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ABC VIERNES 22 9 2006 Espectáculos 65 VIERNES DE ESTRENO La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja Perrault, de y re- construido EE. UU. 2005, 80 min Director: Cory Edwards, Todd Edwards y Tony Leech Intérpretes: Animación Leonor Watling (Caperucita) Estoy encantada con mi Caperu Es distinta al cuento original de Perrault y a la versión de los hermanos Grimm. Mi personaje tiene pocos prejuicios, no tiene problemas con el lobo, ni con nadie y es más valiente Amparo Baró (Abuela) FEDERICO MARÍN BELLÓN Mi abuelita tiene un fuerte carácter, no es la clásica ancianita. Nada típica. En el fondo, cuenta muy bien los enredos para llegar a desvelar la trama. Es la primera vez que doblo y acepté cuando supe que Anabel y Leonor estaban en el proyecto Llega a las pantallas la increíble pero verdadera historia de Caperu roja Amparo Baró, Leonor Watling y Anabel Alonso ponen la voz a los dibujos J. ARENAS MADRID. Dar una vuelta de tuerca al clásico Caperucita Roja de Charles Perrault hasta llegar a convertirlo en un thriller policíaco es el reto que se han impuesto como eje central del filme de animación en 3 D La increíble, pero cierta, historia de Caperucita Roja que en España cuenta con las voces de Leonor Watling (Caperu en la cinta) Anabel Alonso (una atacada Balita) Amparo Baró (la abuelita) y Carlos Latre (el lobo) La película lleva recaudados en Estados Unidos más de 60 millones de dólares y está dirigida por Cory Edwards. ANABEL: El filme intenta desvelar la verdad que se oculta tras la leyenda del cuento. Para doblar a Balita tuve que hablar muy rápido, algo innato en mí. Luego distorsionaron la voz. Fue difícil soltar el parlamento de la ardilla y cuadrarlo. Te puedes llegar a volver loca, ya que no pertenece al cuento. AMPARO: Jamás había doblado y me familiaricé enseguida, si bien cuando entré en el estudio y vi que hablaban en inglés me dije: tierra trágame. Estaba sola. Sin embargo, me gustó hacerlo y deseché el tener presente que la voz original era de Glenn Glose. La abuelita tiene un carácter muy fuerte, la que desvela la trama. LEONOR: También prefiero estar acompañada, como Amparo, pero lo hacen así porque va por pistas y te concentras más. También era mi primera experiencia. ANABEL: Pues si lo hacemos juntas estaríamos todavía en el estudio, ¿verdad? (ríen las tres actrices y cómplices) LEONOR: En Hollywood ponen primero la voz y luego hacen los dibujos. AMPARO: Ya te digo, así es más fácil. ANABEL: Las tres le damos mucho valor al director de doblaje. es imprescindible. Tiene en la cabeza los personajes y los tonos. AMPARO: Y luego, cuando ves el resultado final, con todos juntos, te das cuenta de su labor. LEONOR: Me gusta más mi personaje de Caperu que el del cuento, porque no tiene prejuicios, no tiene problemas con el lobo ni con nadie y es más valiente. Caperucita roja, en esta irreverente versión del cuento ABC o mejor de empezar a poner patas arriba los cuentos infantiles es la profundidad del filón, como bien saben los escritores de monólogos cómicos y Fernando León, que ya le dio un viaje a la hormiga en Los lunes al sol En La increíble... los directores y guionistas convierten lo que ya era una historia de por sí tenebrosa y poco adecuada para el público infantil, como casi todas si nos ponemos rigurosos, en una película policiaca en toda regla, más negra que roja, plagada de saltos en el tiempo y rehogada con versiones y contraversiones de una trama criminal en la que todos son sospechosos, desde el lobo a la nada inocente Caperu No evoca esta cinta, sin embargo, referentes tan populares como Shrek ni en el trazo ni, por desgracia, en su amplitud de registros a la hora de captar espectadores de todas las edades. Sus intereses y su mirada adulta no pueden ser más dignos de elogio, pero quizá se queda a medio camino a la hora de darle la vuelta al calcetín, que no acaba por encajar en ningún pie, del vejestorio al chiquitín. Dicho esto, esta Caperucita ucrónica tiene golpes geniales, como hacer del lobo un periodista- lo peor nos corroboran- -o el personaje entero de la rana investigadora. El bicho, doblado por el siempre brillante Javier Viñas (seguro que lo reconocen como el Horatio Caine de CSI Miami víctima anónimia, no esta vez, por fortuna, de esta moda comercial de promocionar el cine de animación con voces más conocidas que eficaces. Pero bueno, todo lo que sea llevar al cine a la gente es bueno... aunque sea cargándose la versión original. L La máquina de bailar Tropical malady Parodia de superación España 2005 Director: Óscar Aibar Intérpretes: Santiago Segura, Jordi Vilches, José Corbacho, Eduardo García, Bárbara Muñoz, Chema Rodríguez, Oskar Salcedo F. M. B. De soldados y tigres Tailandia Francia Alemania Italia, 120 minutos Director: Apichatpong Weerasethakul Intérpretes: Banlop Lomnoi, Sakda Kaewbuadee, Huai Dessom, Sirivech Jareonchon ANTONIO WEINRICHTER sca Aibar aterriza sus Platillos volantes y se mete en el Atolladero de parodiar en su tercer título el cine de superación que nos han vendido los yanquis desde semanas después de inventar el béisbol. No faltan ejemplos dedicados a disciplinas aún más absurdas que esta máquina de bailar, videojuego típica de los salones recreativos (si no lo conocen, tampoco se atormenten) Aibar no duda en citar a Rocky y Karate Kid Por no dudar, ni siquiera repara en involucrar a Su Majestad en azarosas aventuras nocturnas. Una vez abierta la veda, más de un disparo tiene gracia, pero no sólo el tono general es insuficiente (o excesivo) sino que la cinta falla a la hora de emular ese mismo tipo de cine del que se ríe, que para su desgracia suele ser mejor. Ó ropical Malady es el cuarto largo del tailandés Apichatpong Weerasethakul, y con él ganó en Cannes 2004 el premio del jurado. Su tardío estreno suscita precisamente apasionantes cuestiones sobre el actual gusto cinematográfico. Trataremos de describir la fascinación del filme, avisando que éste es difícil de ver porque cuenta dos historias cuyo presunto engarce no se soluciona con claridad según los cánones de una narración lineal, y difícil también por el tempo moroso y, de nuevo, la falta de resolución convencional de no pocas escenas. El reto de la película consiste en que no ofrece (sólo) el exotismo de ambientes típico de un director tercermundista sino sobre todo una continua exhibición de maestría formal en el hermético vaciado de sentido de la anécdota. T