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68 Cultura MIÉRCOLES 20 9 2006 ABC Gregorio Salvador regresa al relato con un delicioso paseo Nocturno londinense Los cuentos los ha escrito mi ojo vago, reeducado confiesa el académico encanto (como Londres) hay libros con encanto, como Nocturno londinense de Gregorio Salvador, relatos del mejor realismo mágico ANTONIO ASTORGA MADRID. Gregorio Salvador tuvo desde niño un ojo vago: el derecho. El no vago era el izquierdo, el que trabajaba. Miraba, veía, aprendió a leerle, pero en 1993 le visitó a don Gregorio una trombosis retiniana: ¿Qué pasa? Que el ojo bueno lo pierdo prácticamente. ¡Hombre! algo veo todavía. Es eso que llaman el 20 por ciento, pero, en fin, no es utilizable. Con él no puedo leer, por ejemplo. Y hubo que enseñar a trabajar al ojo vago, porque era el que tenía. Y aprendió a leer Mientras que su ojo izquierdo pasaba a la reserva, con su ojo vago creaba una serie de deliciosos cuentos, Nocturno londinense y otros relatos (Espasa) que hay que leer sin parpadear. Don Gregorio le cuestionó a su oftalmólogo por su ojo perezoso. Y el galeno le tranquilizó: En el malo, en el de la trombosis, tiene usted una cantidad de vista que ya la quisiera para sí el de los ciegos... ¿cómo se llama? Durán. ¡Durán daría millones por su ojo vago! Lo ciertos es que con el ojo reeducado, el vago, es con el que he escrito estos relatos b Si hay ciudades con En La decisión de Brandes Eduard Márquez enfrenta a Braque y Goering b A partir de un episodio vivido por George Braque, Eduard Márquez plantea en La decisión de Brandes la posible respuesta del artista frente al totalitarismo SERGI DORIA BARCELONA. Un pintor, Brandes, medita ante un cuadro de Lucas Cranach que Hofer, el asesor del mariscal Goering pretende requisar. Si cede al chantaje, Brandes recobrará sus obras, catalogadas como arte degenerado En el París colaboracionista, la negativa al ocupante nazi significa la muerte. Tú decides le espeta Hofer. Brandes relee un libro de su admirado Braque. Y es que el Brandes de Eduard Márquez es el trasunto literario del pintor. Un aforismo del maestro fauve guiará su decisión: Sólo nos queda lo que no nos arrebatan, y es lo mejor de nosotros mismos En 2003 Eduard Márquez se topó con un artículo sobre el expolio artístico perpetrado por los nazis. A Braque le propusieron un trueque: si les daba un Cranach le devolvían sus obras... Desconozco qué ocurrió y ese desenlance lo traslado al terreno de la ficción Identificación creativa Gregorio Salvador, ayer en Madrid, durante la presentación de su libro de relatos da dormida en el edificio. De repente se despierta en medio del calor y la torre arde. Y cuento por qué estaban allí... En los relatos de don Gregorio hay una parodia del mundo académico y mujeres, que no son del sello Romero de Torres: Son más bien académicas, universitarias, literarias... describe. Si uno escribe es porque ha vivido sentencia el maestro. Cuando se relata hay que contar de manera que se mantenga la atención de lo narrado. Contar es contar, no es andar elucubrando Se siente cómodo en esta media distancia. Y Pombo agita la coctelera: Es un libro decimonónico porque tú y yo somos decimonónicos, del XIX Pero Salvador aclara: Yo soy del siglo XX. Mis relatos son historias del XX y se encuentran muy dentro de la problemática del XX. El siglo XXI aún no tiene problemática, salvo la del cayuco En la literatura de Salvador también se come de fábula. Sus relatos son subjetivos, maduros, jocosos, benévolos cuando de joven el autor era un profesor duro desvela Pombo. Sí, fui un profesor muy duro confirma el aludido. Y Pombo prosigue: Debió de ser un catedrático severo y ahora es EFE Humanidad, humor, bonhomía Tras aleccionar al ojo malo, que era un analfabeto confiesa el académico de Cúllar (Granada) don Gregorio no se sentía con capacidad física para hacer la