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ABC DOMINGO 24 9 2006 51 El mejillón cebra invade el Ebro y ahora amenaza con extender su plaga al resto de España Una astronauta del Atlantis se desmaya dos veces durante la ceremonia de bienvenida AGENCIAS WASHINGTON. La astronauta Heide Stefanyshyn- Piper, una de los seis integrantes de la tripulación del transbordador estadounidense Atlantis, que retornó el pasado jueves de la Estación Espacial Internacional (EEI) se desmayó dos veces durante la ceremonia de bienvenida que la NASA había preparado en el hangar Ellington Field. Tras doce días de ingravidez en el espacio, Piper, que fue la quinta de los seis tripulantes en tomar la palabra durante el acto, se mostró confusa durante los primeros minutos de su intervención, antes de que las piernas se le doblaran y sus compañeros la cogieran y la sentaran en el suelo. Pero se levantó entre los aplausos del público y quiso continuar hablando, pero medio minuto después volvía a desmayarse, momento en el que tuvo que ser trasladada fuera del escenario por el técnico de la misión, Dan Burbank, y un trabajador de la NASA. A pesar del susto inicial, Heide no tuvo que ser trasladada al hospital. Los desvanecimientos que sufrió Heide Piper, de 43 años de edad, están asociados a los efectos de la gravedad terrestre tras tantos días en el espacio, indicó un médico de la NASA, quien añadió que la deshidratación y la ansiedad también pudieron influir en el estado de la astronauta. El marido de Heide, Glenn Piper, que se encontraba en la ceremonia de bienvenida, no se mostró preocupado y achacó los desmayos a una combinación de los efectos del reciente regreso, la temperatura relativamente alta en el hangar y la excitación de la ceremonia. Lo está haciendo bien al cien por cien. Simplemente está un poco turbada dijo. Heide realizó dos paseos espaciales en esta misión del Atlantis. pos... Su objetivo es mantener la central de Santa María de Garoña en las mejores condiciones para seguir funcionando a medio y largo plazo. Para ello, Nuclenor invierte una media de 14 millones de euros anuales en la central burgalesa y Antonio Cornadó, su director de comunicación, afirma que en la actualidad tiene las mismas características, diseño y generación que centrales europeas y americanas que ya tienen autorización para funcionar hasta los 60 años La empresa considera que Garoña se encuentra en un momento de sana madurez tecnológica, económica y empresarial, que le permite afrontar el futuro con realismo y confianza por lo que han solicitado la prórroga de 10 años más allá del 2009. Uno de los momentos históricos en la vida del entorno de la central fue el simulacro de emergencia realizado en junio de 2000. Alrededor de mil personas, entre civiles, fuerzas de seguridad y observadores, fueron movilizadas para la realización de este simulacro que, según el entonces delegado del gobierno en Castilla y León, Isaías García Monje, sirvió para poner de manifiesto la capacidad de or- ganización, coordinación y evacuación en orden a garantizar la seguridad de los habitantes de la zona Los pueblos más cercanos a la central, en un radio de entre 3 y 5 kilómetros, fueron evacuados de manera voluntaria y unos 200 ciudadanos colaboraron con el simulacro mientras otros muchos hacían vida normal en medio del espectacular despliegue de las fuerzas de seguridad y medios de comunicación. No faltaron tampoco quienes aprovecharon la ocasión para manifestar públicamente su oposición a la central nuclear. Un simulacro poco habitual Fue la imagen de la relación diaria de Garoña con su entorno. El peligro está ahí, pero los vecinos se han acostumbrado a vivir con él. Por eso, mientras en el Ayuntamiento de Quintana- Martín Galíndez, situada a escasos kilómetros de la central nuclear, se instalaba un Centro de Coordinación Local, en la misma plaza, a escasos metros de donde la alcaldesa de la localidad relataba por videoconferencia el desarrollo del simulacro, los vecinos acudían como cada miércoles al mercado ambulante. Se encontraban dentro de la zona 1 de una supuesta catástrofe nuclear pero, según relataba una de las vecinas mientras pagaba un kilo de naranjas, nosotras tenemos cosas que hacer Sólo esperan que no haya que probarlo de veras y se preguntan si habrá tanta gente por allí si alguna vez pasa algo en la central. La empresa propietaria considera que Garoña está en un momento de sana madurez Heide Piper es ayudada por su compañero Dan Burbank y un técnico de la NASA AP