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8 Opinión LUNES 18 9 2006 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. EL CORÁN, LA VIOLENCIA Y EL PAPA AL Thomas, de la cadena de televisión Fox, preguntó una vez a Alí Jan, director nacional del Consejo Musulmán Americano: ¿El Corán ordena el asesinato o la violencia contra todos los infieles? La respuesta fue: No. Eso está lejos de la verdad. No hay nada en el Corán, ningún verso que yo conozca, que defienda el asesinato de los infieles El periodista hizo la misma LUIS IGNACIO pregunta a un PARADA ex imán, que utiliza el alias de Sam Soloman por las amenazas de muerte que ha recibido tras decir que dispone de información acerca de ciertos planes islamistas para dominar el mundo, y recibió esta contestación: No hay un solo verso en el Corán que hable de paz con los no musulmanes, con los judíos o con los cristianos Esta contradicción es posible porque en algunas suras el Corán defiende una yihad defensiva. En la 2: 190 dice: Combatid por Dios contra quienes combatan contra vosotros, pero no os excedáis. Dios no ama a los que se exceden En la 16: 126 dice: Si castigáis, castigad de la misma manera que os han castigado Pero en la 9: 3 dice: Anunciad a los infieles un castigo doloroso! En la 9: 29: ¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá Y en la 9: 5 es implacable: Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores (nombre que se daba a los cristianos y los judíos en los tiempos de Mahoma) dondequiera que les encontréis La justificación de la violencia ni siquiera está clara para los exegetas del Corán, que discuten si algunos versículos están abrogados por otros posteriores, ya que el demonio enturbió la revelación a Mahoma, o si no lo están ni es necesario porque solamente iban dirigidos contra los judíos y cristianos que vivían en La Meca. Conviene recordarlo para entender la polémica sobre las palabras de ayer del Papa, en las que lamenta profundamente las reacciones que provocó su discurso en el que mezcló los conceptos de violencia e islam, pero no pide excusas porque está cargado de razón. C Desembarco en el Líbano No sé de quién es la culpa, ni si hay una disculpa. Lo que sí sé es el dolor, la rabia y la vergüenza que he sentido, primero, el jueves, al ver cómo nuestros infantes de Marina buceaban en una playa asegurándose de que no había ninguna mina que pudiera impedir la llegada de nuestras tropas; mientras, en esa misma playa, una serie de personas se bañaban en las mismas aguas que ellos, con todo su equipo supervisaban. Y luego, el viernes, cuando se ha materializado ese desembarco en el mismo escenario. ¿De verdad que era necesario ver esa superposición de imágenes? ¿Nadie ha pensado en cómo han podido sentirse ellos mismos al comprobar lo ridículo de la situación? Yo, al verlas, sin poderlo evitar, he recordado al humorista Gila en sus mejores momentos. De ahí mi rabia, mi vergüenza y mi dolor. Y sé de qué estoy hablando porque mi hijo acompaña a esa fuerza, y nadie mejor que yo para decir que no deseo en ningún momento situaciones de conflicto, pero de ridículo menos. Nuestras tropas no se lo merecen. Y estoy segura de que no soy la única que ha tenido esos sentimientos, y espero que quien pueda y deba corrija semejante vergüenza. En la despedida de esas mismas tropas, un técnico de sonido, ante otra serie de despropósitos (más de dos horas al sol cargados con todo el equipo, esperando que alguien diera la orden de empezar el ensayo y otras dos horas al sol porque el señor ministro de Defensa que presidía el acto se retrasó) me dijo: Señora, esto los americanos no lo hubieran consentido Sólo me queda pensar que alguien está muy interesado en que los ciudadanos españoles estemos tranquilísimos porque nuestro Gobierno socialista, cuando manda a nuestras tropas a misiones en el extranjero, de verdad que lo hace para que disfruten, comprueben el estado del material... pero con el mismo riesgo que corren cuando van al campo de maniobras de S. Gregorio. Cristina Baillo Calvo Madrid El respeto al Papa La reacción airada de musulmanes contra Benedicto XVI por sus valientes palabras en Alemania condenando el integrismo religioso son una muestra de la estrechez