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64 Cultura LUNES 25 9 2006 ABC MARTÍN CHIRINO Escultor No voy a volverme cubista A sus 81 años sigue incansable. Antes de verano expuso en la catedral de Burgos y se marchó a Shanghai. Acaba de regresar y participa en una muestra en la Carlos de Amberes y hoy se presenta su catálogo razonado, elaborado por la Fundación Azcona. Sólo es el primer volumen. Habrá otro más TEXTO: NATIVIDAD PULIDO FOTO: VÍCTOR INCHAUSTI 549 esculturas catalogadas, muchas inéditas La Fundación Azcona ha financiado, producido y dirigido, con la colaboración del Reina Sofía, el catálogo razonado de esculturas de Martín Chirino, que hoy se presenta en el museo. María Luisa Martín de Argila ha llevado a cabo el primer estudio exhaustivo del artista (Las Palmas de Gran Canaria, 1925) Además de toda su producción escultórica catalogada cronológicamente (542 piezas únicas, así como 7 esculturas múltiples, realizadas entre 1950 y 2006, muchas inéditas) el volumen incluye una relación de exposiciones individuales, bibliografía, catálogos de exposiciones, subastas e índice de obras, además de los citados textos de Ashton y Daix. Para Martín de Argila, ha sido una aventura fascinante que ha permitido reconstruir el recorrido vital y creativo de uno de los artistas más interesantes del arte español de los últimos tiempos La coordinación y dirección editorial ha corrido a cargo de Haz Comunicación, que ha encargado el desarrollo a Ediciones del Umbral. MADRID. Ha pasado el verano en Tapia de Casariego (Asturias) Es tal su pasión por el trabajo que confiesa haberse aburrido un poco. Ya estaba deseando retomar su hiperactividad habitual: el taller, la fragua, coger el azadón, cavar y plantar en su jardín... Reunir más de 50 años de trabajo en un libro, aunque sea de 565 páginas, no parece tarea fácil. Constata que no lo ha sido Martín Chirino, que en los últimos cuatro años ha colaborado estrechamente con María Luisa Martín de Argila en la elaboración de su catálogo razonado. Tiene palabras de agradecimiento para ella- ha hecho un trabajo esmeradísimo y para su amigo Alfredo Delgado, que, por pura pasión, ha acumulado documentación de todo lo que iba haciendo Está también muy satisfecho de los textos que firman Pierre Daix y Dore Ashton. El catálogo llega hasta hoy; habrá una segunda parte, en el momento en que yo... No lo voy a decir. Pero ya sabe cuándo. Cuando yo acabe, acabará también aquello. Pero voy a realizar 500 esculturas más -Cuando ha visto reunido el trabajo de cinco décadas, ¿qué le pasó por la cabeza? Lo he hecho bien, no ha estado mal, cuánto he currado... -Cuando vi todo aquello junto me produjo perplejidad y desazón. Es el concepto del tiempo que tanto me atormenta siempre. Fue como si me hubieran marcado el tiempo. Soy muy físico y necesito estar presente. Soy un gran controlador. Pero empecé a ojearlo y me di cuenta de que tenía cierta coherencia. -Las aguas del arte contemporáneo siguen revueltas. Uno va a tener que volverse cubista para que se vea su obra en el Reina Sofía... -Pues yo no voy a volverme cubista. Me parece bien que llenemos lagunas, porque tenemos un compromiso con estos artistas. Pero el arte está vivo y lo que me asombra es... La verdad es que a mí ya no me asombra nada en este país. Estas decisiones son arbitrarias. Si estamos siempre con el cuentito de la vieja sólo tenemos dinero para comprar cubismo pues mala cosa. Tendríamos que ser más coherentes. Está bien que tengamos alguna pieza representativa, o todas si pudiéramos, pero mi país me desconcierta. Siempre que hay una cosa bien hecha, como ese programa que llevaba Asuntos Exteriores, se elimina. Es un disparate, sobre todo porque no se da una alternativa. En cuanto a la política cultural actual, tenemos un grave conflicto que no acabamos de resolver. ¿Por qué le gusta tanto a los políticos meter las narices en el arte? -Es un error creer que la cultura es una bolsa de votos. Se equivocan radical- El escultor canario, durante la entrevista mente. Los artistas tenemos una condición del mundo y votamos a quien nos da la gana. Lo que me asombra es que todo político viene a dejar su impronta en el mundo de la cultura. Y tiene que dejarlo en el de la política. La cultura la hacemos aquellos que nos dedicamos a ella. Los políticos cometen un error: son administradores y como tal deben comportarse. Tengo una experiencia muy amarga después de las instituciones que he manejado y cuando he visto la incursión de los políticos en el proceso de trabajo de los hombres de la cultura me produce una profunda desazón. Por eso me he alejado de todo eso. Si se decide que el Reina está para el cubismo y el arte del siglo XX, el Estado debe crear la gran institución para la emergencia. -Dicen que para eso están los Palacios de Cristal y Velázquez y las Comunidades Autónomas. -El paradigma para nosotros ha sido Nueva York: está el maravilloso Metropolitan, el fantástico MoMA y el extraordinario Whitney. Son museos privados, pero con subvenciones estatales. Cuando sintieron que el MoMA necesitaba la alternativa se creó el Whitney. Un Estado como el nuestro no incentiva para nada a la empresa privada para que invierta en arte. Mientras dependamos del dinero del Estado, va a suceder lo mismo. Es terrible que acaben los políticos imponiendo criterios. Es terrible la falta de modestia. Entiendo que administren el dinero, pero no que impongan criterios artísticos. ¿La escultura sigue en un segundo plano en España? -La escultura se ha hecho un hueco de mala manera. Todos los alcaldes encargan esculturas. Tenemos unas ciudades alrededor de Madrid llenas de cosas extrañísimas. Unas son esculturas y otras son objetos. Habría que cuidarlo. La escultura se ha hecho un hueco en la calle, en las ciudades de los alcaldes -Usted realizó un homenaje a las víctimas del Yak- 42. ¿No entiende un arte sin compromiso? -Pertenezco a esa generación de la guerra y la posguerra y nuestro compromiso con el mundo que vivíamos era real. En el caso del Yak, me pareció hermoso la poética de un homenaje a aquellos que murieron en la guerra o, mejor, que murieron por la paz. Ahora estoy haciendo un homenaje a la solidaridad, un recuerdo a los brigadistas internacionales. La gente de mi pueblo, Morata de Tajuña, quería que hiciera algo allí. Ya sabe, en casa del vecino... Y, como soy el herrero del pueblo, acepté. -Sus aeróvoros vuelan en busca de su identidad. ¿Ha encontrado Martín Chirino la suya? -Mi proyecto de felicidad no es completo, pero se aproxima. El proyecto de la felicidad es para lo que vivimos. Lo demás es accesorio. ¿Se sigue viendo como un nómada? -Noto la ausencia de mi tierra en muchos momentos de mi vida. Sí que necesito volver, pero no sé cómo. -Dice que tiene fe en pocas cosas. ¿En cuáles? -No acepto ninguna ortodoxia, de ahí que cualquier fe me resulte difícil. ¿Cómo ha sido la experiencia de exponer en Shanghai? -Formidable. Me asombró sobre todo la solemnidad de los chinos. Es una cultura que siente un gran respeto por el mundo de la creación. La ciudad tiene esa extraña energía de Nueva York, pero con la interferencia de lo oriental. Te crea una extraña expectación. -Si festejó los 80 a golpe de mariachi, ¿cómo va a celebrar el catálogo? -Por todo lo alto, seguro. Es una gran ayuda este catálogo, porque es un motivo de reflexión.