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ABC MIÉRCOLES 20 9 2006 Sociedad 61 El cauce del Mississippi podría ser alterado para evitar los daños de las inundaciones en el sur de Luisiana AP Estudian alterar el curso del Mississippi para preservar las costas de Luisiana Científicos y políticos empiezan a considerar la única solución práctica temores de cambio climático fuerzan un debate sobre la necesidad de una masiva desviación del emblemático río para no perder sus preciosos sedimentos PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. El río Mississippi siempre se saldrá con la suya, ninguna destreza de ingeniería puede persuadirle de no hacerlo Las literarias advertencias decimonónicas de Mark Twain no parece que vayan a prevalecer sobre la catastrófica experiencia de Katrina y los apocalípticos temores asociados al cambio climático en el siglo XXI. Como demuestra el creciente consenso entre científicos y políticos sobre la necesidad de acometer una masiva desviación del acuífero más emblemático de Estados Unidos con el fin de preservar las amenazadas costas y marismas de Luisiana. El debate- -con enormes implicaciones económicas, logísticas y ecológicas- -se centra en torno a los 120 millones de toneladas de sedimentos que cada año el poderoso Mississippi produce y arrastra por su masivo cauce de forma inexorable hasta las profundas aguas del Golfo de México. En lugar de depositarlas en las mermadas marismas de Luisiana, y multiplicar así su efectividad como parapeto para aminorar el impacto de futuros huracanes. La recomendación de una sustancial diversión de las aguas del Mississib Katrina y los CANADÁ EE. UU. u isso R. M R. Ohio PAL ACH ES R. Platte ri ppi como única solución práctica fue adoptada por unanimidad esta primavera por un grupo internacional de especialistas reunido para debatir el futuro costero de Luisiana. Y a pesar de que sugerencias de este tipo han sido rechazadas en el pasado, las autoridades de Luisiana han empezado a asumir esta idea como parte de los cambios necesarios para garantizar el futuro de su rica zona costera. Como ha declarado al New York Times James Hanchey, subsecretario del Departamento de Recursos Naturales de Luisiana, un gran cambio en la parte inferior del río es algo que se necesita hacer De hecho, el gobierno de Luisiana piensa dar este otoño el primer paso al establecer un comité oficial de planificación. Con todo, el diseño de una masiva desviación del Mississippi en algún punto de su sinuoso cauce más allá de Nueva Orleáns no es precisamente una tarea sencilla, rápida o barata. Con el imperativo de mantener intacto el abultado tráfico mercante de la zona. Por el momento, el lugar más conveniente para realizar esta deseada obra pública tampoco está fijado. Una posibilidad es cerca de la localidad de Davant, a unos 60 kilómetros al suroeste de Nueva Orleáns. Otra opción es cerca de Empire, más próxima a la desembocadura. A juicio de la doctora Dense Reed, especialista en geología costera de la Universidad de Nueva Orleáns con un R. Mississ R. Red MÉXICO GOLFO DE MÉXICO Infografía ABC Una desembocadura cambiante de forma natural cada 1.500 años El actual delta del Mississippi es producto de un elaborado sistema de diques y represas para mantenerlo en su sitio. Sin estas interferencias, el mítico río habría cambiado naturalmente su trayectoria a mitad del siglo pasado para desembocar en el Golfo de México, tal y como lo ha venido haciendo cada 1.500 años cuando su cauce se ha visto periódicamente superado por grandes inundaciones creando nuevas salidas al mar. La actual inclinación natural del Mississippi es asumir el cauce del río Atchafalaya. Aunque permitir que esa tendencia natural se haga realidad ayudaría a la zona costera al oeste del actual cauce del Mississippi, las consecuencias económicas serían catastróficas ya que dejaría a ciudades como Baton Rouge y Nueva Orleáns sin fuentes de agua fresca o vías de navegación, complicando también las operaciones de toda la estratégica infraestructura petroquímica acumulada en esa zona. papel destacado en estas discusiones, la clave está en dejar de desaprovechar los ingentes sedimentos arrastrados por el río Mississippi, que con un delta prolongado sobre el Golfo de México, terminan perdiéndose en aguas profundas. Con un cambio de curso eficiente, las aguas embarradas del Mississippi podrían pasar por zonas de costa y marismas, con el consiguiente acopio de ricos sedimentos facilitados por la acción natural de olas, corrientes y hasta tormentas. Pérdida de las marismas De acuerdo a los cálculos de la doctora Reed, con esta deseada inyección de sedimentos se podría generar una capa de protección equivalente a un grosor de 1.27 centímetros sobre una superficie equivalente a unos 155 kilómetros cuadrados. Cantidad que permitiría ralentizar e incluso revertir el proceso de pérdida de marismas sufrido por al zona costera de Luisiana. Con una superficie total mermada en un 25 -el equivalente a más de 3.800 kilómetros cuadrados- -desde los años treinta. R. T e nn n ipp i e R. Canadia an sas e s se M NT E O SA R. A rk