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ABC MIÉRCOLES 20 9 2006 Deportes 103 El apartheid de Helguera El club no le condena a entrenarse en solitario para evitar la denuncia del central, que combate esta guerra psicológica refugiado en la familia JULIÁN ÁVILA MADRID. Iván acude al vestuario del Santiago Bernabéu en los instantes previos al partido contra la Real Sociedad. No está convocado por mandato del entrenador, pero entra al santuario como uno más. Bromea con los utileros y desea suerte a sus compañeros. Luego se marcha al palco de jugadores para seguir el encuentro junto a su mujer y su hijo. Quiere sentirse futbolista pese a las trabas que le están poniendo tanto Fabio Capello como el Madrid. La Liga ha recorrido tres etapas y la Champions una, pero la vida sigue igual (de mal) para Helguera. En apenas tres meses ha pasado de titular indiscutible a desecho de tienta. Y sin explicación. Capello dice que este caso lo lleva el club y en el club se escudan con el argumento de que se trata de una decisión técnica. Lo cierto es que no juega ni entra en las convocatorias. Es otra víctima del apartheid No tiene la culpa de que Florentino Pérez, de acuerdo con los técnicos, le renovase el contrato hasta el 30 de junio de 2009 con una ficha que podría alcanzar los 2,5 millones por año si cumplía una serie de objetivos. El mensaje del técnico en la pretemporada fue distinto: Serás un jugador importante FÓRMULA 1 Multa récord al G. P. de Turquía por un incidente político ABC PARÍS. La organización del Gran Premio de Turquía tendrá que pagar la mayor multa en la historia de la Fórmula 1: cuatro millones de euros. Y todo, por un incidente diplomático en el protocolo de la entrega de premios. La copa que levantó el pasado 27 de agosto Felipe Massa fue entregada por Mehmet Ali Talat, presidente del partido popular turco- chipriota. La organización lo presentó, sin embargo, como el presidente de la República Turca de Chipre del Norte Tropas turcas ocupan desde hace años la parte norte de la isla de Chipre, un país que sólo reconoce Turquía y no la ONU. El gobierno de Chipre, reconocido mayoritariamente en el mundo, presentó una protesta por la presentación de Mehmet Ali Talat como presidente de la República La Federación Internacional, en la última reunión de su Consejo Mundial en París, criticó el uso de la ceremonia de premios como propaganda política. En las deliberaciones de la FIA se llegó a considerar la supresión de la carrera turca, decisión que finalmente se descartó. Hasta ahora la mayor sanción en la Fórmula 1 fue la impuesta a Ferrari en 2002. Tuvo que pagar 800.000 euros después del Gran Premio de Austria por la evidencia de órdenes de equipo: Barrichello dejó pasar poco antes de la meta a su compañero Michael Schumacher por orden de la dirección. Helguera sufre el ostracismo al que le ha condenado su club nidad que le hiciese cambiar de idea. La decisión del centurión era firme. Para él no había reválida. Mijatovic se encargó de aconsejarle que debía aceptar la primera oferta que llegase. Y le brindó la oportunidad de acabar en el Fenerbahce turco, a lo que el jugador se negó en rotundo. Luego se abrió la gatera del Valencia, que era del agrado del central, pero que se cerró de golpe con la decisión de Ayala de continuar. A dos horas de que echasen el cierre apareció el Racing, pero tampoco se concretó nada. Esta negativa irritó aún más al club, hasta el punto de que le quitaron el dor- EFE Capello, ni le habla ni le mira El tiempo ha demostrado lo contrario. A medida que fue transcurriendo la etapa de preparación hubo un mayor distanciamiento, hasta el punto que Capello ya ni habla ni mira al jugador salvo para bramar alguna consigna laboral. El punto de inflexión fue el cierre del mercado de verano. Por entonces Capello ya no le quería en la plantilla. Como Iván es tozudo aceptó el órdago con la idea de encontrar una oportu- sal (el 6) para dárselo al novato Diarra. La ira no acaba ahí. Iván no se entrena en solitario para esquivar una posible denuncia, pero en el partidillo de los jueves siempre juega con el juvenil o con el cadete, en un claro gesto de desprecio y de humillación. Pese al acoso, Iván piensa en resistir. En sus domingos al sol repasa la cantidad de veces que le infiltraron, en el mareo por el cambio de posiciones en el campo, en las añoradas concentraciones con la selección, en los goles, en los títulos... Le invade la tristeza hasta que se hace notar su hijo Luca para arañarle una sonrisa. Tiene poco más de dos años y ya es profesional del motocross, aunque él no lo sepa. Su madre, Kelly, le persigue con el biberón en la mano izquierda y con los pañales en la derecha, como si fuera Jorge Martínez Aspar cuidando de Bautista. Porque el nene, Liam Everts, promete, aunque él tampoco lo sepa. Acaba de aprender a andar y ya pilota una minimoto mejor que camina. De casta le viene al galgo. La culpa es de su padre, Stefan Everts, el astro del motocross internacional desde hace más de dos lustros, que le ha inyectado el vicio de las motos en forma de juego. Y Yamaha, que sabe que la historia se repite, ha acelerado para fichar a una futura estrella con un contrato firmado por su progenitor. A quien madruga, Dios le ayuda. Estos japoneses, desde luego, no pueden ser acusados de improvisación. El campeón belga se retira después de una carrera difícil de emular y Yamaha ha querido asegurarse una saga nacida para el éxito. Diez títulos mundiales y 101 victorias contemplan a Ste- Stefan Everts, el rey del motocross, deja el Mundial después de diez títulos. Pero su escudería cree en los genes y ficha a su hijo Liam, que sólo tiene dos años Porque los hechos explican a la marca nipona que la genética no falla. Harry fue campeón, Stefan superó su nivel y el nieto puede dejar atrás a los dos. Genética alimentada con los juegos El ascenso al estrellato de Valentino Rossi es otro ejemplo de que los genes vuelven a triunfar si se les alimenta con una afición temprana. El hijo de Grazziano Rossi, piloto de 250 en los setenta, también vivió el Mundial en los motorhome con la ropa colgada sobre la casa móvil. Liam disfruta ahora de un ambiente similar. Sin saberlo asume la dureza de este deporte como un juego de agua y lodazal. Se monta en la minimoto y si se cae en el barro no llora. Se mancha con el aceite de las máquinas y tampoco se queja dice Stefan con orgullo. En el triciclo veo que pedalea con una potencia fuera de lo normal Ahí está el campeón en ciernes. Su padre no quiere forzarle a entrar en este circo profesional tan duro Ha cometido el error de convertírselo en juego. El futuro de Yamaha se queda en pañales TEXTO: T. GONZÁLEZ- MARTÍN fan. Los contempló su padre, Harry Everts, que le enfangó, nunca mejor dicho, en este deporte. El abuelo de Liam celebró cuatro cetros universales a caballo de las décadas de los setenta y de los ochenta. Unos éxitos de opá que Stefan presenció en directo, junto a la cuerda de la pista embarrada. Ahora, el nieto puede decir lo mismo de papá, aunque el bambino casi no sepa hablar. Liam ha vivido sus dos años de existencia en los circuitos, manchado con el aceite que sueltan las motos del campeón, montando con su héroe en la Yamaha triunfal, haciendo pinitos con su minimoto, volando con el triciclo. Y ahora, retirado Stefan, su escudería ha firmado con él un convenio de futuros por si Liam la lía sobre dos ruedas.