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ABC MARTES 26 9 2006 33 Durao Barroso anuncia la fecha del 1 de enero de 2007 para la adhesión a la UE de Rumanía y Bulgaria Un escándalo de corrupción en China desata la mayor purga en el Partido Comunista en una década Un Brown más humano ha sido su reto y tal vez por ello hasta se haya atrevido a hablar de la muerte de su hija en televisión Una cuestión de imagen E. J. B. EPA ción, con más poder para los ayuntamientos. Considerado el discurso más importante de su carrera política, Brown buscó corregir algunos defectos que se le achacan. Frente a la imagen de político individualista con pocas dotes de liderazgo de equipos, Brown valoró expresamente la actuación de diversos miembros del Gobierno. Así, citó a Alan Johnson, John Reid, Jack Straw y John Hutton, mencionados por la prensa como posibles contricantes suyos. Acusado de indecisión a la hora de tomar las riendas de la sucesión, Brown se proclamó encantado de enfrentarse con el líder conservador, David Cameron. Fue la referencia que más aplausos cosechó en medio del discurso. Y frente a la imagen de un político que suele esconder su persona tras su actividad a cargo del Tesoro, el canciller se prodigó en referencias a sus padres y a los valores que éstos le transmitieron. En esto fundamentó su conciencia social y la concepción de la política como un servicio MANCHESTER. Prefiero estar interesado en el Círculo Ártico que en los Arctic Monkeys Fue la única broma que Gordon Brown se permitió ayer en su discurso, con ese juego de palabras entre la referencia al cambio climático y al último grupo revelación del rock británico. Pero al menos hubo una. No sólo era un esfuerzo por escapar de una estampa personal de pesada seriedad, arquetípica del moralista hijo de un pastor de la Iglesia de Escocia, sino una reivindicación de sus propios perfiles frente al mediático Tony Blair. No creo que la imagen esté por encima de todo proclamó. Brown dio ayer muestras de que intenta superar sus grietas psicológicas como se asegura que Blair las denominó un día: su vulnerabilidad e inseguridad. En los 23 años de relación política entre ambos, Brown ha aparecido siempre como alguien de mayor peso intelectual, con una filosofía política más articulada y un anclaje más conforme con los valores del laborismo. Sin embargo, su indecisión en momentos clave le ha dejado siempre en papel de segundón en el que la cabeza privilegiada de Brown ha encontrado difícil acomodo. Brown nació en febrero de 1951 en el seno de una familia de fuertes convicciones religiosas, que le inculcó profundos valores sociales y una inclinación hacia el Partido Laborista, con el que comenzó a colaborar ya desde la adolescencia. En su ascenso dentro del partido, en 1988 se convirtió en portavoz para asuntos económicos y financieros. En 1992 tuvo oportunidad de optar al liderazgo de los laboristas, pe- ro su indecisión le llevó a no presentar su candidatura. Cuando en 1994 el nuevo líder, John Smith, murió de modo repentino, volvieron de nuevo sus dudas y Tony Blair se le adelantó. De entonces data el pacto conocido como Granita por el nombre del restaurante de Londres en el que se fraguó. Blair asumiría el liderazgo del partido y, cuando llegara a primer ministro, Brown sería canciller del Tesoro y futuro sucesor. Con el tiempo, las aspiraciones de cada cual han generado grupos separados de fieles. Los brownistas acusan a Blair de haber retardado su retirada y haber olvidado aquella promesa. Pero los blairistas responden que el canciller siempre ha esperado que todo se lo den hecho, sin dar el lógico paso al frente si lo que deseaba era retar la falta de palabra de Blair. Probablemente la inseguridad de Brown ha hecho que, tras el primer mandato de Blair, el canciller buscara modos indirectos de presionar al primer ministro en votaciones parlamentarias, pero también ha insinuado algunas diferencias políticas, como su negativa al ingreso en el euro o a la elevación de las tasas universitarias. Ayer Brown dio el paso al frente requerido. El gesto sigue a una campaña de imagen en la que el canciller procura sonreír más. Casi entre lágrimas narró en televisión el dolor que supuso la muerte de su hija de diez años. También se ha fotografiado en casa con su mujer y los dos niños que nacieron tras el fallecimiento de la primera hija. Recientemente, a un nada aficionado al fútbol, se le vio frente al televisor animando la selección inglesa en el Mundial.