nuevo, presidente. No sólo carecemos de guión, tampoco andamos sobrados de presupuesto. Algunas de las grandes potencias europeas no pasan por sus mejores momentos económicos. La liberalización continúa siendo un reto. La Agenda de Lisboa no se ha aplicado y el resultado es el que entonces se previó: un bajo nivel de crecimiento. Sin recursos no se puede asumir la ampliación, pues carecemos de fondos para ayudar a los menos desarrollados a lograr la necesaria convergencia. Aconsejaba San Ignacio de Loyola a los miembros de la Compañía no hacer mudanza en tiempo de tribulación. La Unión Europea, poco dispuesta a reconocer sus raíces cristianas, parece seguir al pie de la letra la consigna jesuítica. Ni es momento de crecer ni de avanzar. La Unión ha dado un paso en falso y le corresponde desandarlo y volver a empezar, pero esta vez con mejor criterio. Sigue siendo necesario establecer unas renovadas bases políticas y jurídicas de la Unión para afrontar los retos del siglo XXI, tanto como ilusionar a los europeos en este formidable proceso. Benedicto XVI saludó uno por uno a los embajadores y jefes islámicos que acudieron a su residencia veraniega REUTERS El Papa invita a los musulmanes a trabajar juntos frente a la intolerancia Cordialidad en la histórica reunión con los embajadores en Castelgandolfo importantes sólo faltó Arabia Saudí, que no tiene relaciones diplomáticas con el Vaticano, y de los que sí las tienen no acudió Sudán JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Benedicto XVI tomó ayer en sus dos manos las de cada uno de los embajadores de países musulmanes y dirigentes islámicos italianos, mientras intercambiaba unas palabras de afecto y una sonrisa al saludar personalmente a todos los participantes en la histórica reunión en Castelgandolfo. El clima era de gran cordialidad, y varios diplomáticos y líderes religiosos le saludaron con una inclinación de cabeza tan marcada que parecía que estaban a punto de besar su mano. La invitación a Castelgandolfo fue la tercera intervención personal del Papa- -después de sus palabras en el Ángelus del domingo 17 de septiembre y en la audiencia general del pasado miércoles- -para dejar atrás la polémica sobre el discurso en la Universidad de Regensburg. Su buena voluntad estaba tan clara que fue recibido ya con un gran aplauso por los dirigentes islámicos y los embajadores de 21 estados y la Liga Arabe. De los países importantes faltaba sólo Arabia Saudí, que no tiene relaciones diplomáticas con el Vaticano. De los que las tienen faltó Sudán. En un discurso en francés transmitido en directo por Al Yasira, Benedicto XVI quiso reiterar toda mi b De los países estima y mi profundo respeto por los creyentes musulmanes, recordando los textos del Concilio Vaticano II que constituyen la Carta Magna del diálogo cristiano- musulmán para la Iglesia católica: La Iglesia mira con aprecio a los musulmanes, que adoran al Dios único, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, creador del cielo y de la tierra (Declaración Nostra Aetate) Necesidad vital El Santo Padre les recordó que se había situado resueltamente en esa perspectiva ya en su discurso a los representantes de otras religiones que acudieron a la misa de inauguración del Pontificado. Subrayando la línea maestra respecto al Islam, Benedicto XVI reiteró ayer que como ya señalé en Colonia el año pasado, el diálogo interreligioso e intercultural entre cristianos y musulmanes no puede reducirse a una decisión pasajera. Es una necesidad vital de la que depende en gran medida nuestro futuro (Discurso del 20 de agosto de 2005) De modo inequívoco, el Papa afirmó que en un mundo marcado por el relativismo y que excluye dema- El Santo Padre instó a los responsables religiosos y políticos a servir de guía en el diálogo interreligioso e intercultural siado frecuentemente la trascendencia y la universalidad de la razón, tenemos la necesidad imperativa de un diálogo auténtico entre religiones y culturas, para superar juntos las tensiones en un espíritu de colaboración fructífera En rechazo frontal a las tesis del enfrentamiento que proponen los fanáticos, el Santo Padre afirmó que el diálogo interreligioso e intercultural es una necesidad para construir juntos el mundo de paz y de fraternidad que desean todos los hombres de buena voluntad En ese camino, cristianos y musulmanes deben aprender a trabajar juntos, como sucede ya en varias experiencias comunes, para ponerse a salvo de toda forma de intolerancia y oponerse a toda manifestación de violencia Y para que no quedase duda de quiénes deben dar ejemplo, el Papa añadió a renglón seguido: Y nosotros, autoridades religiosas y responsables políticos, tenemos que guiarles y animarles en esa línea Naturalmente, Benedicto XVI conoce bien todas las guerras que ha habido en el pasado, como las conocía el Concilio Vaticano II cuando incluyó en la Declaración Nostra Aetate otro párrafo que el Papa citó ayer: Incluso si a lo largo de los siglos han nacido muchas disensiones y enemistades entre cristianos y musulmanes, este santo Concilio exhorta a todos a olvidar el pasado y a practicar sinceramente la comprensión mutua, así como a proteger y promover juntos, la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad para todos los hombres