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36 Madrid VIERNES 22 9 2006 ABC Más de 120 bolivianos, retenidos durante 12 horas en Barajas a la espera de su expulsión Protestas por el hacinamiento y las malas condiciones a las que se les sometió en dos salas b La Policía Nacional niega que se diera mal trato a estas personas y aseguran que tan larga espera es normal por el alto número de personas que deben pasar controles CARLOS HIDALGO MADRID. Alrededor de 130 personas provenientes de la ciudad boliviana de Santa Cruz, así como otros que lo hacían de Buenos Aires (Argentina) permanecieron más de 12 horas en dependencias del aeropuerto de Barajas a la espera de cumplimentar los requisitos para poder entrar en nuestro país. Tanto algunos de los afectados como los familiares de quienes, al cierre de esta edición, continuaban esperando pasar por el control de inmigración denunciaron las pésimas condiciones en que se encontraban retenidos La mayoría de los afectados llegó a Madrid- Barajas en el vuelo 1001 de la compañía Lloyd Aeroboliviana, que aterrizó en suelo español a las 11.19 horas. Tras salir de la aeronave pasaron por el control policial de inmigración, de donde fueron trasladados a dos salas a la espera de comprobar si su entrada en España era legal. El caso más paradigmático era el de dos grupos de 54 y 58 personas, acompañadas de dos guías, que, según relató una persona que las asistió, cuando salieron del avión, se les acercó un señor que decía que era el chófer que les iba a recoger Así fue cómo, según narró, consiguió que las guías reunieran a todos los miembros de los dos grupos. Posteriormente, el supuesto chófer se identificó como agente de Policía y les llevó a una sala. tomabas nada. Y la mayoría de nosotros venía con dólares; no traemos euros, así que no podíamos comprar nada. Donde estaban los niños no había nada de comer explicó. Los familiares de quienes aún permanecían dentro protagonizaron algunas escenas de nerviosismo. ¡Mi mujer está embarazada de seis meses, y ni siquiera le han dado un vaso de agua ni un plato de comida. Le dicen que no moleste, que no joda más! exclamaba un joven. Mi hermano de 3 años sigue dentro Mientras, Daisy continuaba llorando. Estoy muy mal. Mi hermano tiene 3 años y sigue allí dentro con mi tía y su bebé de 1 año. Nos decían que, aunque lleváramos abogados, nos íbamos a quedar allí. A algunos también les obligaban a firmar un papel con mentiras -siempre según su versión- supuestamente era para pasar la noche en el aeropuerto, pero en realidad era una autorización para deportarles Algunas de las personas que esperaban para cumplimentar el trámite venían a España con una carta de invitación, realizada con un notario, de residentes legales en nuestro país. Rocío es madrileña y ha firmado uno de esos documentos para un amigo que viene a visitarla. Otro hombre en idéntica situación indicaba: Los que invitamos corremos con los gastos y con todo Sin embargo, la situación que se vivía anoche en la Terminal 1 de Barajas no parece ser un caso aislado. Es más, anteayer, otras 110 personas, según fuentes policiales, también pasaron por la misma situación. Hace un momento salió un hombre que llevaba desde ayer por el miércoles aquí esperando para salir comentaba otro familiar. ¡Si los van a deportar, que lo hagan ya, y que no los tengan aquí 20 horas Una de las afectadas, tras salir de la sala donde tuvo que esperar durante 12 horas Nadie podía salir de ahí Daisy Enríquez, boliviana de 20 años, estuvo allí dentro por espacio de 12 horas. Cuando cruzó la puerta 1 de salidas de la primera terminal de Barajas, lo hizo con la cara llena de lágrimas. Llegamos poco después de las once de la mañana, después de 11 horas de viaje. Pasamos por inmigración- -relató- -y nos mandaron a una oficina no muy grande. A los niños los llevaron a otra sala, arriba. Así es como han ido llamando a uno por uno, durante toda la mañana y toda la tarde, nadie podía salir de ahí Les hicieron todo tipo de preguntas- -las pertinentes en estos casos- pero, según dijo, nadie les dio nada de beber ni comer. Había una máquina de refrescos, pero, si no tenías dinero, no Cuando salieron del avión se acercó un chófer para reunirles; en realidad era un policía ¡Mi mujer está embarazada de seis meses y nadie le da ni siquiera un vaso de agua! Una de las cartas de invitación firmadas por una española