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54 Cultura SÁBADO 23 9 2006 ABC ORHAN PAMUK Escritor Desde Estambul se da uno cuenta de que Oriente y Occidente no están tan lejos ESTAMBUL. Los lectores encontrarán en Estambul, ciudad y recuerdos una fascinante colección de recuerdos e imágenes de un Estambul que existió hace cincuenta años, cuando Orhan Pamuk era un niño y Turquía aún trataba de asentar su nueva república. La ciudad que fue capital del mundo en la antigüedad es retratada con nostalgia, con amargura, por un pasado que recuerda un turco tan alejado de los tópicos que hasta reconoce que no le gustan las alfombras. Escribí este libro- -dice- -pensando que fueran los ojos de un niño de 8 años con la reflexión de una persona de 50 y el gran trabajo ha consistido en evitar que se vieran las costuras entre una y otra. Tenía muchos artículos sobre la ciudad y se me ocurrió recopilarlos. Pero al verlo todo junto me pareció que no quedaba bien; pensé que quizás se imponía la idea de un libro nuevo de principio a fin y que era mejor si empezaba a escribir cualquier cosa. Así me di cuenta de que serían las memorias de la ciudad, la mitad hecha con mis recuerdos y la otra mitad con mis pensamientos ¿Y no temía reacciones hostiles de personas muy cercanas ante las cosas que estaba contando? -Antes de publicarlo, algunas partes me plantearon problemas personales. Mi padre murió cuando el libro estaba a punto de publicarse, pero mi madre sigue viva y, por ejemplo, no me fue nada fácil hablar de sus relaciones de pareja. Pero, para mi sorpresa, lo que más me ha criticado la prensa turca es que haya mencionado las peleas con mi hermano. Supongo que esas cosas eran corrientes en aquella época y que también pasaba lo mismo en Europa y que, como en mi caso, siempre cobraba el más pequeño. Mi hermano y mi madre me dicen que los lectores creerán que me dejaba pegar... En fin, desde el principio quise escribir sabiendo que algunas cosas no iban a gustar. Ciertos temas los consulté diplomáticamente con los amigos y familiares, pero después hice lo que creía necesario desde el punto de vista literario. ¿Ha mezclado algo de ficción? -Si hubiera algo de ficción no debería decirlo. ¿Quiere que le cuente un secreto? Pues podría decirle que todas mis novelas son ciertas y todas mis memorias son falsas. ¿Parece mejor así? ¿Cuál ha sido la reacción de los lectores turcos? -Cuando salió el libro, a la gente de mi generación le gustó mucho. Claro, a los jóvenes también, pero ellos dijeron que no veían el Estambul que habían vivido, mucho más moderno y brillante que el de los años 50. Eso lo dicen sobre todo los que no han nacido aquí, quienes han venido recientemente de Con Estambul, ciudad y recuerdos (Mondadori) el escritor turco reaparece con una obra intimista y nostálgica sobre su ciudad natal: Que nadie busque una guía turística TEXTO: ENRIQUE SERBETO ENVIADO ESPECIAL Ohran Pamuk, en una imagen de archivo tomada en Fráncfort otras partes de Turquía. Pero aquel Estambul existió, con apenas un millón de habitantes, en vez de los 14 ó 15 que tiene ahora y mucho más aislado del mundo. En los últimos quince años ha habido un gran progreso, entre otras cosas con el turismo, pero hay que insistir para los lectores españoles en que no es un libro sobre el Estambul de hoy, sino sobre su espíritu. -Estambul era entonces una ciudad mas cosmopolita. En el libro aparece su madre, por ejemplo, hablando en griego con los comerciantes de Beyoglú... -En la escuela siempre había alumnos judíos, armenios o griegos y turcos juntos, pero con el tiempo todos se EFE tuvieron que ir por una razón o por otra en una especie de limpieza étnica. Ahora se está produciendo un nuevo fenómeno. Desde la caída del imperio soviético vienen gentes de todas aquellas repúblicas. No creo que los griegos armenios y judíos puedan volver, pero me gustaría que la ciudad mantuviese ese ambiente cosmopolita. ¿No sintió la necesidad de irse en algún momento? -Bueno, Estambul no siempre me ha sentado bien. Es una ciudad de colinas y no me gustan las laderas que no miran al Bósforo. Pero como he vivido siempre en esta ciudad, ya no puedo compararla con otra. Ni en estos últimos años en los que ha habido algunos problemas he pensado en salir de aquí. Soy feliz en Estambul. No inmensamente, pero feliz al fin y al cabo. ¿Qué significa para usted la religión teniendo en cuenta que vive en un país musulmán, pero legalmente laico y que dice que se imagina a Dios como una mujer? -No hay lector que no me haya hecho esa pregunta. Ha sido después de escribirlo cuando me he dado cuenta de que muy poca gente en el mundo se imagina a Dios como mujer. Como digo en el libro, no viví una infancia prácticante y seguramente no debería hablar demasiado de religión. Tengo una especie de sentimiento de culpa por no entenderlo. Uno puede no ser religioso, pero no debe ignorar el fenómeno religioso. -En Estambul la religión aparece como algo que sólo afecta a las diferencias entre pobres y ricos. -Toda la política turca se basa en esto. En realidad, el Gobierno actual se alimenta con la sabia basada en la religión que le proporciona los campesinos pobres de Anatolia. Por supuesto que hay un componente de clase. -Por eso usted dice que más que temer a Dios a quien teme es a los que creen en Dios. -Dios, como es todopoderoso, sabe que lo digo con buenas intenciones. Ahora, yo no sé si los demás que creen también lo saben... -Y desde este punto de vista, ¿cómo ve el futuro de Turquía? -Me inquieta mucho el porvenir de mi país. Creo que el futuro de Turquía está en la Unión Europea. Pero por ahora tenemos un nacionalismo turco y un nacionalismo kurdo. Ambos están creciendo y eso es altamente preocupante. Me parece que es algo que sólo se puede resolver con democracia y dentro de los parámetros europeos. Occidente se imaginó un Oriente perpetuamente detenido y por eso tal vez ahora cree que está autorizado a reorganizarlo a su manera. Y, por otro lado, en los países musulmanes no hay democracia ni libertad de expresión y lo único que se puede criticar allí son las visiones de los occidentales. Afortunadamente, la percepción de los turcos es diferente. Siendo turco y viviendo aquí se da uno cuenta de que Oriente y Occidente no están tan lejos. -Después de su experiencia con los tribunales, se diría que se ha preocupado de hacer un libro políticamente correcto ¿le asusta la política? -No, no me da miedo la política. Pero tratándose de un libro de memorias me parece que sería una pena mezclarlo con la política. ¿Que si ha leído el libro el primer ministro islamista Tyip Erdogan? Pues no tengo ni idea.