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44 Madrid JUEVES 21 9 2006 ABC Convertidos en improvisados modelos, los gorilas del Zoo llevan varios meses posando para una joven artista. El resultado se podrá admirar en una exposición sobre Atapuerca Del Zoo a Atapuerca TEXTO: MABEL AMADO FOTO: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. El próximo mes de noviembre, cuando se inaugure en Gerona la exposición itinerante Atapuerca y la evolución humana los visitantes serán recibidos por un gorila muy especial. Con rasgos similares a Malabo, Bioko o Gorka- -gorilas del Zoo Aquarium de Madrid- esta gran escultura está tomando forma en el territorio de primates del propio zoológico. La autora, la joven estudiante de Bellas Artes Sonia Cabello, y el responsable del encargo, Juan Luis Arsuaga, codirector del equipo de investigaciones de Atapuerca, recordaban ayer cómo esta colaboración surgió de la casualidad. No en vano, el azar les unió en una exposición de alumnos de Bellas Artes en la facultad de Ciencias Biológicas. La capacidad artística y observadora que mostraba Cabello en sus trabajos animó a Arsuaga a encargarle el proyecto. Se trataba de crear una escultura centrada en la interpretación plástica de un gorila. La obra se incorporaría a la exposición Atapuerca y la evolución humana que lleva casi dos años de itinerancia por España. Con cierto temor pero mucha ilusión, Sonia Cabello realizó un pequeño boceto tridimensional. Luego, dos grandes bloques de porexpán fueron tomando forma. En la actualidad, ya se distingue la figura del gorila que, posteriormente, será recubierta con fibra y arpilleras mojadas en escayola y una resina con carga metálica. Tres caballetes Las herramientas que ayudan a la artista en su trabajo están a la vista en el estudio improvisado: hilo caliente, serruchos, cepillos de alambre, lijas y cuchillos adaptados. Pero también hay tres caballetes con unas fotos muy especiales. En el primero destaca un singular álbum de Bioko, un macho domi- Juan Luis Arsuaga y Sonia Cabello posaron ayer ante la escultura del gorila nante que vivió en el zoo y que será recordado por su inclinación a posar, sentado y pensativo, en lo alto de una escalera de la antigua instalación de los gorilas. Sus cuidadores, incluso, le comparaban con la escultura de Rodin. Pero hay dos caballetes más que recogen posturas, manos y pies, algo que le ha resultado a Cabello de mucha utilidad para realizar la parte más difícil de la obra: el brazo que se apoya en un elemento metálico. Ésa fue la zona que me dio más guerra, por eso aún se ven los registros que hice con rotulador. Para terminarla, tuve que acercarme en muchas ocasiones al cristal de los gorilas. Y fue sorprendente, ya que aunque acostumbran a ser caprichosos, parecía que posaban para mí le confesaba ayer a Juan Luis Arsuaga mientras se fotografiaban ante una imponente pero tranquila Gorka. El catedrático se mostró fascinado por una obra que expresa no sólo una imagen rigurosa, sino también el temperamento del primate En este sentido, comparó el trabajo de Cabello con el de aquellos ilustradores que en el siglo XVIII acompañaban a los naturalistas en sus viajes científicos... La capacidad artística y observadora de Sonia Cabello animaron a Arsuaga a encargarle el proyecto