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ABC LUNES 25 9 2006 Sociedad 57 BEGOÑA DE BURGOS Nueva presidenta de Manos Unidas Debemos controlar nuestra prepotencia con los países del Sur La lucha contra la pobreza, la consecución de los Objetivos del Milenio y conseguir una buena ley de Deuda Externa, retos que se marca la ONG para el futuro TEXTO: JESÚS BASTANTE FOTO: SIGEFREDO MADRID. Tras seis años, Ana Álvarez de Lara ha dejado el mando de Manos Unidas, la principal ONG de la Iglesia española en cooperación internacional, que ha recaído en Begoña de Burgos. La lucha contra la pobreza, la consecución de los Objetivos del Milenio y la apuesta por la futura ley de Deuda Externa son algunos de los retos de la nueva presidenta. ¿Cómo entiende su labor en Manos Unidas? -Soy arquitecto, pero siempre he simultaneado mi trabajo con diversas labores de voluntariado. Mi entrada en Manos Unidas fue absolutamente casual, a través de conocidos. Empecé en la delegación de Madrid en 2002, y al año siguiente Ana me llamó para que me hiciera cargo de la secretaría nacional. Tuve la oportunidad de ver los proyectos de Manos Unidas de Etiopía, y conocer en directo el trabajo de Manos Unidas y los misioneros produce un cambio profundo en tu vida. Poco a poco me fui ocupando de más compromisos, y al final se me propuso ser candidata a la presidencia. Y dije que sí, y aquí estoy. Porque a Manos Unidas no le puedes decir que no. ¿Cuál es la importancia de Manos Unidas dentro de la labor social de la Iglesia? -Trabajamos en 60 países. Nosotros somos la asociación de la Iglesia para el trabajo en el Tercer Mundo. Es la Iglesia la que hace ese trabajo a través de Manos Unidas. Nuestra raíz y vinculación a la Iglesia es directa. -Ahora mismo ustedes están embarcados en la ley de Deuda. ¿Qué debería hacer este Gobierno con el tema de la deuda externa? -Hay que reseñar dos cosas: una, la unión de los responsables de esta campaña. Somos cinco organizaciones de Iglesia (Manos Unidas, Cáritas, Redes, Confer y Justicia y Paz) que estamos desarrollando una campaña absolutamente pormenorizada, pragmática, posible y positiva. En el debate sobre la deuda externa hay muchísima demagogia. En segundo lugar, el mensaje que estamos lanzando. Manos Unidas ha denunciado el paternalismo, ese neocolonialismo de los países ricos hacia los pobres. Tenemos que controlar nuestra prepotencia, nuestro afán por decidir desde aquí lo que necesitan en los países del Sur. Desde hace 48 años, Manos Unidas lleva ayudando al Sur a que tome sus propias decisiones, y ésa es la línea que hay que seguir. ¿Qué aspectos debería tener la ley de Deuda para que fuera aceptable? -Por un lado, que se separen los intereses económicos y políticos de lo que es el bien para las personas del Sur, los sufrientes de los efectos de la deuda. Begoña de Burgos es la nueva cara de Manos Unidas contra la pobreza Las ONG estamos más próximos al sufriente, y creo que los políticos tienen que mirar a muy largo plazo. Hay que ser un buen político y un gran economista para saber mirar a largo plazo. Se necesita generosidad, porque es mejor prescindir del beneficio a corto plazo para promover el bien a largo plazo. ¿Tendremos una buena ley de Deuda Externa? -Por lo pronto, es bueno tener la ley. Es difícil desde un principio crear algo muy bueno, pero hay que ser positivos y no desanimarse. La ley tendrá sus deficiencias, es mejorable, pero para llegar a una autopista primero hay que tener un sendero, luego un camino para ganado, después una carretera, y finalmente una autopista. Pero primero hay que poner ese sendero. -Cambiando de tercio. ¿Cuál es la relación entre las ONG católicas? -Como en cualquier comunidad humana, somos humanos y debemos respetar que cada uno tenga su propia identidad, estilo y forma de trabajar. La relación entre todos nosotros no es fácil, pero es que ninguna relación humana lo es. Entre todos hacemos una Iglesia plural, rica, generosa y diversa, y enormemente fructífera. -Los obispos, ¿entienden su trabajo? -Hay una complementariedad, un apoyo mutuo. En este tiempo, he comprobado el cariño, la comprensión y el orgullo. Manos Unidas es un buque insignia del cual la Iglesia se siente muy orgullosa. ¿Qué ha supuesto para las ONG católicas la encíclica de Benedicto XVI en la que reconoce su trabajo de forma explícita? -Todos tenemos la sensación de que el Papa nos ha escrito a cada uno la carta que necesitábamos. La estamos trabajando como si tu padre te escribe una carta en la que te marca el camino a seguir, y nos dice Síguelo Además, constatamos que muchos de los puntos marcados por el Papa coinciden con el trabajo que venimos realizando desde hace años, lo que te aporta mucha tranquilidad y serenidad. Manos Unidas lleva ayudando al Sur a que tome sus propias decisiones desde hace 48 años