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ABC LUNES 25 9 2006 Deportes 97 GOLF RYDER CUP Paliza histórica de Europa a Estados Unidos El equipo de Woosnam no da opción (18,5- 9,5) y logra su tercer triunfo consecutivo MIGUEL ÁNGEL BARBERO STRAFFAN (IRLANDA) Tres victorias consecutivas son muchas. Y los estadounidenses no saben qué hacer para cambiar la racha. Después de la última edición, en la que cosecharon la peor derrota de la historia (18,5- 9,5) se confabularon para no caer nunca más en una situación tan humillante. Tom Lehman dio un paso adelante y se postuló como capitán para esta visita al K- Club, con la esperanza de crear un auténtico espíritu de equipo. De hecho, viajaron hace un mes a Irlanda para conocer el campo y para buscar cohesión como bloque. Pero ninguna de sus estrategias fue positiva ante el ataque europeo. Con un auténtico espíritu colectivo, los de Woosnam no sólo retuvieron la Ryder Cup, sino que repitieron la paliza de hace dos años. Y no lograron el récord absoluto porque Paul McGingley brindó su mejor espíritu deportivo y regaló medio punto a J. J. Henry cuando ya estaba todo decidido en el 18. Y es que para Europa este torneo es muy especial. Se puede ver el compañerismo de los jugadores, todos quieren contribuir a su modo. Además, el público está totalmente entregado y se respira euforia por doquier. Por eso todos estaban convencidos de que no se les iba a escapar el triunfo en la última jornada, ésa que tradicionalmente beneficia a los individualistas americanos. Olazábal y García besan la Ryder para celebrar el éxito del equipo europeo Derrota de García Pero nada más lejos de la realidad. El pequeño capitán hizo una buena estrategia dominical y pronto toda la pizarra se fue tiñiendo de azul. El primer partido era clave para mantener a los rivales a raya y Monty no dio opción a David Toms, otro competidor de primera. Sin embargo, el segundo partido puso el corazón en un puño a más de uno. Stewart Cink comenzó como una moto y en siete hoyos ya le llevaba cinco de ventaja a Sergio García. El castellonense, que había sido el mejor europeo hasta el momento, se vio superado por el vendaval de su contrario (siete birdies en 15 agujeros) lo que unido a la consistente actuación de Tiger Woods ante Robert Karlsson hizo que el marcador se estrechase a 11- 8. Y eso que el número uno mundial tuvo que jugar más de media jornada sin el hierro 9, que su caddie perdió accidentalmente en el lago del hoyo 7. Pero fue un espejismo. La carga continental no había hecho más que comenzar y pronto empezaron a caer los partidos de su lado. El sólido Casey acabó con solvencia con el peligroso Furyk, mientras que Howell se deshizo con facilidad del debutante Wetterich en el 14. Con catorce puntos ya estaba el trofeo retenido y sólo faltaba saber qué jugador sería el encargado de ganarlo efectivamente. El público esperaba que fuera Darren Clarke, especialmente involucrado en esta edición por su condición de irlandés y por el drama personal que acababa de vivir; mas el sueco Stenson le quitó el honor en el 15 al superar al también rookie Taylor. Ya estaba el trofeo en el bolsillo y las celebraciones inundaron el campo. El norirlandés tuvo su parte de gloria en el impresionante 16, cuando rompió a llorar al ganar a Johnson. Todos sabían por lo que había pasado (la muerte de su mujer por cáncer) y lo que luchó por estar preparado para esta prueba. Por eso los abrazos y los aplausos que recibió fueron de lo más sentidos. La emoción se centró entonces en saber la diferencia final entre las dos escuadras. Verplank (con hoyo en uno incluido) ganó para los norteamericanos y Olazábal y Westwood para los europeos, por lo que faltó medio punto para el récord. El gesto de McGingley, para evitar la deshonra, fue de lo más deportivo de los últimos tiempos. El balance de esta Ryder Cup es excelente, tanto por el resultado como por la organización. Los europeos jugaron como bloque y Woosnam los movió con inteligencia. Todos jugaron antes de los individuales y todos puntuaron. Cuatro de ellos, además, alcanzaron los cuatro puntos (García, Casey, Donald y Westwood) y otros dos, Clarke y Chema, ganaron los tres que jugaron. Un trabajo excepcional. AFP LOS EUROPEOS, FELICES Colin Montgomerie El nivel del golf europeo es extraordinario, hemos ganado cinco de las últimas seis ediciones. Este año podríamos haber traído dos equipos igual de competitivos Ian Woosnam Esta victoria está dedicada a Heather Clarke. Doy las gracias a Darren por haber venido Darren Clarke He tenido que luchar mucho con las emociones, pero siempre dije que sería útil para el equipo. De lo contrario no hubiera venido Resultados 1. Montgomerie (Eur. gana a Toms (EE. UU. 1 hoyo. 2. Cink (EE. UU. a García (Eur. 4 y 3. 3. Casey (Eur. a Furyk (EE. UU. 2 y 1. 4. Woods (EE. UU. a Karlsson (Eur. 3 y 2. 5. Donald (Eur. a Campbell (EE. UU. 2 y 1. 6. McGingley (Eur. empata con Henry (EE. UU. 7. Clarke (Eur. a Johnson (EE. UU. 3 y 2. 8. Stenson (Eur. a Taylor (EE. UU. 4 y 3. 9. Howell (Eur. a Wetterich (EE. UU. 5 y 4. 10. Olazábal (Eur. a Mickelson (EE. UU. 2 y 1. 11. Westwood (Eur. a DiMarco (EE. UU. 2 hoyos. 12. Verplank (EE. UU. a Harrington (Eur. 4 y 3. Sergio García Es un placer haber podido luchar junto a otros once guerreros tan espectaculares. No hay nada tan especial como ganar a los americanos Una celebración de muchos grados Los europeos tenían muchas ganas de fiesta. Por eso en cuanto se selló el último resultado florecieron las botellas de champán y las competiciones a ver quién bebía más y a quién se duchaba antes. Fue el delirio, pero dentro de un orden. No hubo saltos al lago, aunque sí lanzamiento de gorras, chalecos y zapatos a los espectadores. Algunos, como Clarke y Woosnam, hicieron gala de su facilidad para beber pintas de cerveza de un trago. Lo tenían bien merecido, aunque no fuera políticamente correcta tanta ostentación de la bebida. José María Olazábal A lo largo de los tiempos, España ha estado muy bien representada en la Ryder. Estoy muy contento de poder seguir esa línea una edición más