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66 Cultura LUNES 25 9 2006 ABC FERIA DE SAN MIGUEL DE SEVILLA Asombra Castella con un saldo de mansos Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 24 de septiembre de 2006. Tres cuartos largos de entrada. Toros de García Jiménez, de desigual y fea presentación, absolutamente descastados, se rajaron todos; un sobrero de Zalduendo (5 bis) basto y de noble juego hasta que se rajó. Francisco Rivera Ordóñez, de azul pavo y oro. Pinchazo, estocada corta y dos descabellos. Aviso (algunos pitos) En el cuarto, pinchazo, estocada corta atravesada y pasada y descabello. Aviso (silencio) Sebastián Castella, de coral y oro. Pinchazo y estocada (saludó desde los medios) En el quinto, estocada corta, baja y con vómito (oreja) César Jiménez, de rosa y plata. Estocada corta trasera y tendida (silencio) En el sexto, dos pinchazos y media estocada muy trasera y desprendida (silencio) Se desmonteraron con los palos Curro y José Manuel Molina y Joselito Gutiérrez. Probablemente el quinto sería el toro más horrible del mundo. O casi. Otro que abandonó pronto la lucha. La gente lo protestó con desesperación y hastío, y en cuanto dobló una mano el presidente aprovechó y lo devolvió. Muy fuerte arrancó Sebastián Castella la faena al basto sobrero de Zalduendo. Los pases del péndulo en la misma boca de riego sobrecogieron el ánimo. Como los ligados derechazos de mano baja. Tomaba vuelo la faena. Pero nada más presentar la izquierda se rajó el domecq de don Fernando. A una sola tanda de naturales, de sujeción más que de expresión, le siguió un serio arrimón, aunque realmente Castella llevaba arrimándose toda la tarde. Desmereció el bajonazo vomitivo, porque provocó derrame. Así que interpretemos la oreja como el premio a la globalidad de su actuación, a su actitud, a su cada vez más cálido toreo. La corrida de García Jiménez hacía aguas por múltiples vías, por su desigual presentación, por su descastado juego. Sonaba a calderilla. Francisco Rivera Ordóñez se chupó una de invalidez y genio. Salvo la osada larga cambiada a portagayola, nada. Gazapón e incómodo el toro y movido el torero. Sebastián Castella, en un pase del péndulo, cortó la única oreja de la tarde Y si no quieres leche, toma dos litros más de mansedumbre envasada en la oscuridad del cuarto, huidizo desde que pisó el ruedo maestrante. Rivera se encerró con él en tablas, acorralándolo para sacar algo en limpio, en plan voluntariosa batalla. Feo fue el tercero, nulo de calidad, nulo de ritmo, nulo, la nulidad absoluta y cabeceante. César Jiménez se me- NIEVES SANZ ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Un repique lejano de campanas invadió el aire de solemnidad. Sebastián Castella citaba por estatuarios con el mentón hundido en la pechera, en medio del silencio, con el eco metálico del tañido y el silbido sigiloso del miedo sobre la Maestranza. El toro se había rajado en banderillas y cuando iba, lo hacía descompuesto. Los pitones lamieron la taleguilla, y surtieron el efecto de pellizcos en la boca del estómago de los tendidos. Castella sumó a la tensión la estética, y dibujó dos trincherillas a cual más torera. Quería huir el torete, que ni en los medios quería; sólo se centró algo en toriles en la muleta que lo dominaba y lo sujetaba en su querencia natural. La faena nació de la inventiva del matador, que puso toda la emoción de su parte a través de la quietud, a través también de la plasticidad, desde aquellas verónicas templadísimas del saludo a las ceñidas chicuelinas de un impertérrito quite con el que respondió a la intervención por faroles invertidos de César Jiménez. Impresionó y asombró el francés impasible, que recogió una atronadora ovación que bien podía haber impulsado la vuelta al ruedo, ¿por qué no? tió en larga y sorda labor. Muchos pases, algunos enganchones, opacidad y densidad a mansalva. Un destartalado sexto cerró el saldo de mansos que fue esta corrida desaliñada, impresentable para el abono de Sevilla. Un cero para la empresa y otro para los supervisores de los toreros con aspiraciones de figura... Jiménez se estrelló sin remisión. Javier Bernal da una vuelta al ruedo en Las Ventas ABC MADRID. El debutante Javier Bernal dio una vuelta al ruedo en Las Ventas en una deslucida tarde por culpa de la astifina novillada de Hermanos Domíguez Camacho, que resultó mansa y difícil. Miguel Ángel Cañas, ovación en ambos. José María Lázaro, silencio en los dos. Javier Bernal, silencio y vuelta tras petición. La plaza registró un quinto de entrada, según informa Efe. Algemesí (Valencia) Novillos de Sánchez Arjona, bien presentados y nobles en conjunto; el quinto, con casta y genio. Daniel Luque, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos. Oliva Soto, silencio tras aviso en ambos. El rejoneador Tomás Soler, oreja. La plaza se llenó. Informa Francisco Picó. Granada. Toros de Gavira, de juego desigual. Enrique Ponce, palmas y gran ovación. El Fandi, tres orejas. Salvador Cortés, oreja y palmas. Hellín (Albacete) Un toro de El Ventorrillo (1 deslucido, y cinco de Daniel Ruiz, de buen juego; el tercero premiado con la vuelta al ruedo tras petición de indulto. El Juli, palmas y dos orejas. José María Manzanares, tres orejas. Miguel Ángel Perera, dos orejas y rabo tras dos avisos y dos orejas y rabo.