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26 Internacional VIERNES 22 9 2006 ABC Los manifestantes húngaros siguen pidiendo el cese del jefe del Gobierno La oposición no acude a la cita urgente convocada por el primer ministro b Los conservadores han declara- Hooligans del Ferencvaros, tras los disturbios El carácter pacífico de las concentraciones en la plaza de Kossuth se ha visto empañado por un puñado de violentos que han convertido la protesta política en mera excusa para actos vandálicos. La Policía asegura que tiene bien identificados a quienes participaron en el asalto a la televisión pública el lunes o en el intento de toma de la sede socialdemócrata el martes. De los 214 detenidos hasta el momento, la mayoría son hinchas de conocidos clubs de fútbol, miembros de grupos con inclinaciones racistas y de ultraderecha. Attila Kert, el director de informativos Magyar Televizío, insistió a ABC en la importancia de trazar una línea clara entre quienes ejercen su derecho a la protesta y los criminales Kert aseguró que quienes saquearon la televisión pública la madrugada del lunes fueron simples hooligans que no tenían más ideología que la de la violencia. Especialmente activos se han mostrado los fans del Ferencvaros, que tras 105 años de historia descendió esta temporada a la segunda división húngara por problemas financieros. do persona non grata al jefe del Gobierno, el socialista Gyurcsany, aunque desconvocan la protesta de mañana ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS. E. ESPECIAL BUDAPEST. La presión contra el primer ministro, Ferenc Gyurcsany, para que presente la dimisión siguió ayer ganado enteros: son ya cinco días seguidos de protestas cívicas, multitudinarias concentraciones y aislados actos vandálicos. Aunque los enfrentamientos entre la Policía y los grupos radicales, identificados como hinchas de clubes de fútbol y cabezas rapadas, bajaron en intensidad en la madrugada del miércoles, aún hubo disturbios que causaron 16 heridos y durante los que se produjeron 55 detenciones. La indignación popular estalló el domingo tras difundirse una cinta en la que Gyurcsany reconocía haber mentido sobre la situación económica del país para ganar las elecciones. En la grabación, fechada en mayo, el primer ministro socialdemócrata recriminaba a su partido no haber hecho nada en los cuatro últimos años de lo que se pueda estar orgulloso han mostrado su disposición a no cejar en su diaria concentración en la plaza de Kossuth, frente al Parlamento. A la caída de la noche, unas cinco mil personas ocupaban ya la zona con cientos de banderas húngaras y pancartas contrarias al Gobierno. En declaraciones a la cadena televisiva HIR, uno de los portavoces de los manifestantes, Andreas Takacs, informó de que ya se ha pedido permiso para continuar la concentración hasta el día 29 de septiembre, dos días antes de las elecciones locales previstas para el 1 de octubre. La disposición de los miles de manifestantes a mantener su protesta hasta que Gyurcsany dimita parece firme. El Gobierno cree que nos vamos a aburrir, pero nos vamos a quedar aquí hasta que algo pase contaba a ABC Daniel, que acude cada noche a la concen- El Gobierno cree que nos aburriremos, pero nos quedaremos aquí hasta que pase algo dice un manifestante tración ante al Parlamento. Una disposición que de momento no se ha resentido ni por la mala imagen dada por los violentos ni por las advertencia de mano dura del Gobierno. El ministro de Justicia, Jozsef Petretei, llegó a sugerir el miércoles la posibilidad de decretar el toque de queda en Budapest, una idea que fue descartada ayer oficialmente por la portavocía del Gobierno. Sin embargo, no todos fueron reveses para el carismático, y muy rico, primer ministro. Una encuesta elevó en cuatro puntos, hasta el 38 por ciento, el porcentaje de húngaros que creen que Ferenc Gyurcsany no debería dimitir. Además, el Fidesz desconvocó una marcha prevista para mañana y que iba a ser una masiva demostración de rechazo al Gobierno. Aunque la tensión en las calles ha disminuido, informaciones sobre posibles ataques con bombas y el miedo a que la marcha degenere en una manifestación violenta han llevado a los conservadores a posponer la protesta para después de los comicios locales. Una organización de extrema derecha sí marchará mañana para reclamar la caída del primer ministro. Los recortes sociales Ayer, un nuevo intento del Gobierno de llamar a la calma volvió a chocar con dos frentes distintos. Los principales partidos de la oposición, el conservador Fidesz y los democristianos del KDNP, rechazaron la oferta del Gobierno para debatir juntos sobre la situación. Peter Szijjarto, portavoz del Fidesz, aseguró: No tiene ningún sentido discutir con el Gobierno Zsuzsa Halasz, del KDNP, llegó a calificar a Gyurcsany persona non grata. Ambas formaciones aseguraron estar dispuestas a hablar con los otros partidos, incluido el socialdemócrata, si el presidente, Laszlo Solyom, convoca una reunión a la que no asistan miembros del Ejecutivo. Sólo el pequeño Foro Democrático Húngaro se avino a sentarse con los socialdemócratas y con la Alianza de Demócratas Libres, las dos formaciones que gobiernan en coalición. Tras el encuentro, Gyurcsany reiteró que sigue en el cargo y que mantendrá los recortes sociales y las subidas de impuestos que han provocado el malestar popular y en los que el Ejecutivo ve la única salida para aliviar la maltrecha economía del país. El Gobierno no tiene intención de cambiar su política y su composición declaró el premier húngaro. Tras la difusión de la polémica cinta, Gyurcsany explicó que el objetivo de su discurso fue promover una limpieza de la clase política en general y convencer a su partido de la necesidad de aplicar duras reformas. Por otra parte, los manifestantes La policía antidisturbios detiene a un manifestante en Budapest ante la expectación de la prensa gráfica EPA