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16 Nacional DOMINGO 24 9 2006 ABC Zaplana apuesta por el 11- M para volver al poder mientras los dirigentes regionales que se enfrentan ya a las urnas prefieren una oposición centrada en presentar alternativas y se encuentran enfrente a los aliados mediáticos del portavoz parlamentario. Rajoy deja hacer a costa de generar una imagen de falta de control sobre el partido Estrategias cruzadas en el PP TEXTO: ÁNGEL COLLADO FOTO: CHEMA BARROSO MADRID. Si nos equivocamos (con el 11- M) ya pagaremos electoralmente por ello (Zaplana) El 11- M no puede ser el eje central de nuestra actuación como partido político de oposición que quiere ser gobierno y que es alternativa de gobierno (Piqué) El Partido Popular vive con cierta esquizofrenia el arranque del curso político en el que se juega buena parte de sus posibilidades de volver al poder en 2008. Eduardo Zaplana, al frente del grupo parlamentario, apuesta por remover el atentado y en el empeño se apoya en aliados mediáticos que se declaran afines al PP. Otros dirigentes nacionales como Ángel Acebes y, sobre todo, los regionales que se tienen que examinar inmediatamente ante las urnas- -Piqué, Camps o Ruiz- Gallardón- -prefieren una oposición más pegada a los problemas de los ciudadanos y a los flancos abiertos en canal que ofrece el Gobierno de Zapatero, como la inmigración, las cesiones a los nacionalistas o la negociación con ETA. Pero estos últimos se encuentran de frente con los altavoces en que se apoya Zaplana. Entre la opción de alentar la teoría de la conspiración en el 11- M con el objetivo o la esperanza de que acabe por aparecer una pista que de verdad cuestione la victoria electoral del PSOE en 2004- -algo más que ácido bórico- -y la opción del giro hacia una oposición con propuestas y alternativas, Rajoy ha elegido las dos al tiempo. Las aparentes contradicciones entre los defensores de una y otra vía, dicen todos, no son tales. Yo no voy por libre y Digo lo que Rajoy no puede decir son frases repetidas en voz baja. El sucesor de Aznar deja hacer y no desautoriza a nadie. Pero se quitó de en medio en la última interpelación de su portavoz parlamentario sobre el 11- M. Los diferentes énfasis en las estrategias de oposición también se mezclan con diferencias y ambiciones personales. A los barones autonómicos y alcaldes, en campaña ya para las autonómicas en Cataluña y de mayo en casi toda España, no les interesa un PP nacional empeñado en el 11- M con balance cero en la opinión pública avisan) sino un referente unido, centrado en hacer una oposición de alternativa y ocupado en los problemas que afectan directamente a los ciudadanos que tienen que votarles. Eduardo Zaplana, con Carlos Aragonés en el Congreso de los Diputados frente zanjó el problema. Sin embargo, algunos veteranos empiezan a ver lo que llaman las diferentes camarillas que cada uno manda en su parcela con excesiva autonomía: los portavoces en sus respectivos grupos parlamentarios, Acebes en la sede central y los barones autonómicos en sus ámbitos regionales hasta amenazar, al menos de puertas afuera, la imagen de absoluto control que, a su juicio, debe dar Rajoy. Hay detalles y nombramientos de los principales dirigentes del PP que han sentado mal en el partido y el grupo parlamentario. En la sede de Génova, el aterrizaje de la periodista Cayetana Álvarez de Toledo como jefa de gabinete de Ángel Acebes provoca recelos entre los veteranos de la casa. La noticia de su presencia el pasado lunes en la reunión del comité de dirección, verdadero núcleo duro del PP, corrió por el renovado edificio del partido de la oposición. A ex ministros y antiguos miembros de ese órgano no les gustó el hecho de que Álvarez de Toledo, que aún ejerce la profesión en un periódico y en una emisora de radio, estuviera en un órgano tan restringido al que sólo asisten el presidente, el secretario general y los secretarios ejecutivos- -rara vez los portavoces- -y donde se prepara el plan de trabajo para la semana. Dicen los ex que nunca se sentó allí ningún