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10 SÁBADO 23 9 2006 ABC Nacional JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA Presidente de la Junta de Extremadura En una negociación con ETA, sentaría a mi lado al líder de la oposición Hace unos días anunció su retirada de la política. En la primera entrevista escrita que concede tras esa decisión, muestra el presidente extremeño un espíritu pactista sobre las grandes cuestiones como el debate territorial o la negociación con ETA. Dice que no le jubilan y vuelve a hablar claro TEXTO: ÁLVARO MARTÍNEZ, ALBERTO AGUIRRE DE CÁRCER FOTO: IGNACIO GIL MÉRIDA. Llegó a la Presidencia de Extremadura con doce cajas de zapatos- -donde casi cabía toda la documentación- -y sus consejeros. Esa era toda la Junta. Veinticuatro años después saldrá de ella en la próxima primavera, orgulloso de haber hecho visible a Extremadura y reivindicando su carácter de díscolo en una España que ha cambiado a mejor y en la que todos menos los nacionalistas han hecho concesiones. Una nueva España que a veces no entiende y en la que no comprende la fiebre de las reformas estatutarias. Observa la mala pinta del proceso de negociación con ETA y frunce el ceño ante la teoría de la conspiración del 11- M y sus altavoces. Tras un infarto, el correoso lateral izquierdo dice que ya no está para meter la pierna ¿A qué se refería con lo de meter la pierna -Cuando a un futbolista le sacan una amarilla empieza a ser poco útil porque sabe que con la roja se va a la calle. A mí me sacaron la amarilla con el infarto y si me vuelven a pitar una falta no me voy al vestuario, me voy al cementerio. Estoy bien, no tengo secuelas, pero vi la muerte muy de cerca. Yo que no soy político que me guste estar a medio gas rechazando algunos problemas. Hace que no se sienta cómodo. -Bono, Vázquez, Maragall, Redondo y ahora usted... parece que es el fin de una generación. ¿Puede interpretarse que otra se los ha llevado por delante? -No sé las motivaciones de los otros. La mía es una acto de generosidad y progresismo. Si uno se resiste a aceptar que la España actual- -que tú ayudaste a construir- -es diferente de la que intentaste modificar, se convierte en un conservador. Nosotros somos de una generación que representaba el intento de terminar con una España casposa, aislada, que venía de una dictadura... eso éramos, los representantes de una España que no queríamos que fuera. Hoy la España que tenemos no es ésa, es moderna, abierta al mundo, con capacidad, que crece; ésa es la España que nosotros hemos creado y que puede que a veces no entendamos al cien por cien. No puedo aspirar a representar algo que no es lo mío, que es lo que he hecho, pero no es mi tiempo. Yo creo que Zapatero representa mejor esa España que nosotros. ¿No es que les quieran jubilar? -En absoluto. Ellos no son nuestros enemigos. Tenemos confianza en la España que hemos hecho, pero es mejor que la representen aquellos que son nuestra consecuencia. ¿Pero esta España es mejor o peor que la otra? -Mejor. No hay color. Con todos sus defectos y las insatisfacciones que a veces tenemos. -Hay quien opina que va quedando menos de la España concebida por su generación política... -Eso es verdad. Y es un problema. Y no sólo del PSOE sino de todos los partidos. Hicimos una España descentralizada con algunos problemas que no hemos resuelto. Hicimos un pacto constitucional en el que derecha e izquierda renuncian a su programa de máximos; no así los nacionalistas, que no renuncian a nada. Y ahí está el talón de Aquiles de lo que está ocurriendo respecto a la eterna discusión de qué es España. Que no ocurre más que aquí, en ninguna otra parte. Aquí, los nacionalistas, que firmaron un pacto constitucional, siguen queriendo irse. -Usted ha propuesto reformar la ley electoral. -Sí. Conviene que cuando los gobiernos toman decisiones respecto a la descentralización no sean consecuencia del chantaje de las minorías. Y todos los cambios que se han producido en España han sido cuando los Gobierno centrales no tenían mayorías absolutas. González no cede el 15 por ciento por convicción sino porque está en minoría; Aznar no cede el 33 por ciento por convicción sino porque está en minoría y Zapatero no hace una reforma del Estatuto catalán por convicción sino porque está en minoría. -Y pararán algún día las reformas. -Los nacionalistas seguirán intentando dar otro y otro paso. Ya lo ha dicho Artur Mas: Este es el principio Seguirán adelante; son secesionistas. -Es decir, un sin fin... -Creo que los dos grandes partidos tienen que ponerse de acuerdo, si es que de una vez es posible que hablemos de nosotros, de los ciudadanos y de España. Tiene que llegar un momento en que en la Constitución o fuera de ella se digan exactamente los poderes a los que el Estado no puede renunciar en ningún momento. -Competencias como... -El ciudadano demanda que el Gobierno central que se responsabilice de su seguridad; y le ha de tratar como un ciudadano a la hora impositiva, es decir, yo pago impuesto por ser ciudadano, no por territorios; se tiene que encargar de que la Justicia sea igual para todos; de la cohesión; de la coordinación para que el sistema funcione y de la representación de España en el exterior. Eso debería quedar plasmado de manera que fuera intocable. ¿El Estado es residual en Cataluña, como asegura Maragall? -Que el Estado sea o no residual depende de la dejación que el Gobierno La UE lo tiene fácil: que convierta a los africanos en europeos, como hizo con los del Este -Nuestros socios en la UE acaban de dar un varapalo tremendo a España asociando la crisis inmigratoria a la regulación masiva emprendida por el Gobierno. ¿Admite usted esa influencia que ven en Europa? -Esto no tiene solución porque no es un problema, es un fenómeno. Y los fenómenos no tienen solución sino que se intenta que no se conviertan en problema. Europa juega con ventaja, porque tiene la solución en la mano: hacer europeos a los africanos y así acaba el fenómeno. Eso se hizo con los 10 países del Este que han entrado en la UE. Eran inmigrantes. Hemos gastado ingentes cantidades de dinero para que esos ciudadanos se conviertan en europeos. Si convertimos en europeos a los marroquíes, argelinos y senegaleses ya no hay inmigración. Estamos ante un fenómeno de huida y cuando la gente huye de sus países donde no tienen futuro se meten en la primera casa que encuentran, que en este caso es España. Alemania tuvo la fuerza y la inteligencia para decir estos que no entren, estos sí y su problema desapareció. El dinero que hemos gastado para que los ciudadanos de esos 10 países se convirtieran en europeos gástelo usted para que estos, que no se van a convertir en europeos, puedan tener un nivel de vida superior al que tienen. ¿Teme que surjan brotes de xenofobia o racismo si no se embrida la situación? -Sí, seguramente sí. A lo mejor dentro de 15 ó 20 años Europa está de nuevo recorrida por un pensamiento muy reaccionario y retrógrado desde el punto de vista político. Pero no hay solución. ¿No habido pues efecto llamada? -El Gobierno del PP regularizó cinco veces, nosotros ya tres. Más vale que estén regularizados. A la derecha le gustaría que los inmigrantes trabajaran y, terminada su jornada laboral, desaparecieran.