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28 Internacional MIÉRCOLES 20 9 2006 ABC REVUELTA CONTRA EL PRIMER MINISTRO EN HUNGRÍA NO HAY PERDÓN fortunadamente, Benedicto XVI no ha pedido perdón por la lección magistral que dictó en su amada Universidad de Ratisbona el pasado 12 de septiembre. Ni lo ha hecho ni debe hacerlo bajo ningún concepto. Sólo ha lamentado, como es normal, que sus palabras hayan servido para encrespar los ánimos. Y yo ni siquiera estoy seguro de que eso sea así, porque los encrespadores estaban más que predispuestos a buscar razones para sublevarse. Si pasamos revista a lo vivido en los últimos años, el choque entre el Occidente culturalmente cristiano y el islam ha tenido cuatro desencadenantes destacados: una novela de Salman RAMÓN Rushdie- Versos satáPÉREZ- MAURA nicos -que valió al autor su condena a muerte; una obra cinematográfica de Theo Van Gogh, que éste pagó con su vida; unas viñetas que describían al profeta de forma desfavorable y que costaron muchas vidas; y ahora, una lección magistral en una Universidad que ya ha generado la llamada a un viernes de ira que, seguro, costará muchas vidas. Y ¿de verdad pretenden convencernos de que la propagación del islam no conlleva derramamiento de sangre? En el caso que nos ocupa, la lección de Benedicto XVI, convendría empezar por leérsela- -está disponible en www. abc. es. Como podrá ver quien haga el esfuerzo de estudiarla íntegramente, la cita del Emperador Manuel II Paleólogo es una cuestión casi ancilar en un texto en el que hay una alusión directa a que el dios de los musulmanes, según el polígrafo del siglo XI Ibn Hazn, no está ligado ni siquiera a la verdad y al bien Pero de lo que se trataba era de sublevar a las masas. Y eso no se puede hacer si se dice que el Papa ha citado a un pensador musulmán crítico, pero sí si se recoge una cita papal de un Emperador cristiano que tenía una visión clara de lo que era el islam que buscaba derribar su Imperio. El hecho de que el Papa haga esa cita en un contexto académico en el que para nada pretende avalarla, sino que la emplea como parte de su argumentación para describir un escenario, resulta irrelevante para quienes no quieren atender ni entender. Mas queda claro que lo único que el Papa no podía hacer- -y afortunadamente no ha hecho- -es pedir perdón. En lugar de arremeter contra el Papa y precipitarse a decir que Benedicto XVI podía tener más cuidado con sus citas y que si cita a alguien será porque está de acuerdo -juro que he oído esa afirmación en la radio española- los progres de salón que se regodean con este nuevo choque podían reclamar una vez más la libertad de cátedra que tan justamente reivindican en otras ocasiones. Y no olvidemos que se puede citar a cualquiera, de Hitler a Stalin pasando por Churchill, incluso para contradecirlo. ¿O cómo se creen que se discrepa de alguien si primero no se expone su pensamiento? A algunos les hace mucha falta ir a la Universidad. A Unos manifestantes vuelcan un coche en Budapest cerca del edificio de la TV, que tomaron la pasada madrugada EPA El jefe de Gobierno húngaro no dimitirá pese a los disturbios por haber mentido Los enfrentamientos nocturnos con la Policía se saldaron con 150 heridos de auténtica convulsión tras hacerse pública una grabación en la que el premier reconoció haber engañado a los ciudadanos A. SÁNCHEZ SOLÍS. E. ESPECIAL BUDAPEST. Con apenas dos años de mandato a sus espaldas y casi celebrando aún su reelección del pasado abril, el primer ministro húngaro, el socialdemócrata Ferenc Gyurcsany, se está enfrentando a una de las más graves crisis del país magiar en las últimas décadas. Él mismo calificó ayer la madrugada del lunes al martes como la más larga y oscura noche de la República cuando una concentración de protesta frente al Parlamento derivó en una batalla campal entre manifestantes y la policía que se saldó con 150 heridos, entre ellos 100 agentes, con el edifico de la televisión estatal asaltado, las emisiones interrumpidas, decenas de coches calcinados y ocho detenidos. Lo cierto es que la manifestación fue la más dura desde la época comunista. La batalla fue campal y la policía, cogida por sorpresa, tuvo que emplearse a fondo, usando gases lacrimógenos y cañones de agua, para rechazar a los manifestantes, que no fueron desalojados de la sede de la televisión pública b Budapest vive unas horas hasta las 4: 00 de la madrugada. El detonante de la escalada de violencia ha sido la filtración a la prensa de una grabación en la que Gyurcsany reconoce que su Gobierno ha mentido para ocultar la situación económica del país y poder ganar las elecciones. Que el primer ministro haya confirmado la autenticidad de la grabación y justificara su discurso en su intención de iniciar un proceso de limpieza en la política húngara, no ha servido para tranquilizar a la población. La extrema derecha Tras los duros incidentes de la madrugada del lunes, en el que participaron simpatizantes de extrema derecha, la oposición ha exigido la renuncia de Gyurcsany. Tibor Navracsics, portavoz parlamentario del conservador Fidesz, declaró al primer ministro persona non grata para la política húngara. El propio presidente del país, László Sólyom, llegó a decir que el premier había hecho más profunda la crisis moral en Hungría y argumentó que no tiene competencias ante quienes le exigen que disuelva el Parlamento y convoque elecciones. Sin embargo, Gyurcsany se mantuvo firme y descartó dimitir. Con su partido, el MSZP, y los aliados gubernamentales de los Demócratas Libres cerrando filas tras él, asegu- ró que su trabajo es ahora restablecer la confianza y la calma. Con un discurso desafiante, el primer ministro advirtió que ha dado carta blanca a la policía para que evite a toda costa que vuelvan a producirse unos incidentes violentos que, dijo, atacan a la República en sí. En cualquier caso, y pese al cruce de críticas, los cinco partidos con presencia en el Parlamento suscribieron un llamamiento a la población para que expresen sus opiniones de forma pacífica. Ayer por la noche, la situación en torno a la plaza Szabadsag, donde se ubica el Parlamento, era más tranquila, aunque miles de manifestantes seguían concentrados para exigir la dimisión del primer ministro. Ante la posibilidad de que se repitieran los enfrentamientos, el Gobierno ha traído a Budapest a miles de agentes antidisturbios de otras regiones del país. La victoria de Gyurcsany en abril se produjo en parte por la promesa de recortes de impuestos y eliminación del déficit público. Sin embargo, el Gobierno ha anunciado que elevará las tasas universitarias y sanitarias, reducirá los subsidios para intentar atajar el desmedido déficit público, que podría llegar este año al 10 por ciento del PIB y va a retrasar mucho más allá del 2010 la entrada de Hungría en la zona del euro.