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12 Nacional LOS PRÍNCIPES ESPERAN SU SEGUNDO HIJO MARTES 26 9 2006 ABC SUCESIÓN: CLARIDAD Y PRUDENCIA BENIGNO PENDÁS UENA noticia para los Príncipes de Asturias, para la Familia Real y para todos los españoles. No es el Rey el que hereda la Corona, sino la Corona la que hereda al Rey escribe el clásico Jellinek. En efecto, la sucesión es una materia de derecho público que debe tratarse con criterios muy diferentes al Derecho Civil aplicable a los ciudadanos comunes. La Monarquía es una institución, símbolo de la unidad y permanencia del Estado, a cuyo servicio se configura un régimen jurídico particular que no conlleva privilegio sino- -muy al contrario- -una mayor intensidad en el cumplimiento de los deberes. Conviene que seamos conscientes de que una institución es una idea de obra o empresa y que las simpatías o antipatías personales no son fuente de interpretación y aplicación de las normas jurídicas. En definitiva, la Corona ejerce una función simbólica y ejemplar (estudiada con brillantez por García- Pelayo) que exige acomodar su régimen jurídico a las ideas socialmente aceptadas en un momento histórico concreto. Aquí y ahora. Una hipotética reforma constitucional cuenta, en este aspecto concreto, con la mayoría suficiente derivada del acuerdo de los dos grandes partidos. Sin embargo, mientras no se lleve a efecto, la letra y el espíritu del artículo 57.1 no admiten dudas: en el mismo grado, el varón será preferido a la mujer. Ninguna interpretación creativa podría en tal caso impedir la aplicación rigurosa de esta norma singular, aunque exista el precedente de la discutida alteración en sentido igualitario de la sucesión en los títulos nobiliarios. Pero no hay que precipitarse. El debate que se avecina versa, como es notorio, sobre la supuesta retroactividad de una reforma constitucional, que nadie pone en duda, aprobada con posterioridad al nacimiento. Conviene dejar de lado los criterios dogmáticos. La prudencia exige que en ese momento el Constituyente resuelva las dudas con un pronunciamiento expreso, que debería figurar dentro del propio Título II y no en una mera disposición transitoria. El acuerdo social en favor de la igualdad favorece una mención concreta al carácter retroactivo de la norma, otorgando así prioridad a la primogénita. Por la misma razón, habría que cerrar también sin lugar a controversia cualquier debate ficticio sobre la prioridad de Don Felipe. Supongamos, no obstante, que el legislador calla, en contra del sentido común y de la seguridad jurídica. Veremos entonces surgir aquí y allá tesis de apariencia técnica para defender intereses particulares: distinción entre derechos adquiridos y expectativas de derecho; momento en que se produce el título adquisitivo; retroactividad de normas favorables (según para quien) o sesudas disquisiciones sobre las Partidas y otros testimonios históricos. No hace falta buscar artificios retóricos. En puro rigor, la condición de heredero surgi- B rá el día en que el Príncipe de Asturias sea Rey, limitándose por el momento a una simple expectativa de los llamados a la sucesión en el marco de una situación jurídica de pendencia por utilizar la fórmula de don Federico de Castro, maes- tro de civilistas. En todo caso, sería una situación imposible de sustanciar por vía jurisdiccional y cuya trascendencia no puede quedar al albur de ocurrencias brillantes o ingeniosas. Los españoles sabemos demasiada historia y nadie en sus cabales, si actúa de buena fe, está dispuesto a buscar pretextos para repetirla. ¿Habrá reforma? No es fácil en política jugar a las adivinanzas. A día de hoy, está claro que el acuerdo sobre el artículo 57 no debe ser utilizado como señuelo para forzar pretensiones ajenas a la Corona. La reforma del Título II (aparte de propuestas con mejor voluntad que soli- dez jurídica) sólo puede llevarse a cabo por el procedimiento agravado del artículo 168, que incluye la disolución de las Cámaras y un referéndum obligatorio. El contexto sociopolítico podría favorecer en tal caso un debate artificial que la sociedad española no necesita ni desea. Sería absurdo hacer el juego a los radicales. Ya llegará el momento, tal vez antes de lo que muchos esperan o desean. Doña Leonor será en su día Reina de España, previa una reforma clara y prudente de la Constitución que tendrá que realizarse a su debido tiempo, sin precipitación ni oportunismo. Genealogía de la Monarquía Española Fernando V 1452- 1516 Isabel I 1451- 1504 Juana I 1479- 1555 Carlos I 1500- 1558 Felipe II 1527- 1598 Felipe III 1578- -1621 Felipe IV 1605- 1665 Carlos II 1662- 1700 María Teresa de Austria 1638- 1683 Luis XIV de Francia 1638- 1715 Luis Delfín de Francia 1661- 1711 Felipe V 1683- 1746 Luis I 1707- 1724 Fernando VI 1713- 1759 Carlos III 1716- 1788 Carlos IV 1748- 1819 Fernando VII 1784- 1833 Isabel II 1830- 1904 Alfonso XII 1857- 1885 Jorge I 1845- 1913 María Mercedes 1880- 1904 María Teresa 1882- 1912 Alfonso XIII 1886- 1941 Victoria Eugenia de Battenberg 1887- 1969 Constantino I 1868- 1923 Sofía Princesa de Prusia 1870- 1932 Alfonso 1907- 1938 Jaime 1908- 1975 Beatriz 1909- 2002 M Cristina 1911- 1996 Juan, Conde de Barcelona 1913- 1993 María de las Mercedes Gonzalo 1914- 1934 de Borbón y Orleans 1910- 2000 Pablo I 1901- 1964 Federica Princesa de Hannover 1914- 1981 Pilar 1936- Juan Carlos I 1938- Sofía Margarita 1939 de Grecia 1938- Alfonso Constantino II 1941- 1956 1940- Irene 1942- Jaime 1963- Elena 1963- Iñaki 1968- Cristina 1965- Felipe PEDRO SÁNCHEZ 1968- Letizia 1972- Froilán 1998- Victoria 2000- Juan 1999- Pablo 2000- Miguel 2002- Irene 2005- Leonor 2005- 2 Hijo de los Príncipes de Asturias