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ABC LUNES 25 9 2006 Deportes 99 CICLISMO MUNDIAL DE SALZBURGO El show de Paolo Bettini El italiano gana por primera vez el Mundial por delante de Zabel y Valverde, que conquista el bronce en otro gran día de la selección JOSÉ CARLOS CARABIAS Ha tenido que esperar toda la vida, pero le ha valido la pena. Ninguna de sus condecoraciones, de sus trofeos, de sus monumentos en el ciclismo (MilánSan Remo, Lieja, San Sebastián, Lombardía, Zúrich, Juegos Olímpicos) invocó nunca esta afirmación en los labios de Paolo Bettini. Ha sido el éxtasis El Grillo ganó el Mundial de la lírica, de la inevitable sinfonía en la cuna de Mozart, de un deporte dividido y machado que se reafirma en cada congreso de la UCI, del oro imposible de Valverde y, sobre todo, de las dos curvas de Samuel Sánchez. Bettini dispone de una virtud estratosférica, un rasgo pata negra inalcanzable para ningún otro ciclista. Esa arrancada brutal, descuartizante, en cualquier repecho en condiciones. Una patada para cualquier adversario, garantía de angustia para el enemigo y espectáculo puro para todo aquel amante del ciclismo que no se cuelga el fanatismo por bandera, el del nacionalismo o el de los equipos. Bettini descorchó la carrera en el muro de Salzburgo, el de concentración de pintadas de todos los Mundiales- -salvo el de Madrid- -y aún conservó astucia para ganar cuando le capturaron. El Mundial entronizó a Bettini por encima de todos los concurrentes. Se le esperaba en el repecho y acudió puntual, inevitable, a lomos de una determinación que sobrepasa la autoconfianza. Debía atacar allí donde el esfuerzo y los kilómetros esparcían jadeos y sudores fríos. Allí donde la carrera llamaba al tremendo Vinokourov, al reptante Schumacher o al invitado en forma de turno (el holandés Kroon) Y donde sorprendió la aparición del personaje de la historia para creyentes (el presunto limpio David Millar) Hasta ese cruce de caminos sin sali- Las dos curvas de Samuel Sánchez Dentro de varios años, bajo el polvo de las hemerotecas o, mejor, de los cedés apilados en cualquier archivo, superado el momento de urgencia del bronce de Valverde, de la entronización de Bettini, de otro Mundial productivo para España, detrás de todo eso quedarán las dos curvas de Samuel Sánchez. El asturiano del Euskaltel trituró a todos con dos giros supersónicos, cortados a cuchillo, saboreando el metal de los semáforos y el bordillo de las aceras. Un pelotón con el Mundial a la vista y Samuel, ejerciendo de tijera y dejando solos a Bettini, Zabel y Valverde. Como aquel pasaje de Vandenbroucke por la sierra de Ávila o la escapada de Chiappucci camino de Sestriere. Un momento mágico. Tenía una misión, ayudar a Valverde, pero me ha faltado una medalla- -decía el asturiano- He cortado a Boonen y todo ha salido a pedir de boca. Me hubiera gustado más lograr una medalla, ser segundo y tercero. Pero ha sido así y está bien: medalla de bronce y medalla de chocolate REUTERS Paolo Bettini, entre Valverde (bronce) y Zabel (plata) da impulsaron las selecciones una carrera hermosa, la más excitante de cada año, la que obliga a reunir sabiduría, dotes de estrategia y, claro, la fuerza. Mucha tensión en ese juego sordo del desgaste y una selección española bien plantada sobre el asfalto, confiada en la corriente ganadora de Antequera. España trató de tú a tú a Italia, a Boonen y sus belgas, a los correosos holandeses y a los kazajos llegados de tan lejos. Todos para Valverde. Paco Antequera suma su duodécima medalla en nueve años y Alejandro Valverde, su tercera presea en cuatro participaciones con ese empuje incontenible y proclamó la victoria en sus piernas. Nueve kilómetros hacia el centro de Salzburgo penalizaron al italiano, condenado a un reagrupamiento general y a un sprint de media montaña del Tour: cincuenta corredores. Llegó entonces la increíble maniobra de Samuel Sánchez, una tijera abrazada al dominio de la bici. Cortó al pelotón y se llevó grapado a Valverde. Perfecto. La táctica soñada. La pareja imaginó un manto de oro, pero los perros viejos lo son por algo. Bettini y Zabel siguieron a Samuel. Valverde se quedó largo con el piñón del 11, imposible moverlo después de casi siete horas. Bettini aceleró más que nadie, más que Zabel- -otra vez segundo- -y pudo al fin pronunciar aquella frase. El éxtasis. Siempre protegido El murciano corrió con inteligencia, siempre al resguardo de los focos, sin aparecer su casco blanco hasta los tres últimas vueltas, cuando Bettini inauguró su sesión de pruebas sobre el repecho. Nadie le puede enseñar nada a Valverde sobre los entresijos de la victoria porque lleva toda la vida subido en esa ola. Trabajó en primera línea de campo la selección española. En la fuga secante de Luis Pérez, en las incursiones de Sastre y el impresionante Samuel Sánchez, en los arreones de Purito Rodríguez y en la protección tribal de Florencio, Ventoso o Cuesta. Llegó la última cuesta, atacó Bettini Clasificación 1. Paolo Bettini (Italia) 6 h. 15: 36. 2. Erik Zabel (Alemania) m. t. 3. A. Valverde (España) m. t. 4. Samuel Sanchez (España) a 2 s. 5. Robbie McEwen (Australia) m. t. 6. Stuart O Grady (Australia) m. t. 7. Uros Murn (Eslovenia) m. t. 8. Alexandre Botcharov (Rusia) m. t. 9. Tom Boonen (Bélgica) m. t. 10. Vladimir Gusev (Rusia) m. t. 11. Bernhard Eisel (Austria) m. t. 12. Nicki Sorensen (Dinamarca) m. t. 13. Kurt- Alse Arvesen (Noruega) m. t. 14. Martin Elmiger (Suiza) m. t. 15. Fred Rodriguez (EE. UU. m. t. 16. Karsten Kroon (Holanda) m. t. 17. Marcus Ljungqvist (Suecia) m. t. 18. Rene Haselbacher (Austria) m. t. 19. Laszlo Bodrogi (Hungría) m. t. 20. Gerbenm Loewik (Holanda) m. t. 36. Xavier Florencio (España) m. t. 49. Carlos Sastre (España) a 13 s. 72. Quim Rodríguez (España) m. t.