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ABC SÁBADO 23 9 2006 Internacional 33 El primer ministro húngaro recupera terreno aunque sigue la presión popular para que dimita La manifestación prevista por la oposición para hoy, desconvocada por miedo a incidentes ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. La tormenta va amainando poco a poco para el primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, tras seis días de protestas callejeras pidiendo su renuncia, motivadas por una grabación en la que reconoce haber mentido sobre la mala situación de la economía nacional. Si al comienzo de la semana su continuidad en el cargo se veía amenazada por la presión popular y los ataques de la oposición, las últimas horas han dado al líder socialdemócrata un par de balones de oxígeno. Uno de ellos llegó en forma de una encuesta de opinión de la que se extrae que muchos húngaros responsabilizan a la oposición conservadora de los incidentes violentos en la calles. El estudio, publicado por Népszabadság, el diario de mayor tirada en Hungría, se- ñala que el 51 por ciento de la población responsabiliza al opositor Fidesz y a su líder, el ex primer ministro Viktor Orban, de la escalada de violencia en los últimos días. Los llamamientos a la resistencia popular de Orban y las palabras de la diputada del Fidesz, Maria Wittner, declarando la revolución son vistos como detonantes de los enfrentamientos. Además, el 57 por ciento de los encuestados afirmó que todos los políticos mienten, por lo que la polémica grabación en la que Gyurcsany indica que su partido no ha hecho nada en cuatro años no es considerada el origen de la crisis. Así las cosas, aunque los índices de popularidad de Gyurcsany siguen bajos- -en torno al 20 por ciento, a una semana de los comicios locales- el Fidesz también puede salir tocado de la crisis. Además, la situación en la calle se hi- Una opositora silba en una manifestación antigubernamental en Budapest zo más tranquila. La madrugada del jueves fue la primera sin incidentes violentos, como los que los tres días anteriores causaron más de 200 heridos y cuantiosos daños materiales. En la noche del viernes, una marcha congregada por el MIEP, una formación de extrema derecha, apenas reunió a unos cientos de personas para exigir la caída de Gyurcsany. Y para alivio del Gobierno, la manifestación prevista por el Fidesz para hoy, y que se anunciaba multitudinaria, ha sido desconvocada por miedo a incidentes. Una decisión que tampoco ha ayudado a mejorar la imagen dada por la oposición en la crisis. AFP Eso sí, la concentración de protesta principal, la que cada noche reúne frente al Parlamento en Budapest a miles de personas, fue anoche más animada que la jornada anterior. La mejora en la organización y la llegada del fin de semana atrajo a más gente a la plaza Kossuth, que a la caída de la noche congregaba ya a unas 6.000 personas. En cualquier caso, el primer ministro se siente tan seguro como para afirmar que no dimitirá por creer que la población le apoya mayoritariamente. Además, Ferenc Gyurcsany insiste en las medidas de ahorro que tanto han enfurecido a la población.