ayudante de ningún secretario general. En el Grupo Popular del Congreso tampoco han caído bien los últimos nombramientos. A la hora de cubrir la baja que dejó Ana Palacio en la presidencia de la Comisión Mixta para la Unión Europea- -1.250 euros extras al mes, secretaria y coche de incidencias- Eduardo Zaplana ha propuesto a Carlos Aragonés, ex jefe de Gabinete de José María Aznar que se ha estrenado como parlamentario en esta legislatura. De nuevo son los veteranos los que se quejan. Ese tipo de cargos tradicionalmente son reservados para ex ministros o los diputados con más larga trayectoria en la Cámara. A esa ruptura de tradiciones en la que algunos ven el peligro del nacimiento de las camarillas se unen los problemas de fondo de las alianzas mediáticas que se cruzan en los intereses de unos y otros. Los medios autocalificados de afines que se arrogan la misión de esclarecer los misterios del 11- M encuentran el apoyo y coordinan sus lanzamientos con Zaplana, pero arremeten contra otros dirigentes del PP que, además, son los que tienen las citas más próximas con las urnas. Es el caso de Josep Piqué, que el próximo 1 de noviembre concurre en las elecciones autonómicas catalanas, solo frente a nacionalistas, socialistas y jugando en su contra la emisora de radio que se dirige a los militantes y votantes del PP pero que no deja de denostarle, e incluso prefiere ensalzar a la plataforma antinacionalista que se ha convertido en un problema añadido para el partido de Rajoy en Cataluña. Es, según reconocen en la dirección del PP, una clara muestra de su fracaso en lo que llaman la política de medios En Cataluña echan cuentas los populares y, sin más aspiraciones que quedarse con los 15 escaños que ahora tienen, se preguntan qué influencia podrá tener en su electorado- -poco dado a la movilización en comicios autonómicos- -ese panorama tan hostil. La abstención será muy alta por el desprestigio general de los políticos en Cataluña y contar con todos los incondicionales, clave para salvar la cara. Y también recuerdan que si el fracaso es sonado, a Piqué le culparán por haber sido poco duro en la oposición, pero a continuación la factura del fiasco será también remitida a Rajoy con cargo a su liderazgo nacional. La prueba del nueve Después de las elecciones catalanas, el cruce de estrategias, en cuyo centro siempre está Rajoy, se dará en Madrid, cuyo Gobierno regional y la Alcaldía de la capital será el último domingo de mayo, en los comicios autonómicos y municipales, la prueba del nueve para la oposición y sus posibilidades de dejar de serlo. Para el PP es vital mantener esas parcelas de poder si quiere optar a ganar las elecciones de 2008 y ante esa cita se asegura que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz- Gallardón han suscrito un pacto de no agresión que, de momento, respetan ambos. El alcalde, como Josep Piqué, cuenta con la animadversión de algún aliado mediático de Zaplana, pero con el dato contrastable de que la última vez que éste predicó contra la posición oficial del partido- -el no en el referéndum sobre la constitución europea frente al sí propugnado por el PP- -el electorado prefirió de forma abrumadora seguir la recomendación política en vez la del periodista en cuestión. Rajoy recuerda que nadie le ha marcado desde fuera ninguna línea política- -lo demostró la última vez en el apoyo al envío de tropas al Líbano- -y evita cualquier choque interno, una de las cualidades por las que Aznar le eligió sucesor. El mérito de la unidad En la dirección del PP presumen del mérito de mantener la unidad pese al mazazo que supuso perder las elecciones y sostienen que es en el entorno del centro derecha donde se reproducen las diferencias que en otro tiempo marcaron la existencia de las diferentes formaciones políticas que peleaban por ese espacio político hasta que la refundación del PP con Aznar al Los veteranos del PP empiezan a ver camarillas en torno a Rajoy, Acebes, Zaplana y los barones El portavoz ha roto las tradiciones del grupo parlamentario con la promoción de Carlos Aragonés