mental de algunos, incapaces de reflexionar cuando se les contradice. No entiendo el arropamiento mediático que recibe el asunto, eludiendo- -quizá por falta de formación religiosa de algunos periodistas, o por escasa o nula simpatía a la Iglesia- -explicar el espíritu de las palabras del Papa, dirigidas a los católicos para que no caigamos en la tentación de transmitir la fe con la violencia, al estilo de la yihad islámica, ahora que nosotros encontramos en algunos sectores tantas zancadillas de orden político e ideológico para propagar libremente nuestra fe. Como el Papa, pienso que la fe se muestra, pero no se impone, y que por pertenecer a las convicciones más personales y profundas del hombre debe ser respetada y transmitida con libertad. La fe se impone por sí misma, por la fuerza de la verdad, y jamás hemos de recurrir a las armas ni a coacciones, respetando la libertad humana, donde reside nuestra dignidad. Ali Bardakoglu, por ejemplo, director de Asuntos Religiosos turco, no entiende al Santo Padre y se confunde, y confunde cuando dice que las palabras del Pontífice son muy preocupantes, lamentables y desafortunadas, tanto para el mundo cristiano como para la paz de la Humanidad Por el contrario, como afirma el jesuita Padre Lombardi: Benedicto XVI quiere cultivar el respeto y el diálogo con las demás religiones y culturas Lejos de ser intolerante, lo que nos aconseja es el máximo respeto a la libertad religiosa sin imposiciones, él que afirmó en Múnich que tolerancia significa respetar aquello que para otros es sagrado Josefina Morales de Santiago. Valladolid Las exigencias de ETA se incrementan Los presos etarras, a través del EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos) han querido dejar claro que no se conformarán solamente con excarcelaciones: los objetivos políticos permanecen: El conflicto político vasco- -aseguran- -no se resolverá a través de la política carcelaria que nos aplican, ni mediante la excarcelación de los presos políticos, sino a través del respeto a los derechos de los ciudadanos vascos. Es decir, superando el motivo de la lucha que nos trajo a la cárcel En otras palabras: sin autodeterminación no hay acuerdo posible. La libertad de los presos no debe ser consecuencia de la desaparición de ETA, sino del logro de sus objetivos: En la medida en que el proceso democrático nos lleve a respetar todos los derechos de Euskal Herría, todos los presos políticos debemos regresar a casa Y es que las exigencias del entorno etarra se multiplican para presionar al Gobierno de Rodríguez Zapatero ahora que van a darse los primeros pasos para la negociación con contactos oficiales. La política del Ejecutivo de eludir los hechos y mantener el discurso de que todo va bien no conduce más que a dar cobertura a la violencia sistemática, incluida la verbal, que los etarras siguen ejerciendo en nuestro país. En este y en otros muchos temas, el Gobierno manifiesta un auténtico desconcierto por la realidad efectiva y una incontenible adoración a su propio discurso ideológico, que choca con el sentido común y con el más acreditado ejercicio de la responsabilidad. Juan Carlos Moreno Moles Sevilla Investigación sin ley Algunos investigadores consideran un gran avance para la ciencia la nueva ley Biomédica, a pesar de que contiene peligrosas contradicciones que desorientan a la opinión pública sobre la realidad de la clonación terapéutica. Dicha técnica necesita de seres humanos en edad embrionaria- -aunque sean sobrantes de procesos de fecundación asistida- -para poder desarrollarse y teóricamente procurar resultados terapéuticos. Por tanto, no es cierto que esta nueva ley garantice una investigación segura y respetuosa con los seres humanos. Sí que defiende explícitamente el derecho a la libertad de investigación y producción científica, pero si éstas van en contra de nosotros mismos en el primer instante de nuestra existencia, parece que esta ley está destinada a justificar cualquier investigación en este campo que suponga estar en la vanguardia científica (seremos el cuarto país que permita tales experimentos) pasando por encima de la dignidad de la persona. ¿Habrá llegado el momento de la investigación sin ley? Begoña Cal Murcia