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50 JUEVES 21 9 2006 ABC Sociedad Encuentran en Etiopía los restos fósiles de una niña de hace 3,3 millones de años Se trata de un Australopithecus afarensis y el ejemplar infantil más antiguo jamás hallado b Los primeros restos aparecieron en la campaña de excavaciones de 2000, en bloques compactos de roca que los científicos han ido separando durante años JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. Es la niña más antigua del mundo. Y eso a pesar de que sólo tenía tres años cuando murió, probablemente a causa de una inundación, y su cuerpo quedó atrapado por los lodos del fondo de un pequeño canal a través del que un río prehistórico aportaba parte de su caudal a un lago, hace 3,3 millones de años. No se trataba de un torrente violento, sino de esa clase de cursos de agua apacibles y lentos que hacen que los objetos depositados en su fondo vayan enterrándose lentamente, con suavidad. Esa ha sido precisamente la razón de que hoy la Ciencia pueda presentar al mundo estos restos fósiles extraordinariamente bien preservados. La niña apenas algo más grande que un chimpancé que tuviera su misma edad, pertenece a la especie Australopithecus afarensis, la misma cuya fama mundial correspondía hasta ahora, casi en exclusiva, a Lucy, la mujer de esta misma especie Lo que aporta el descubrimiento a la Ciencia Una mina de oro de datos científicos. Esa es la reacción unánime tras el anuncio del descubrimiento de una niña pequeña que vivió hace 3,3 millones de años en Etiopía. Sin embargo, y a pesar de que a partir de ahora serán posibles numerosas investigaciones hasta este momento inabordables, las principales aportaciones del hallazgo se pueden dividir en tres bloques: 1. -A partir de ahora se podrán realizar estudios comparativos sobre la forma en que estos homínidos alcanzaban la edad adulta, sus procesos de maduración y crecimiento. 2. -El cerebro de la niña, que tenía cerca de tres años cuando murió, poseía un volumen de 330 centímetros cúbicos, muy parecido al de un chimpancé de la misma edad. En la edad adulta, sin embargo, el cerebro de estos animales apenas si ronda el 70 del volumen de los australopitecus, lo que supone para estos un mayor desarrollo y una tasa más lenta de crecimiento, características ambas típicamente humanas. 3. -El resto del esqueleto aportará información sobre la locomoción y la altura de la especie. La forma del fémur demuestra, por ejemplo, que podían caminar erguidos por lo menos desde los tres años. desenterrada también en Etiopía en 1974. La pequeña, sin embargo, viene pisando fuerte y ostenta ya el récord de ser el más antiguo y completo esqueleto juvenil jamás encontrado de los primeros ancestros del hombre. Su antigüedad incluso supera en 150.000 años a la de la propia Lucy. El espectacular hallazgo, que hoy ocupa la portada de la revista Nature fue realizado en el área de Dikika, en el noreste de Etiopía, por el equipo de paleontólogos dirigido por el investigador local Zeresenay Alesmeged, por cuenta del Instituto Max Planck de Leipzig, en Alemania. Se da la circunstancia de que los huesos infantiles, muy frágiles, rara vez sobreviven mucho tiempo en el registro fósil. Por eso, hallazgos como éste resultan especielmente excitantes para la comunidad científica. Los restos de la niña de Dikika tienen un valor científico incalculable, ya que contienen preciosa información sobre los procesos de crecimiento y desarrollo de la especie que estrenó las primeras características humanas. Restos únicos Hasta ahora, sólo se habían encontrado restos infantiles completos de miembros relativamente recientes del árbol evolutivo que conduce hasta Homo sapiens, nuestra especie. Los mejor conservados pertenecen a varios ejemplares de neandertal, con una antigüedad de apenas algunas decenas de miles de años. Para los casi cuatro millones de años anteriores, la Ciencia había tenido que conformarse hasta ahora con algún fragmento de cráneo, restos parciales de una mandíbula o algún diente aislado. La niña de Dikika, sin embargo, conserva, 3,3 millones de años des- Este es el cráneo de una cría de tres años de Australopithecus afarensis que vivió en Etiopía hace 3,3 millones de años. Los restos fueron hallados en 2000, fundidos en un bloque de roca Reconstrucción para la portada de este número del National Geographic N. G.