filigrana de seguir escribiendo ensayos sobre lenguaje, palabras, semántica, dialectología... terreno en el que es autoridad. Decidió enfundarse la camiseta y sudar la gota gorda en la media distancia: el relato. El resultado es pura delicatessen una pequeña obra maestra, repleta de humanidad, sentido del humor, bonhomía. En los cuentos de Nocturno londinense anidan generosos y extraños samaritanos que surgen en la mitad de la noche para proteger a los desamparados, desvela el autor en clave de farsa y con envidiable sentido del humor los extraños personajes que se asomaban a la ventana en el incendio de Windsor, narra el académico cómo la lectura de un horóscopo en el periódico salva a un buen hombre de manos de un cura arribista... Por Nocturno londinense se pasea el mejor realismo mágico que uno pueda encontrar. Como en Los fantasmas del rascacielos un cuento verde jocoso, divertido, humorístico, paródico, pornográfico y exagerado, con cierta perspectiva metaliteraria le espeta su colega académico Álvaro Pombo, al glosar ayer la obra. Don Gregorio contraataca: Pero si la idea me la diste tú. Sábado por la tarde. Una pareja se que- un hombre benévolo. Y que se divierte contando historias. Siempre está rodeado de familiares, discípulos, amiga y amigas... Su gran gente Un conferenciante muy narrativo Gregorio Salvador se decidió a escribir porque un compañero suyo le definió como muy narrativo Manos a la obra. Primero siete relatos que reunió en Casualidades y ahora otros siete, los cuales constituyen un cuerpo literario más interesante que la propia novela- -confía el autor- No me explico por qué los editores se empeñan en que los cuentos no interesan tanto como la novela Don Gregorio ha creado escuela por lo ameno y narrativo de sus conferencias. He aquí el secreto: Verano del 49. Me dan una beca en la Universidad de Oviedo. A la una había una conferencia un poco más magistral. La gente se escabullía, pero a los becarios nos procuraban cazar a lazo para que el conferenciante tuviese público. A mí me cazaron. Hablaba Emilio Camps Cazorla sobre Módulo, construcción y forma de la arquitectura califal cordobesa Pues me deslumbró. Y me pregunté cómo se puede convertir un tema tan árido en cosa espléndida. Hay profesores capaces de hacer una clase amena y hay pelmas a los que no aguanta nadie. De joven uno tenía que soportar charlas absolutamente insorportables. Y me prometí que cuando diera conferencias procuraría por todos los medios no aburrir No me explico por qué los editores se empeñan en que los relatos no interesan tanto como la novela Con Braque, el escritor barcelonés comparte una filosofía del proceso creativo: Tener vocación, pulir el oficio, no precipitarse en terminar la obra, permanecer al margen de las modas y la comercialidad coyuntural, conformar una obra orgánica: en mi caso, poesía, libro infantil, relato y novela Desde hace una década, Márquez ha aplicado su discurso del método a Cinco noches de febrero El silencio de los árboles y La decisión de Brandes concentración expresiva, prosa austera, un lenguaje pulcro que atesore la densidad lírica. Escribir La decisión de Brandes le ha llevado tres años largos; un tiempo en el que ha ido cincelando una novela de 172 páginas. Estoy de acuerdo con lo que dijo Auster en una entrevista: el escritor debe tender a la transparencia, derribar barreras entre la emoción y el lector, para que éste lea con la mente y sienta con el cuerpo Los personajes de Márquez se presentan desnudos, entre la memoria y el destino: son los héroes anónimos que padecen la Historia. En El silencio de los árboles con la tragedia de la ex Yugoslavia como sombrío telón de fondo; en La decisión de Brandes la resistencia de un artista en la antesala de la muerte que se ha quedado solo y afronta la barbarie, Al final, Brandes- Braque tomó su decisión, pero eso lo sabrán quienes lean la novela.