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38 Internacional MIÉRCOLES 20 9 2006 ABC El denostado y defenestrado responsable de protección civil en EE. UU. durante la hecatombe de Katrina se reinventa irónicamente como asesor para hacer frente a catástrofes naturales El insumergible Michael Brown PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Pese al pronunciamiento de Scott Fitzgerald sobre la inexistencia de segundos actos en las vidas de los estadounidenses, en el gigante americano siempre parece haber sitio para el retorno, la rehabilitación y el inventarse de nuevo. Un ejemplo inefable es Michael Brown, el responsable de protección civil durante la hecatombe de Katrina. Al transcurrir un año después de su patética actuación en Nueva Orleáns, el denostado y defenestrado cargo político intenta subirse a ese tranvía llamado comeback Aprovechando el primer aniversario de la catástrofe complicada por la manifiesta incompetencia de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (conocida por sus siglas en inglés FEMA) su destituido responsable se ha paseado por todas las televisiones con la misión imposible de justificar su actuación durante aquella apocalíptica semana de hace un año. Para ello, no ha dudado en presentarse como una víctima más y en traspasar responsabilidades a toda clase de entidades, cargos electos y circunstancias ajenas a su control. El problema de toda esta exposición mediática de intensidad cinco es que ha servido para recordar una vez más que en mitad del fiasco del año pasado, el presidente Bush no tuvo problemas en felicitar complacientemente el trabajo que estaba realizando su amigo Brownie para ayudar a las víctimas de Katrina. Y la posterior polémica sobre la sabiduría de nombrar para un puesto de tamaña responsabilidad a un enchufado político sin mucha más experiencia en gestión de crisis que la de haber sido comisionado de la Asociación Internacional del Caballo Árabe. Michael Brown ABC Estos días, Brownie no tiene que esperar la felicitación de ningún superior porque en el colmo de las piruetas que se pueden dar en Washington se ha convertido en su propio jefe. El hombre regenta ahora una compañía de consultoría- -Michael D. Brown LLC- -que aspira a aconsejar a potenciales clientes en el sector público y privado sobre la elaboración de planes de contingencia ante desastres naturales. Y no es broma. Rentabilizar la notoriedad A juicio de la senadora republicana Susan Collins, que preside el comité de seguridad doméstica de la Cámara Alta, la saga de Michael Brown es realmente extraordinaria. Porque la mayoría de las personas, cuando han fracasado miserablemente en sus trabajo y son sometidas al desprecio del público, lo que intenta es no continuar siendo el centro de atención. Pero este hombre parece que se ha unido a esa extraña cultura de individuos que intentan rentabilizar su notoriedad más que sus logros Con todo, Michael Brown dice haber reunido ya media docena de clientes de pago, además de ayudar de forma gratuita al condado de Saint Bernard, en Luisiana, para lograr que el Gobierno Federal colabore a financiar los ingentes costes de limpieza acumulados después de Katrina. Ocupaciones que se han multiplicado desde que en marzo la agencia de noticias Associated Press encontrase un vídeo de Brown advirtiendo a la cúpula de la Administración Bush sobre las potenciales consecuencias catastróficas de Katrina. Todas estas actividades y notoriedad obligan al ex director de FEMA, que contempla escribir sus memorias, a viajar constantemente. Aunque mantiene su residencia en Colorado, al menos una semana al mes trabaja desde una oficina de la calle K de Washington, epicentro de la industria del lobby en la capital federal. Pero todo hace indicar que su principal ocupación consiste más que nada en rehabilitar su imagen, recurriendo incluso a conceder entrevistas a Playboy o posar para el Vanity Fair Según argumenta este notorio chivo expiatorio, al que su propia esposa le recuerda que no es famoso sino infame, la ética o mentalidad que dice que uno debe desaparecer es aplicable a gente que ha hecho algo malo. Es aplicable a personas que de alguna forma han sido inmorales, corruptos o lo que sea. Nada de lo cual es aplicable en mi caso Japón y Australia imponen más sanciones económicas a Corea del Norte por sus pruebas nucleares ABC TOKIO. Japón y Australia decidieron imponer sanciones financieras contra Corea del Norte, de acuerdo con la resolución de Naciones Unidas adoptada después de que Pyonyang lanzara siete misiles balísticos el 5 de julio. Según el secretario del Gobierno japonés, Shinzo Abe, la imposición de nuevas sanciones se debe a la negativa del país comunista a aceptar la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Las nuevas restricciones prevén la congelación de las transferencias monetarias a Corea del Norte por grupos sospechosos de poseer alguna vincula- ción con el programa de armas norcoreano. Este paso apoya y completa las medidas japonesas, así como las anteriores de EE. UU. y manda un claro mensaje a Corea del Norte advirtió el ministro de Exteriores australiano, Alexander Downer. La resolución de la ONU adoptada a mediados de julio insta a Corea del Norte a regresar de forma incondicional a las conversaciones a seis bandas y a suspender todas sus actividades misilísticas. Además, pide a todos los países miembros de Naciones Unidas que bloqueen las transferencias de recursos financieros, bienes y tecnología re- lacionada con misiles. Sin embargo, observadores se mostraron escépticos sobre la eficacia de la medidas sancionadoras mientras países como China y Corea del Sur no participen. Las primeras medidas las tomó Japón ayer, con la prohibición del envío de transferencias bancarias a quince entidades y un empresario norcoreanos residentes en el archipiélago nipón, sospechosos de tener relación con el programa nuclear de Pyongyang. Corea del Norte reaccionó con indignación a la decisión de Japón. Las sanciones son injustas, pero no cambian nada. Todas las medidas que adoptan Japón y Estados Unidos pretenden estrangular nuestro país aseguró una fuente diplomática en Moscú. La misma fuente afirmó que Pyongyang no retornará a las negociaciones sobre su programa nuclear hasta que EE. UU. levante las sanciones financieras que les ha impuesto.