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23 9 06 TENDENCIAS Matrimonio Con el otoño llega la ruptura Época de divorcios. Meses de insatisfacción, de expectativas frustradas. Parejas que esperaban resolver sus problemas en unas estupendas vacaciones se enfrentan a una decepcionante realidad POR PILAR QUIJADA N o existe ninguna actividad o empresa humana que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectativas y fracase tan a menudo como el amor escribía Fromm en el El arte de amar Frase que adquiere mayor sentido tras las vacaciones, época en la que aumenta el número de separaciones, que en el 55 por ciento de los casos se producen por iniciativa femenina frente al 25 por ciento de las veces que la solicitan los varones. Datos que se explican, según Antoni Bolinches, psicólogo clínico, sexólogo y escritor porque la mujer tiene más tendencia a sacrificarse por la calidad de la relación y se implica más. Por el contrario el hombre se ha permitido una serie de privilegios que ya no puede mantener. Así, después de quince o veinte años de convivencia, las mujeres acaban saturadas. Y en la misma proporción sus parejas están acostumbradas a una situación que les beneficia y a la que no están dispuestos a renunciar En opinión de Esteban Cañamares, psicólogo, sexólogo y especialista en temas de pareja, las rupturas posvacacionales se dan en parejas en crisis que esperaban que durante el verano los problemas se solucionaran. Expectativas que suelen frustrarse porque ni el estrés ni la falta de tiempo son responsables del deterioro de la convivencia La insatisfacción suele estar relacionada con otras cuestiones, apunta, como no saber ponerse en el lugar del otro, reparto desigual de poder, problemas sexuales o intromisión de las respectivas familias. De ahí que pasar más tiempo juntos en verano haga los desencuentros más frecuentes y resalte el alejamiento al que se ha llegado. Y cuando finalmente estalla el con- flicto hay acusaciones mutuas y ninguno de los dos suele tener la culpa. Simplemente las necesidades psicológicas de ambos han cambiado aclara Cañamares. Un alejamiento que hace que incluso aquello que nos atrajo de nuestra pareja acabe ahora por irritarnos. Y es que no es infrecuente que elijamos a nuestra media naranja en función de nues- tras carencias, intentando contrarrestarlas, con la falsa creencia de que así seremos felices, como explica Esteban Cañamares en su libro Te quiero, yo tampoco (Ed. Arcopress) Para aquellos que durante las vacaciones hayan sentido la tentación de tirar la toalla, no todo está perdido. Bolinches ha comprobado en un estudio con 503 parejas que han pasado por su consulta a lo largo de diez años (www. abolinches. com) que las rupturas tras las vacaciones afectaron al 27 por ciento. El resto enfrentaron la situación con éxito. Y es que para este experto las crisis pueden superarse cuando ambas partes son capaces de analizar lo que está ocurriendo y se buscan soluciones en lugar de culpables. Cada problema superado y cada crisis resuelta puede fortalecer la relación Aunque no hay fórmulas infalibles para enfrentar las crisis, Cañamares aconseja hablar con total sinceridad de las eventuales insatisfacciones, tener en cuenta el punto de vista del otro y darse un tiempo para meditar lo que se ha hablado. Y si aun así no se consigue encauzar la relación, siempre se puede solicitar la ayuda de un especialista en temas de pareja. Ellas toman la iniciativa en un 55 por ciento de los casos frente a un 25 por ciento entre los varones