Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 Cultura JUEVES 21 9 2006 ABC Blanca Riestra gana el I premio Eñe de relatos con La noche sucks A. ASTORGA MADRID. Blanca Riestra se ha ido a Albuquerque (Nuevo México) para escribir sobre Madrid. Como Antonio Muñoz Molina recreando la Sierra de Mágina desde Nueva York. Pero Blanca Riestra ha escrito también sobre Albuquerque, donde dirige el Instituto Cervantes al pie del gran cañón del idioma. Allí surgió La noche sucks (que en una traducción libre vendría a titularse algo así como La noche jodida relato galardonado con el I premio Eñe, Revista para leer que concede La Fábrica. Albuquerque es un paraíso perdido heredero de los cuadros de Hooper y de las novelas de Carver y del último piel roja, Roberto Bolaño. En el cuento de Riestra varias personas se entrecruzan mientras la noche cae en esta zona de la desolación y del mestizaje Doctora en Filología Hispánica por La Sorbona, Blanca Riestra debutó en la novela con Anatol y dos más Hace unos meses tomó las riendas del Cervantes de Albuquerque en una zona bella y chocante donde aún existe reservas con casas y casinos; territorio irregular: montañoso por el norte, y, por el oeste, plano y desértico, con tres volcanes extintos. Siendo como es una encrucijada de carreteras, les recomiendo que se detengan allí al menos una noche dibujaba la autora en el relato de verano de ABC Albuquerque negro Blanca Riestra quiere devolver la dignidad al idioma español en un área donde se encuentra muy ninguneado: Aquí, en Albuquerque, al español se le considera como una lengua de segunda, de emigrantes, que se quiere olvidar. Nuevo México es el último estado legalmente bilingüe de Estados Unidos Riestra quiere incardinar el español en California, San Francisco, en la Universidad de Nueva México... y qué mejor manera que escribir sobre la capital de España al pie de las montañas rocosas: Madrid blues su próxima parada literaria. Raphael, en un momento de su actuación en el espectáculo Cerca de ti EFE Raphael ha llegado a Madrid dentro de su gira Cerca de ti con la que ha recorrido ya varios países de América. Pasado el estreno, ha llegado el momento de verle rodeado de sus incondicionales, del público que le sigue y le quiere desde hace cuarenta años Raphael, de cerca TEXTO: JULIO BRAVO MADRID. A Raphael hay que verlo entre mortales, lejos del perfumado glamour de los estrenos; hay que verle pasear por entre los gritos desacomplejados de sus fans- ¡Dios te bendiga! ¡Machote! ¡Hermoso! ¡Guapo! -y al calor de los incondicionales. Sólo así puede verse llegar hasta la puerta del teatro Gran Vía a una joven con los ojos tapados por un pañuelo, guiada por una amiga que sonríe por lo bajo sin apenas poder guardar por más tiempo la sorpresa. Cuando llega el momento, la euforia se convierte en hipidos, lágrimas y risas nerviosas, todo en uno. Yo le he visto ya cuatro veces presume en la fila once una señora. Hoy hay más hombres que de costumbre advierte su compañera de butaca. Son, efectivamente, mayoría las mujeres, y maduras; y son también las más bullangueras, las que mejor conocen el repertorio que Raphael desgrana a lo largo de dos horas y media de concierto. Pero en el patio de butacas hay mucha gente joven, que escucha y mira con admiración, con cariño, con respeto, a un artista que lleva más de cuatro décadas habitando los escenarios, llenando teatros y vendiendo discos, en un país donde la música- -y por consiguiente muchos músicos- -suele ir acompañada de la palabra efímera. Raphael tiene ganado al público desde el instante en que pisa el escenario. Le reciben en pie, con un aplauso especialmente cálido con el que quieren demostrarle el cariño. Lo harán en muchas ocasiones a lo largo del concierto; y terminarán de nuevo en pie, acompasando sus palmas para reclamar una más, y otra más, y otra más... Le acompañarán en cada una de las canciones, cada vez que- -siempre sonriente, siempre feliz- -les pida con la mirada que canten con él; cada vez que se haga un silencio; cada vez que él se tome un respiro. Quizás Raphael se llame Fausto de segundo nombre; quizás haya encontrado el secreto de la eterna juventud y no nos lo quiera contar; en cualquier caso, asombra y admira la excepcional vitalidad que derrocha en el escenario, el vigor con el que afronta cada una de sus intervenciones, el nervio con el que mantiene el pulso de la velada, con el que sube en vilo al público Raphael está prácticamente dos horas y media sobre el escenario, sin perderle la cara al público desde que emite la primera nota- -a capella, sin acompañamiento ni amplificación, en un gesto de gallardía y poderío- -hasta que- -siempre sonriente, siempre feliz- -abandona el escenario empapado de aplausos y cariño. Raphael ha llamado a esta gira Cerca de ti Con la única compañía de un piano- -maravilloso el acompañamiento de Juan Coacci- -y unas pautas escénicas dibujadas por su amigo Jaime Azpilicueta, el cantante de Linares desgrana lo mejor de más de cuarenta años de carrera. No faltan, claro, canciones como Cuando tú no estás Qué sabe nadie o Maravilloso corazón maravilloso coreado y bailado por el público con una entrega absoluta. Raphael está prácticamente dos horas y media sobre el escenario; apenas unos segundos para cambiarse de camisa y tomar aire. Sin reservar ni un gramo de ese privilegiado instrumento que sigue siendo un trueno; sin perderle la cara al público en ningún momento. Domina la escena, la expresividad, los tiempos, no pierde la concentración ni en los momentos en que más vivos son los gritos de sus admiradores... Le da Gracias a la vida resume mi estado de ánimo actual dice- -y se entrega por completo. Y es que ya lo dijo una espectadora: ¡Que es muy bueno, hombre!