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ABC VIERNES 22 9 2006 Deportes 95 El éxito delante del trabajo sólo en el diccionario Ramón Rodríguez Verdejo (San Fernando, 1968) en el Sevilla desde los 18 años, ex portero con más banquillo que portería, sólo se vanagloria de su sevillismo y de su trabajo. Recurre a una frase de Jorge Valdano. El éxito sólo está delante del trabajo en el diccionario Al trabajo le suma calificación, cordura, coordinación y planificación. Reconoce que casi todos sus fichajes que no han rendido fue por precipitación. Su espinita clavada es el uruguayo Hornos, que vio truncada su carrera por un accidente de coche, y no se olvida de las horas perdidas para fichar a De Jong (Hamburgo) y Van Persie (Arsenal) que estaban casi firmados. Sobre los brasileños, un apunte. El primero fue Alves y, como se acopló y salió bien, continuó picando en esa mina. Si te sale bien un Mercedes, para qué cambiar de marca Monchi delante de un cuadro del Sevilla que él ha creado Es el líder de la Liga y como tal toma la alternativa el domingo en Madrid en una plaza poco amiga como es el Vicente Calderón. El Sevilla no ha llegado a su actual estatus por casualidad, es fruto del trabajo sobre el césped, pero también desde el despacho, donde Monchi dirige un equipo de nueve especialistas. ABC les descubre cómo trabaja el equipo de moda Una obra en la que el fin justifica los medios TEXTO ENRIQUE ORTEGO FOTO ROCÍO RUZ MADRID. Monchi se retrata delante de su obra. Se siente orgulloso. Vale lo que pesa: una UEFA, una Supercopa de Europa y un liderato en la Liga después de tres jornadas que se suman por victorias. Esa foto del cuadro es el fruto del trabajo de siete años, hecha con un pincel fino, nada de brocha gorda, con muchos detalles, mirando bien los colores, los perfiles, poniendo todo el mimo que se debe poner y no es flor de un día de inspiración, es el resultado de muchos meses y sinsabores Así se ha hecho este Sevilla rutilante que saborea sus cien años de vida desde la elite. Un sueño. Monchi, el autor que firma la obra, porque para eso es el director deportivo, asegura que llegó al cargo porque no se lo pensó dos veces cuando se lo ofreció hace siete años el entonces presidente Alés. De futbolista ya era un tanto atípico. Me gustaba enterarme de todo. Me veía todos los partidos nacionales e internacionales. Estudié derecho y pensaba que cuando me retirara me dedicaría a la abogacía. Me ofrecieron el cargo y acepté sin pensarlo. Tenía un gusanillo dentro. Me había llevado muy bien con Luis Aragonés y con Bilardo. Hablaba mucho con ellos, les preguntaba el por qué de las cosas. Nunca pensé en ser entrenador porque soy de lágrima y grito fácil. Tengo un corazón muy grande para lo bueno y para lo malo Y una vez dentro se puso a trabajar. El primer año fue compulsivo. El equipo había descendido y había que vender porque no había un duro. Monchi no tiene inconveniente en definirse bilardista. Aprendí mucho tanto profesional como humanamente. El año que viví con él me marcó de pensamiento y de obra. Yo no sé si diría aquello del pisálo, pisálo pero tengo muy claro que soy capaz de hacer cualquier cosa para que mi equipo gane. Carlos era extremista. Yo creo que el mejor camino para ganar es jugar mejor que el otro, pero también sé que hay que cuidar todo lo externo para que no se escape el triunfo. Hay que atar todos los cabos. Cuanto más atado esté, más fácil es ganar y si juegas mejor, más aún villa es la coordinación entre el presidente, el director deportivo y el entrenador. En este club existe la delegación de funciones y creo en este modelo Profesionales full time El equipo de Juande es de dominio público. El de Monchi es más privado. Son nueve profesionales que viven sólo para el Sevilla. El responsable del área nacional es Ramón Vázquez y de él dependen Miguel Ángel Gómez (informes sobre los rivales) Marcos Gallego y Juan Lozano. El área internacional está en manos de un periodista, Víctor Orta, un lince que tiene a su lado a una institución llamada Ros Cabeza y a José Luis Ruda. El equipo se cierra con Antonio Taravilla, que peina Cada uno en su papel Escuchándole pudiera parecer que su espejo es Luciano Moggi, el director deportivo del Juventus recientemente inhabilitado por su turbulenta gestión. Pero su sensatez le hace ser realista. No creo que todo lo que el Juventus ha ganado sea producto de lo que haya podido hacer Moggi desde el despacho. De todo habrá. Yo no tengo espejos. Me fijo en todo lo que veo. No me preocupa ser más o menos famoso, o que se me reconozcan los méritos. Ni que mi presidente sea presidencialista y sea la cabeza visible de toda la gestión. Me preocuparía que se metiera en mi trabajo y no lo hace. El gran secreto de este Se- Este equipo lo hemos hecho a pincel, mucho mimo, mirando los colores, los perfiles, y no es flor de un día Soy bilardista, soy capaz de todo para que mi equipo gane, aunque el mejor camino es jugar mejor que el otro la zona centro, y José Manuel Luque, que vigila todo el mercado nacional menor de veinte años. El plan de trabajo se diseña a principio de temporada. En estos tres primeros meses, hasta diciembre, se peina el mercado nacional e internacional en bruto. Se ven partidos de Liga, de Champions de Copa de la UEFA y de selecciones. Después, se seleccionan una serie de jugadores que se denomina clase A y comienzan los seguimientos individuales. Con esa base de datos acumulada se termina viendo las prioridades que necesita el equipo. Entonces entra en escena el entrenador, que es quien decide lo que necesita para reforzar la plantilla. Y finalmente es Monchi quien da el visto bueno a los jugadores que pueden encajar en las exigencias del equipo. En cuanto al entrenador, el cambio de Caparrós a Juande tiene una explicación. Buscábamos un perfil parecido en lo humano, en su idea de política de cantera. que se adaptara a nuestro modo de trabajo en el que ficha el director deportivo, que intenta adaptarse a la idea del entrenador. Él me dice lo que necesita y yo se lo busco. Para mí lo más importante es siempre que el fin justifica los medios y que me valen las dos formas de entender el fútbol si conseguimos los objetivos marcados. Los conceptos de Caparrós y Juande no se pisan, se complementan