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10 LUNES 18 9 2006 ABC Nacional El presunto homicida hubiera recorrido catorce metros en un segundo... Imposible Las conclusiones de la Policía y la Guardia Civil desmontan el fingido tiroteo contra Lavandera b Las Fuerzas de Seguridad recuer- EL INFORME POLICIAL dan que los casquillos no han aparecido y consideran muy extraño que, tras al tiroteo, el agresor se hubiera dedicado a recogerlos J. L. L. MADRID. Ni rodadas de vehículo, ni restos de cristales, ni casquillos ni proyectiles El escrito de conclusiones que elevan la Guardia Civil y la Policía de Asturias al Ministerio del Interior desmonta de forma contundente la denuncia por intento de homicidio presentada por Francisco Javier Lavandera, considerado por El Mundo un hombre clave en la teoría de la conspiración del 11- M. Por su interés, reproducimos el texto íntegro del documento, al que ha tenido acceso ABC: El 5 de julio el señor Lavandera denuncia en la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón que sobre las 17.30 horas de ese día fue objeto de varios disparos por parte de una persona desconocida cuando se dirigía a una finca utilizando el vehículo de su madre. Tras tomarle declaración, la Guardia Civil inicia una exhaustiva investigación en la que, desde el primer momento, se observan puntos oscuros puesto que, por una parte, el denunciante no aporta dato alguno que facilite la investigación y, por otra, proporciona otros que inducen a sospechar que se encontraban ante una denuncia falsa, como, por ejemplo, cuando manifiesta ante la pregunta sobre si él había hecho uso de algún arma, que el día anterior había dado muerte a un pollo usando una escopeta, motivo por el cual podría tener restos de pólvora en su cuerpo y ropa. Efectivamente, la prueba de parafina a la que fue sometido ratificó que en su cuerpo había restos de haber disparado recientemente. A la vista del resultado de las investigaciones y pruebas periciales practicadas, los peritos criminalistas de la Guardia Civil concluyen que la sucesión de hechos narrada presenta incompatibilidades insalvables con la reconstrucción efectuada, no siendo factible. Según el señor Lavandera, que días más tarde- -el 9 de julio- -concedería una entrevista en exclusiva al periódico El Mundo narrando lo sucedido, cuando él se encontraba deteniendo su vehículo en las proximidades de una finca en las inmediaciones del monte Deva, cerca de Gijón, recibió un primer disparo en el parabrisas del vehículo por parte de una persona desconocida que se encontraba en las proximidades de un árbol situado a unos 15 metros de distancia, prácticamente frente al vehículo. SIN EVIDENCIAS En el lugar donde dice que ocurrieron los hechos, un camino de tierra en un día de mal tiempo, no se localizó evidencia alguna: ni rodadas del vehículo, ni resto de cristales de las lunas que resultaron rotas, ni casquillos ni proyectiles Tras ampliar el círculo de inspección ocular se localizaron restos- -rodadas y cristales de lunas- pero en una zona situada a más de trescientos metros SIMULAR UNA AGRESIÓN Lo más probable es que los tres disparos fueron realizados estando el vehículo parado, por un único tirador situado a unos 3,5 metros de distancia frente al vehículo, ¿para simular una agresión y posteriormente denunciarla? Francisco Javier Lavandera, con una serpiente en una fotografía de archivo Según relata el propio Lavandera, a partir de ese instante él realiza una rápida maniobra de evasión, consistente en salir marcha atrás y girar completamente el volante para situar su vehículo en dirección contraria a la que inicialmente traía y, de esta manera, poder escapar de la agresión. Mientras realizaba esa maniobra recibió otros dos impactos de bala que penetraron también por el parabrisas de su vehículo, con la fortuna de que el primero de los tres impactó en el espejo retrovisor interior, el segundo en el volante y el tercero atravesó la parte del habitáculo del acompañante, por lo que no resultó herido. Pues bien, los técnicos de la Guardia Civil realizaron diversos estudios de balística y trayectoria de disparos, partiendo de la inspección ocular tanto del lugar de los hechos como del vehículo que recibió los disparos. Una vez determinadas las trayectorias y correlación de los disparos y sobre la base del relato de los hechos denunciados por el señor Lavandera, realizaron una reconstrucción siguiendo fielmente la secuencia de la maniobra evasiva y la sucesión de los disparos, concluyendo que, dado que los tres disparos entran por el parabrisas, para que tales hechos fueran ciertos, el tirador debía haber ido realizando un recorrido a pie entre disparo y disparo para situarse frente al parabrisas mientras el vehículo hacía un giro brusco y muy rápido de 180 grados. table, hay otras sospechas en la investigación que hacen dudar de la veracidad de la denuncia presentada por el señor Lavandera, a saber: -En el lugar donde dice que ocurrieron los hechos, un camino de tierra en un día de mal tiempo, no se localizó evidencia alguna de haber sucedido tales hechos: ni rodadas del vehículo, ni resto de cristales de las lunas que resultaron rotas, ni casquillos procedentes de los disparos ni proyectiles. -Tras ampliar el círculo de inspección ocular se localizaron restos- -rodadas y cristales de lunas- pero en una zona situada a más de trescientos metros de la que el señor Lavandera dice que ocurrieron los hechos. -Los casquillos no han aparecido, siendo muy extraño que en una situación con ese grado de tensión el agresor se dedique a recogerlos. Lavandera manifestó en sus declaraciones a El Mundo que no se encontrarían los casquillos porque probablemente ha- Sin permiso de conducir Tal maniobra por parte del presunto homicida habría requerido que éste hubiera recorrido la distancia de 14 metros en un segundo por una zona de vegetación y despreciando los tiempos de inicio de la carrera y adopción de posición de disparos, circunstancia a todas luces IMPOSIBLE (en mayúsculas en el escrito) Pero, además de esa prueba irrefu-