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60 Espectáculos VIERNES 22 9 2006 ABC VIERNES DE ESTRENO El director mexicano Alejando González Iñárritu inauguró ayer la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián con su película Babel San Sebastián dio ayer su primera vuelta de manivela. Los protagonistas de la jornada inaugural fueron el británico Nick Broomfield, director de Ghosts y el mexicano Alejandro González Iñárritu, que abrió la sección Zabaltegi con Babel Babel y el don de lenguas de Iñárritu TEXTO: E. RODRÍGUEZ MARCHANTE SAN SEBASTIÁN. A la espera de si llegaba o no uno de los protagonistas de la ceremonia de inauguración del Festival, al cual, además, nadie había invitado, el fiero ciclón Gordon procedente de la costa gallega, se podía hacer tiempo viendo las dos primeras películas del programa, la que abría la sección oficial, Ghosts del británico Nick Broomfield, y la inaugural de Zabaltegui, Babel del mexicano Alejandro González Iñárritu. Sin tener entre ellas nada en común, ese afán de cualquier cronista por relacionar las cosas lo lleva a uno ahora a verles un germen compartido: el de la intolerancia, la incomprensión y el abuso en ese asunto tan complejo como es la inmigración; un germen tal vez común en las dos películas, pero tan traído por los pelos que apenas se ve sin una nota a pie de página. La película de Nick Broomfield aborda directamente ese problema tan de primera página con la recreación de una historia que ocurrió realmente hace un par de años, y hasta tal punto es así que la protagonista de aquella historia y de la película son la misma persona, Ai Quin, una china que tras seis meses de viaje atroz llegó como ilegal a Londres. Se narra de modo muy directo y manual la vida de esta mujer y de algunos otros en su misma situación, la precariedad laboral y vital, el múltiple y variado pirañeo que vive alrededor del- -y de él- -inmigrante ilegal, las dificultades de entendimiento y las que se derivan de asuntos como el racismo, el clasismo, la precariedad y la corrupción. Todo está contado con suavidad, sin cargar las tintas, como queriendo ser un reflejo de la parte menos canalla del negocio y las mafias de la inmigración ilegal; se sortean y evitan asuntos tan reales como tópicos, como la prostitución, la delincuencia o la brutalidad de los ambientes mafiosos... se diría que la película resulta hasta corta en su punto de vista, algo miope y medio ingenuo, pero tal vez por ello su retrato se sienta más cercano y verosímil. No hay ni grandes interpretaciones, ni grandes reflexiones, ni grandes emociones: todo es sencillo, pequeño, limitado, medianamente insoportable... como la vida de tantos y tantos inmigrantes de aquí a la China y vuelta. Lo de González Iñárritu es algo muy