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22 Nacional JUEVES 21 9 2006 ABC Elena Espinosa destapó una oportuna fibra sensible al aludir en su discurso a Loyola de Palacio vivencia Al tiempo, reivindicó el periodo republicano como experiencia democrática, en línea con las pautas monclovitas, y destapó una oportuna fibra sensible (apreciada por el auditorio) cuando aludió a Loyola de Palacio en su calidad de primera mujer ministra de Agricultura en la Historia de España, a quien deseó un pronto restablecimiento En la glosa de los trece homenajeados (con la utopía de la reforma agraria como telón de fondo) se zambulleron tanto la titular de Agricultura como el catedrático Ricardo Robledo, autor del libro Los ministros de Agricultura de la Segunda República (1931- 1939) editado por el propio Ministerio con motivo de la inauguración de la galería de retratos. Cerró el acto una interpretación vibrante del Cant dels Ocells de Pau Casals. No faltó Alfonso Guerra La ministra descubrió la placa conmemorativa en presencia de Alfonso Guerra y Fernando Moraleda SIGEFREDO Una idea del secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, echó a rodar y ayer se convirtió en la Galería de Retratos de Ministros de Agricultura de la Segunda República Justa reparación en la que sobra la placa propagandística de la ministra Espinosa El Gobierno ejercita su memoria histórica en el Ministerio de Agricultura TEXTO: BLANCA TORQUEMADA Con impuntualidad parcialmente compensada por los ribetes emotivos del acto, el Gobierno puso ayer un eslabón más en la cadena herrumbrosa que ata su gestión a la llamada memoria histórica tras la solemne inauguración de la galería de retratos de ministros de Agricultura de la Segunda República (trece, en total) Cierto es que había un agujero ominoso en el patrimonio pictórico del Palacio de Fomento, la monumental sede ministerial de Atocha, por la ausencia de las efigies de los ayer restituidos, algo que agradecieron vivamente sus familiares, invitados de excepción. Pero es verdad también que a esos personajes felizmente recuperados se les ha otorgado un lugar específico y singular que no se diluye con naturalidad en una sucesión cronológica y espacial con todos los demás, de los decimonónicos a los de nuestra actual democracia pasando por los tecnócratas del franquismo. Así, se ha dispuesto para ellos un rincón subrayado por la interesada (e innecesaria) presencia de la placa que descubrió ayer la ministra, vestida de rojo: Esta galería de retratos de ministros de Agricultura de la Segunda República Española se realizó siendo ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación Doña Elena Espinosa y Manglano El talante ha erradicado los tratamientos excelentísimos pero no el oropel propagandístico de las letras cinceladas. Aunque el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no bautizó finalmente su ley como de Memoria Histórica y le buscó otro farragoso nombre, menos comprometido, quedó ayer patente que no reniega en absoluto de ese concepto híbrido, desacreditado por historiadores de todas las tendencias para quienes la memoria pertenece sólo a las emociones del individuo y la historia es un relato distanciado, con vocación objetiva. El peso intelectual de este razonamiento no evitó que la ministra se aferrara a ese señuelo progre a la memoria histórica que asienta- -dijo- -nuestro futuro de con- Atentos escuchaban algunos ex ministros socialistas del ramo (Luis Atienza, Carlos Romero) y, sobre todo, el ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra. Aunque en el reparto de abrazos y saludos arrasó el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, por el reencuentro con antiguos colaboradores en los pasillos del recinto en el que se ha forjado buena parte de su carrera política. Estoy en casa decía jovial a diestro y siniestro, mientras entre bambalinas diversas fuentes (fiables, por la coincidencia) le atribuían la paternidad de este ejercicio de memoria histórica Echó a rodar la idea de Moraleda y ayer ya se había perpetuado en una placa. Los retratados (con modestia, pues once de los trece cuadros son reproducciones fotográficas y no los clásicos óleos de encargo) cuelgan ya de las paredes. Son Álvaro de Albornoz, Marcelino Domingo, Ramón Feced, Cirilo del Río, Manuel Giménez, Juan José Benayas, Nicasio Velayos, José Martínez de Velasco, Juan Usabiaga, Joaquín de Pablo- Blanco, José María ÁlvarezMendizábal, Mariano Ruiz- Funes y Vicente Uribe. Quede constancia. La relación entre un diputado de CiU y la mafia rusa salpica al subdelegado del Gobierno M. J. C. BARCELONA. Falta un mes para que comience la campaña electoral, pero los partidos catalanes ya están enfrascados en una guerra de trapos sucios que tiene visos de prolongarse hasta el 1- N. El PSC intenta sacar provecho de las investigaciones policiales que conciernen a CiU. La relación del diputado convergente y ex consejero de Industria Antoni Fernández Teixidó con un supuesto capo de la mafia rusa en España, Malchas Tetruashvili, fue aprovechada por el PSC para cuestionar las listas de Artur Mas. Pero hay novedades en este caso que salpican a los socialistas. En 2001, Teixidó presentó al supuesto mafioso al actual subdelegado del Gobierno en Cataluña, Eduard Planells, cuando éste era responsable de la Oficina de Extranjeros de Barcelona. Los tres tuvieron una reunión a partir de la cual se concedió a Tetruashvili una licencia para poder contratar a trabajadores rusos en Cataluña. Este permiso fue revocado en 2003 al detectarse irregularidades en los pemisos tramirados. A este revés sufrido por CiU se une la acusación de la Fiscalía de Cataluña, que pide cinco años y medio de cárcel y 15 años de inhabilitación de empleo y cargo público para el ex consejero de Trabajo Ignasi Farreres, por el presunto desvío de fondos del departamento a través de estudios fraudulentos en el Gobierno de CiU. Los nacionalistas, por su parte, estrenaron ayer un nuevo lema: Por una política de juego limpio cargado de simbolismo.