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12 Nacional SE VA EL ÚLTIMO BASTIÓN DEL PSOE DE GONZÁLEZ MIÉRCOLES 20 9 2006 ABC LAS REACCIONES José Bono Ex ministro de Defensa Es un socialista, un gran español y un gran patriota. Respeto su decisión de retirarse de la política si él la ha tomado Eduardo Zaplana Portavoz del PP en el Congreso Todos los que tienen una idea del socialismo nacional están abandonando en alusión a Bono y Francisco Vázquez, entre otros Joan Tardá Portavoz de ERC Ha destacado por ser una persona muy agresiva con el catalanismo político y por insultar repetidamente al conjunto del catalanismo Joan Herrera Portavoz de IU en el Congreso Es una buena noticia porque ha sido uno de los principales obstáculos para avanzar hacia una España real Con Ibarra se va el postrer exponente de la generación de Felipe González con potencial crítico frente a Zapatero, ya que el otro, Manuel Chaves, se ha integrado plenamente en el proyecto que lidera el presidente del Gobierno El último dinosaurio GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. Poco antes de renunciar al liderazgo del PSOE, en 1997, Felipe González se catalogó de dinosaurio para explicar la sensación de desplazamiento (en el poder y en las ideas) que le producía ver que todos los dirigentes europeos de su generación política (aunque no biológica) -Willy Brandt, Helmut Khol, Margaret Thatcher... -habían sido jubilados. Algo así, según fuentes próximas consultadas por ABC, ha debido sentir también Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el único dirigente socialista que, proclamándose guerrista logró preservar la amistad con Felipe González cuando, en los años noventa, el partido se quebró entre sus partidarios y los de Alfonso Guerra. La retirada de Rodríguez Ibarra es el colofón de una vieja y larga historia, en cuyo decantamiento han confluido, según esas fuentes, cuatro motivaciones fundamentales: la toma de conciencia de las circunstancias que pueden quebrar la salud tras el infarto que sufrió en noviembre, el cansancio acumulado durante 23 años como presidente autonómico, el hastío por el cainismo que caracteriza la vida política española y el ver desde hace años cómo se van yendo los de su generación Paradojas de la vida, Ibarra sufrió el infarto tras una tensa reunión de los dirigentes territoriales del PSOE sobre el controvertido Estatuto de Cataluña impulsado por Pasqual Maragall, Bono y Maragall, otros dos barones que también se han ido y anuncia- -voluntariamente- -su retirada en el mismo año que el catalán- -forzado- Pero antes ha sido testigo de cómo iban saliendo de los centros de poder Felipe González, Alfonso Guerra, José Bono, Francisco Vázquez... y también Jordi Pujol, Manuel Fraga... aquellos con los que coincidió- -y compartió- -en el Congreso de los Diputados durante la Transición y que- -más allá de sus diferencias ideológicas- -garantizaban, entre otras cosas, según llegó a declarar, que España siguiera siendo España. EFE Con Ibarra se va el último de los genuinos barones del PSOE, toda vez que el andaluz Manuel Chaves, a pesar de aparecer en la legendaria foto de la tortilla va sólo por su tercera legislatura como presidente autonómico y se ha acomodado plenamente al proyecto que lidera José Luis Rodríguez Zapatero, en el que ejerce como reina madre desde la presidencia del partido. La relación entre Ibarra y Zapatero ha sido tan guadiana como corresponde a un personaje tan poliédrico y auténtico como el extremeño. Primero lo des- calificó como aspirante a liderar el PSOE- quien no ha ganado la Vuelta de su pueblo no puede aspirar a ganar el Tour después favoreció que se alzara con la secretaría general al no imponer la disciplina de voto de los guerristas a la candidatura de Matilde Fenández- ¡Nos hemos salvado! exclamó tras conocer la derrota de Bono- -y más tarde declaró que ha habido flechazo -cuando Zapatero, en 2003, le convenció para que repitiera como candidato con el compromiso de fuertes inversiones en Extremadura si él llegaba a La Moncloa- Luego, ha habido momentos mejores y peores, porque Ibarra nunca se ha mordido la lengua, especialmente ante la política territorial- -criticó abiertamente el Estatuto catalán y descartó reformar el de Extremadura- hasta el punto de llegar a amagar con dejar la ejecutiva federal, pero el criterio general es que su renuncia no obedece- -al menos no como causa principal- -a discrepancias políticas con Zapatero. En todo caso, desde que Nicolás Redondo Terreros dimitió como líder de los socialistas vascos en 2001, Zapatero se ha ido desembarazando de todos los que eran críticos con su proyecto o tenían potencial para serlo, hasta acumular un control del partido que nunca llegó a tener Felipe González. Como ha dicho un dirigente territorial, sin Maragall y sin Ibarra, este partido es un aburrimiento