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54 Sociedad LUNES 18 9 2006 ABC (Viene de la página anterior) mas. Uno es que esas aguas tratadas en determinados cultivos y condiciones pueden ser no adecuadas, pero aun siendo adecuadas se plantea un problema que a mi me parece importante. Con la competencia de mercado que hay sería difícil que se vendieran productos que han sido regados con aguas residuales, por muchas certificaciones y por mucho cumplimiento de directivas europeas que haya, eso no se vendería. En 24 horas estarían aquí agentes comerciales de otros países planteando con qué se está regando, por lo tanto creo que es una malísima solución para el regadío y muy poco consistente. Ya está pasando, de hecho, y cuando hace algunos meses se produjo una declaración en este sentido, la reacción fue inmediata. -No pinta bien para el regadío. ¿Se instalarán en esas tierras las urbanizaciones que sí pueden pagar el agua desalada? -Efectivamente. Creo que la consecuencia de este proceso sería el abandono del uso del agua para regadío a favor del uso competitivo por el suelo que es la urbanización. El proceso que se produciría sería exacerbar o fomentar todavía más los movimientos de desarrollo urbanístico que se están produciendo en toda esta zona, con lo cual sería un efecto en principio contrario al que se pretende defender. Esta situación creo que inevitablemente tendría esa conclusión porque mucha gente que se dedica en estos momentos a la agricultura, con los problemas que tiene y si encima hay esta dificultad con el agua, tenderá al abandono, a no complicarse más la vida y a ver si consiguen transformar eso en solar y salir de esta situación. Eso sería muy grave, aunque algún interesado particular pueda salir beneficiado, desde el punto de vista de la ordenación del territorio y del medio ambiente. -Entonces, ¿la actual política del agua está favoreciendo el desarrollo urbanístico de esta zona que tanto se critica desde Medio Ambiente? -Sin ninguna duda. Creo que aquí se ha producido un mal enfoque, porque se ha pensado que esto del urbanismo era precisamente la causa de los problemas, del déficit... No tiene nada que ver. El urbanizador no necesita para nada el agua del Tajo- Segura ni del Ebro ni de ningún sitio, sencillamente la va a pagar, porque el incremento de coste que le supone para su actividad La sequía está castigando con dureza a la Comunidad murciana económica es marginal. Ya en su día hicimos análisis económicos de todo esto y vimos que al urbanizador esto le tiene completamente sin cuidado. Naturalmente que si tiene un agua más barata sale beneficiado, pero eso en absoluto desincentiva su actividad, ni Con la competencia de mercado que hay sería difícil que se vendieran productos regados con aguas residuales mucho menos. Ni siquiera necesita a ninguna sociedad estatal para que haga la desaladora. Se la va a construir él con sus propios fondos. No necesita a nadie. Con lo cual el problema del crecimiento urbanístico no está asociado al déficit de agua. Así que el resultado de la puesta en marcha de la desalación será efectivamente que tendrá agua el urbanizador, sin ningún problema, porque si se hace mucha desalación al final puede hasta sobrar agua para el abastecimiento a poblaciones. Quien sí que va a tener problemas y muy serios es el agricultor, porque no tiene capacidad de pago, salvo contadísimas excepciones, para sumir la desalación a gran escala como se está planteando y ese es el sector que va a pagar toda esta situación. ¿Se les ha vuelto la tortilla? Porque con el trasvase del Ebro el PSOE decía que se creaban nuevas expectativas para el desarrollo urbanístico. -La demostración de que eso era completamente equivocado es que ese crecimiento se está produciendo con el trasvase del Ebro derogado. El crecimiento que se decía iba asociado al trasvase se ha producido sin él. El trasvase se derogó y, sin embargo, los poderes urbanísticos no se han enterado. Porque son planos distintos de actuación. Yo comprendo que esto puede ser difícil de entender, pero quien hizo en aquel momento aquellas críticas demostraba una gran ingenuidad, no sé si mala fe, pero sí un gran desconocimiento de la realidad hidráulica de esta zona. Plantear la desalación para evitar peleas no es la alternativa ¿Cómo ve la pretensión de muchas autonomías de incluir el agua en sus competencias? -En los últimos tiempos se está exacerbando una conflictividad territorial que, por otra parte, siempre ha existido, pero digamos que estaba adormecida, que estaba larvada. Ahora lo que ha sucedido como consecuencia de la derogación del trasvase del Ebro, entre otras muchas cosas, es que eso se ha exacerbado. Y creo que es muy negativo. Lo que está sucediendo con algunos estatutos autonómicos, esa especie de apropiación del agua, eso es una cuestión medieval. Es inconcebible que eso se plantee como algo moderno, aparte de que por supuesto es ilegal porque va contra la directiva europea y contra la tradición española, es una traición al pensamiento innovador que siempre tuvo España en materia de agua. El agua es un bien común, y no puede ser esa especie de propiedad, y ahora conmigo hay que hablar porque yo te la vendo, en términos políticos es un verdadero retroceso. Es un retorno a posiciones superadas en España hace muchos años. Se ha abierto una especie de fenómeno cuyo final es la necesidad de una completa autarquía. Esto es una posición ideológica inicial que es profundamente negativa, pero no sólo para el que así lo plantea, sino para los intereses generales. La desalación independiza, y la independencia es una ventaja pero también es un inconveniente porque impide proyectos de mayor alcance y al final podemos terminar cada uno con una desaladora en su casa. Ese puede ser un final de esta historia. No me parece ni mucho menos progresista ni del siglo XXI. Creo que es una cuestión muy rancia, muy vieja en términos históricos y políticos. Es un retroceso. Está bien la desalación pero jugando el papel que tiene que jugar. Pero plantear la desalación como la solución para que no se pelee nadie, no es la alternativa.