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ABC LUNES 18 9 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA ROBAR ES RENTABLE ABÍA de lo que hablaba Jesús Gil, experto presidiario, cuando le dijo a Julián Muñoz aquello de que de la cárcel se sale antes que de la miseria Quizá debió añadir que, cuando se ha logrado salir de la miseria, es bastante más fácil abandonar el talego. Muchas veces, los millones que se roban para escapar del pozo de la penuria sirven también para pagar las fianzas con las que eludir la prisión. ¿Es que a los jueces no les importa el origen del dinero de los delincuentes a los que procesan por afanarlo? Otra paradoja más de nuestro sistema de justicia: se detiene a los sospechosos de latrocinio y se les poneen libertad mediante el pago de una cantidad de la que no dispondrían sin habérseIGNACIO la apropiado indebidaCAMACHO mente con anterioridad. Es de temer que, fianza millonaria mediante, los cinco meses que han pasado en la cárcel la alcaldesa de Marbella y su colega compinche Isabel García Marcos- -la presa política si acaso, política... del PSOE- -puedan acabar resultando la única pena que sufran por su (presunta, por favor) participación en el desfalco municipal. Hayan o no cantado entre rejas, y acaso aceptado los típicos tratos de redención por delación, su horizonte penal se antoja en adelante bastante dudoso. El juicio de un sumario tan farragoso se dilatará notablemente. Luego llegarán los recursos, al Supremo y o al Constitucional, que demorarán tiempo; quizá más tarde se produzcan, en caso de condena, peticiones de indulto. Trámites que, bien llevados por abogados de relieve a los que tienen acceso gracias a su súbito enriquecimiento, permitirán a las acusadas disfrutar en libertad de esos dineros de origen difícil de justificar. Sin descartar la hipótesis de que esos juristas de alta cualificación logren anular por defectos procesales o irregularidades formales alguna parte del procedimiento, dando al traste con una eventual condena. Ya pasó en el caso Ollero y en otros muchos. El delito queda manifiesto, pero penalmente impune. Dicho en román paladino: que a menudo es rentable robar con las dos manos. Siempre que se robe lo bastante para acceder a ese estatus en que un reo puede permitirse la mejor defensa y el aval más caro. El principio de restitución del despojo simplemente no funciona en nuestro sistema judicial, lo que equivale a volver productivo el delito. Ninguno de los grandes casos de corrupción de las últimas décadas, salvo algún fleco de los fondos reservados, ha terminado con la devolución de los caudales sustraídos. Antes al contrario, son numerosas las ocasiones en que el enriquecimiento ilícito ha permitido eludir la acción de la justicia. En España se puede robar un monte, pero no un pan escribió Valle- Inclán hace casi un siglo. Por desgracia, sigue siendo casi literalmente cierto. Se puede recalificar ilegalmente un monte y comer caviar con el producto del cohecho. A cambio, en el peor de los casos, de unos meses de trena. Hasta Jesús Gil sabía que era un precio barato. S EL PAPA DE LA RAZÓN RODUCE consternación que un discurso tan bellamente argumentado, tan límpido y sutil, tan luminoso y benéfico como el que Benedicto XVI pronunció en la Universidad de Ratisbona haya sido empleado por los fanáticos islamistas para desatar una ola de violencia vesánica. Pero la consternación, y la repulsión, y la náusea, alcanzan cúspides difícilmente superables ante el silencio cetrino, acobardado o lacayuno con que los gobernantes occidentales han acogido tales muestras de violencia; silencio que no es sino la expresión claudicante de una Europa que ha renunciado a defender los principios que se asientan sobre la razón, los principios que fundan su genealogía espiritual, para inclinar dócilmente la testuz ante el hacha que blande el verdugo. Espectáculo de vileza infinita, de cobardía blandengue, de rendición monstruosa de la razón ante el acoso de la barbarie, merecedor por JUAN MANUEL sí solo de ocupar un voluminoso voluDE PRADA men en la historia universal de la infamia. En cierta ocasión, escribí que no acepto otra autoridad que la que viene de Roma; hoy, ante este denigrante episodio de ignominia, en el que un hombre vestido de blanco hace frente en soledad a las hordas del fanatismo, mientras los mandatarios del mundo occidental le vuelven la espalda, me ratifico en esta impresión. No hay otra esperanza para el mundo que hemos heredado, el mundo que esa patulea de dimisionarios abyectos está vendiendo en pública almoneda, que la fuerza espiritual que irradia Roma. ¿De qué trataba el discurso del Papa? ¿No queda una sola mente inquisitiva, mínimamente curiosa, capaz de leerlo con atención, sustrayéndose a las pildoritas desenfocadas que nos ofrecen los noticiarios televisivos, como el pienso que se ofrece al ganado? Benedicto XVI habló de la necesidad de interrogarse sobre Dios por medio de la razón. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios; no actuar según P la razón equivale a negar la naturaleza de Dios. Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios leemos en el prólogo del Evangelio de San Juan. Logos que es la palabra originaria que San Juan utiliza para designar el Verbo, significa a la vez palabra y razón En esa frase vertiginosa se logra el encuentro pleno entre la fe cristiana y el pensamiento griego: Dios, el Señor del tiempo, no actúa arbitrariamente, sino que todas sus acciones están regidas por la razón creadora; y sólo el hombre que piensa y actúa de forma razonable puede llegar a conocerlo en plenitud. A esta fe en un Dios que actúa con logos se opone una fe patológica que se trata de imponer con la espada; también una razón tan exclusivista y tiránica que pretende confinar la fe en el ámbito de lo subjetivo. Sólo si conseguimos que la razón y la fe avancen juntas- -afirmó el Papa- -lograremos un diálogo genuino de culturas y religiones. Y concluyó: No actuar razonablemente (con logos) es contrario a la naturaleza de Dios dijo Manuel II Paleólogo. En el diálogo de las culturas invitamos a nuestros interlocutores a encontrar este gran logos, esta amplitud de la razón Parece natural que un discurso tan perspicaz y dilucidador de la naturaleza de la verdadera fe haya enardecido a quienes entienden la religión como una vindicación de la barbarie y a Dios como una fuerza irracional, arbitraria, que se regodea en la crueldad e impulsa a los seres humanos a matar en su nombre. Más escandalosa que el furor de los energúmenos que afilan el hacha para descargarla sobre nuestra testuz resulta la cobardía moral, la tibieza, la claudicación de esa patulea de gobernantes que se han abstenido de salir en defensa del vapuleado Papa, que es tanto como abstenerse de salir en defensa del mejor legado occidental, ése que se funda sobre la razón constructora. ¿A alguien le queda todavía alguna duda de que semejante patulea no tardará, genuflexa y temblorosa, en entregar tal legado en bandeja de plata, para que lo pisotee la codicia destructora de los bárbaros?