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48 Madrid LUNES 25 9 2006 ABC Un momento de Canciones de Bilitis en el que una bailarina juega con el agua, recordando a las cortesanas griegas, en los Jardines de Sabatini EFE La primera Noche Blanca madrileña superó las expectativas más optimistas. Un millón de personas se acercaron a esta fiesta cultural que se prolongó durante diez horas y en la que las colas parecían no conocer límite Un millón de personas en blanco TEXTO: CRISTINA ALONSO MADRID. Un millón de personas. Ni la lluvia que cayó durante la madrugada sobre la capital ni el frío del primer fin de semana de otoño pudieron arruinar la primera Noche Blanca madrileña. El centro, cerrado al tráfico, se convirtió en un hervidero de madrileños y turistas que disfrutaba de todas las actividades y espectáculos que encontraba a su paso. El público abarrotó todos los aforos a lo largo de la noche y esperó largas colas para poder aprovechar al máximo las 240 propuestas culturales gratuitas que ofrecía el programa de la Noche Blanca. Todo empezó a las nueve y media de la noche del viernes con la explosión de ocho descargas de sonido y luz en varios puntos de Madrid y, a lo largo de diez intensas horas, la ciudad se volcó con La Noche en Blanco. El gran dilema para muchos de los asistentes fue decidir a qué actividad querían acudir. Y es que la ocasión ofrecía la oportunidad de visitar los más importantes museos de la ciudad; asistir a conciertos, representaciones teatra- les, performances, instalaciones, talleres y actividades interactivas; descubrir tesoros artísticos que albergan las instituciones o redescubrir lugares insólitos de la ciudad. Un rotundo éxito En sólo cinco horas y media, los datos recogidos son abrumadores. El Jardín Botánico, donde arquitectura y poesía se conjugaron, recibió la visita de 14.000 personas; 5.000 acudieron a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que exhibió alguna de sus joyas artísticas más importantes, como los lienzos de Goya de la Colección Santamarca; las proyecciones sobre el edificio consiguieron atraer a 15.000 personas a la Biblioteca Nacional; la fotografía fue el arte que buscaron las 5.000 personas que se acercaron hasta la sede del Banco de España; la danza deleitó a 6.000 en el Ateneo y nada menos que 25.000 no se quisieron perder la visita a los jardines del Cuartel General del Ejército, normalmente cerrados al público. En las actividades en la calle, destacan las 6.000 personas que acudieron a los dos pases del Circo da Madrugada, en la explanada del Santiago Bernabéu. El gran espacio peatonal eje Recoletos- Prado se convirtió también en una de las referencias significativas de la noche. El público pudo pasear y dejarse sorprender por los ritmos africanos, la creación contemporánea o las vídeo- proyecciones, a la vez que El gran dilema para muchos de los asistentes fue decidir a qué actividad querían acudir En muchos casos, fue necesario ampliar el número de pases y el horario previsto ante la gran afluencia de público acudía a las grandes instituciones culturales nacionales que abrieron su puertas: 4.000 personas visitaron las secciones abiertas del Museo del Prado; 7.000 los códices de Leonardo, en la Biblioteca Nacional; 10.800 el Museo Thyssen y 8.000 el Arqueológico. En muchos casos fue necesario ampliar el número de pases, e incluso el horario previsto, ante la gran afluencia de público. Esto fue lo que sucedió en el Teatro Real o en el de La Abadía, en el Instituto Goethe o en el Real Conservatorio Superior de Música. Los tres grandes centros municipales tampoco se quedaron atrás en cuanto a afluencia de público. Tras toda una noche de actividad, alcanzaron cifras récord: el Palacio de Comunicaciones, cuyo interior se había iluminado de fucsia y rojo, superó en sólo las primeras cuatro horas de La Noche en Blanco, los 20.000 visitantes; Matadero Madrid recibió a 14.000 personas y Conde Duque, 6.000. Sin olvidar el Círculo de Bellas Artes, visitado por 7.000 personas.