Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 22 9 2006 25 Los golpistas tailandeses prohíben la actividad política e imponen la censura a los medios de información Los partidos de la oposición húngara boicotean la oferta de diálogo del primer ministro Unas críticas de Sarkozy a los jueces por su laxitud desatan una tormenta política en Francia La violencia étnica en la periferia de las grandes ciudades sigue sin encontrar una solución b Los enfrentamientos entre jue- ces y policías por la delincuencia racial no han dejado de alimentar la tensión política entre el gobierno y la oposición socialista JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. El martes pasado, un grupo de jóvenes violentos cogieron a varios policías en una encerrona, y los apalearon, en Corbeil- Essones, en la periferia sur. Todos los testigos denuncian la violencia ciega, brutal. Los policías tuvieron que ser internados en estado grave. Comentando los nuevos estallidos de violencia suburbana, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy denunció abiertamente la dimisión de la Justicia, adoptando un comportamiento laxista a su modo de ver, cuando la policía constata el agravamiento de las tensiones sociales y raciales. Desde hace meses, jueces y policías se enfrentan duramente por razones corporativas. La policía suele quejarse de la lentitud y la falta de firmeza del Tribunal de Bobigny, que generalmente trata buena parte de los casos de violencia suburbana de la región. Esos enfrentamientos no facilitan la eficacia de la lucha común contra la violencia. El tono inusualmente enérgico del ministro del Interior, denunciando el comportamiento de los jueces, provocó ayer reacciones duras contra Sarkozy. Varias asociaciones de jueces han pedido la intervención personal de Jacques Chirac, presidente de la Repúbli- ca, quejándose de unos comentarios del ministro del Interior que interpretan como una intromisión intolerable Más allá del problema concreto de las agresiones contra policías en Corbeil- Essones, se trata de una nueva manifestación de una crisis de fondo. Nadie ha olvidado todavía las cuatro semanas de violencias étnicas del mes de noviembre del 2005. Aquella crisis terminó con el toque de queda militar, durante varias semanas, y el proyecto de nuevas inversiones masivas del Estado. Intervenciones policiales masivas Diez meses más tarde, la violencia suburbana, de origen étnico, sigue siendo un problema irresuelto y quizá irresoluble, por lo menos a corto plazo. La presencia e intervenciones policiales masivas tienen un efecto disuasivo evidente. Pero crean problemas de nuevo cuño. En términos aritméticos, el gobierno y la oposición socialista se tiran a la cabeza política las cifras de subida o bajada de la delincuencia, que no siempre reflejan la tensión y violencia social latente. El Ministerio del Interior estima que ha decrecido la delincuencia general, en un 8,8 por ciento. Al mismo tiempo, ha aumentado la violencia Dominique de Villepin (derecha) primer ministro, y Sarkozy, el miércoles en París AP contra las personas, en un 6.7 por ciento. La guerra de cifras no resuelve ni aclara nada. Y enrarece la meteorología política, cuando Nicolas Sarkozy y la oposición socialista han entrado en campaña electoral muy prematuramente. En la periferia de París y en las grandes ciudades, la violencia suburbana sigue siendo un problema de fondo, que tiene infinitas causas. Los enfrentamientos entre jueces y policías alimentan la tensión política entre el Gobierno y la oposición socialista. Esa superposición de crisis es un argumento de campaña ideal para la extrema derecha, cuyo tema de agitación permanente es la violencia, la corrupción y la inseguridad de las elites políticas de izquierda y derecha. Varias asociaciones de magistrados han pedido la intervención personal del presidente Jacques Chirac