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ABC MARTES 19 9 2006 95 Es un milagro lo que hacemos dice el seleccionador nacional de hockey, el holandés Hendriks José Luis Mendilíbar Entrenador del Valladolid Casi siempre se finge en golpes sin importancia para romper un contragolpe o perder tiempo Santiago Cañizares Portero del Valencia El fair play está en desuso. Se te queda cara de tonto cuando la tiras fuera y sólo era una pérdida de tiempo José Ángel Muñoz de Morales Portavoz del Comité Técnico de árbitros Morientes, entre Nacho y Belenguer durante el Valencia- Getafe de la discordia EFE Se trata de un lance que tiene que ver más con la voluntad del jugador que con la decisión del árbitro lesionado o no Opinión que corroboró su entrenador, Quique Flores: Entiendo a Schuster, pero hay un detalle básico. El jugador del Getafe no tuvo que ser atendido cuando se levantó Alineado en la teoría de Capello, el entrenador del Valladolid, José Luis Mendilíbar, ha cortado por lo sano. Ha prohibido a sus jugadores lanzar fuera el balón cuando haya un rival en el suelo. No nos engañemos. Más del noventa por ciento de las veces trata de romper un contragolpe o perder tiempo. No es la mejor solución, pero tenemos que evitar el perjuicio para los equipos, para el público y para el fútbol El Valencia no echó el balón fuera con un jugador del Getafe en el suelo y marcó gol. Para un viejo dilema ético, el reglamento sólo autoriza al árbitro a parar el partido. Polémica a la vista. El entrenador del Valladolid prohíbe a su equipo apiadarse del enemigo. Trampa o fair play TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. Si pasa al revés, no jugamos la segunda parte En esa declaración de Schuster, acalorado, prieta la corbata, firme la voz en terreno enemigo, se resume un viejo dilema del fútbol. ¿Qué hace el enemigo? ¿Finge o no? Al entrenador del Getafe se lo llevaron los demonios. Casquero se dobló de rodillas después de un choque, el Valencia no echó fuera el balón y aquello acabó en gol de Morientes. Cuestión de intereses al fin y al cabo, de conducir la nave según sopla el viento, la contestación le vino de boca de Cañizares. El fair play está en desuso Ninguno cometió una ilegalidad, que para eso el reglamento exime al árbitro de culpas en esta ocasión. Por una vez, los trencillas dejan de ser el saco de los golpes y se apela a la ética del juego, de sus futbolistas. Y por ahí, no hay mucho que rascar. Blanco para Schuster: Es imperdonable en unos profesionales que no echaran el balón fuera Y negro para Cañizares: Se te queda cara de tonto cuando sacas el balón del campo y el jugador se levanta al segundo porque sólo quería perder tiempo O eso, o cortar un contragolpe, o ejecutar con la estratagema una variante de la falta táctica, ese recurso voluntario aceptado de forma tácita en el fút- bol. A falta de una reglamentación clara en la International Board (la biblia de los árbitros) Fabio Capello sorprendió a la concurrencia hace dos años. Ordenó a sus jugadores de la descendida Juventus que no sacasen el balón del césped, que ya valía de la farsa del cuento y las pérdidas de tiempo. Iniciativa de Capello Mientras Moggi arreglaba otro tipo de acuerdos en los despachos, él acabó con el debate en Italia. Ni trampa ni fair play Tiró por la calle de en medio. Antes del Juventus- Lazio del últi- mo fin de semana de diciembre de 2004, se anunció por los altavoces en Delle Alpi que la duda se había acabado. El juego seguiría siempre cuando hubiera un futbolista tendido en la hierba. Lo mismo hicieron el Palermo y el Atalanta, los dos únicos equipos de la serie A que secundaron la iniciativa del ahora técnico blanco. Frente a la solidaridad de los futbolistas, el árbitro queda lejos de la tormenta. Debate interesante porque queda claro que adhesión corporativa, la justa entre jugadores. Nunca puedes afirmar ni saber si el otro jugador está Aviso antes del partido Al menos, Mendilíbar no adopta una pose. La megafonía ha propagado su plan antes de los cuatro partidos que ha disputado el Valladolid esta temporada en Segunda: Sporting, Las Palmas, Ciudad de Murcia y Ejido. Puede ser una solución- -comenta el portavoz arbitral, José Ángel Muñoz de Morales- La interpretación de este tipo de lances no está sujeta al reglamento En las Antípodas de la sentencia de Cañizares queda Di Canio. Más conocido por agredir a rivales, empujar a los árbitros o dirigir gestos fascistas a la grada, el pendenciero italiano dejó con la boca abierta al mundo entero cuando despreció un gol a puerta vacía. Faltaban seis minutos para el final del West Ham- Everton y el delantero no quiso empujar el balón porque el portero rival, Paul Gerrard, se retorcía en el suelo después de impactar con Kanouté. No soy un santo porque para eso soy futbolista, pero de verdad pensé que se había roto un hueso dijo para escarnio de la profecía de Cañizares en honor del materialismo. Acuerdo andaluz en Segunda B La idea de José Luis Mendilíbar, cuyos precursores fueron Capello y hace muchos años Felines, se ha extendido como el aceite en las categorías inferiores. Los doce clubes andaluces del Grupo IV de Segunda B acordaron el pasado 12 de septiembre poner freno al falso fair play a lo que ellos entienden un sucedáneo del juego limpio. Ningún equipo detiene el partido si un futbolista enemigo se retuerce sobre el campo. Como el entrenador del Valladolid, los clubes andaluces anticipan por megafonía sus intenciones a la hinchada rival para evitar luego incidentes. Lo curioso del caso es que, según la nota del acuerdo, han decidido, y así lo han hecho, continuar con la jugada y que sea el árbitro el que se moje sobre la lesión o la simulación. Es decir, como siempre, los marrones, para el árbitro.